¿Deseas que haga una consulta con las Cartas por ti? En ese caso, lo primero que debes saber es que mi sistema no es una predicción, sino una valoración de lo que sucede y las posibles vías para solucionar determinadas circunstancias.
Para que comprendas mi forma de entender las consultas, me gustaría que leyeras el texto que a continuación expongo. Pero me gustaría añadir aquí una idea que me dejó muy clara una querida amiga desde su blog al hablar de mi forma de acercarme al Tarot y que resumo así: no lo enfoco como una predicción sino como una vía a la introspección.
Si deseas una consulta, envíame tu nombre, sexo y edad, y la pregunta que te preocupa o aquello que desearías valorar al siguiente correo electrónico:
Y ahora, por favor, lee el texto que sigue:
... Las artes adivinatorias fueron hechas para aconsejar al hombre, y no para predecir el futuro. Son excelentes consejeras, pero pésimas profetisas...
(Paulo Coelho, Maktub)
Me ha parecido adecuado empezar con esta frase de Paulo Coelho que creo explica muy bien mi forma de enfocar las consultas ayudada por las Cartas. Muchas personas buscan una predicción para el futuro; una predicción inamovible y por tanto limitadora de la libertad. Como he dicho en varios de mis artículos, para mí el Tarot, o las múltiples Cartas que pueden utilizarse con esta base, me sirven para recibir un consejo y una visión clara de cuál es el presente real; y así, tomar decisiones más acertadas que puedan conducir a un futuro mejor.
Lo explicaré con un ejemplo. Supongamos que un consultante desea emprender un negocio y le gustaría conocer las posibilidades de éxito de su empresa. Sigamos suponiendo. Este consultante cuenta con la ayuda de un socio para iniciar su empresa. Su pregunta lógica será: ¿tiene perspectivas de éxito este negocio? Pero con esta pregunta limitamos el futuro que dejamos en manos única y exclusivamente del destino, sin que se tenga demasiado en cuenta el esfuerzo que ponga el consultante en la consecución de su fin; así que reformulamos la pregunta y pedimos información sobre la conveniencia o no de este posible negocio.
La respuesta nos podría aconsejar que tengamos en cuenta determinados aspectos que, a lo mejor, se le han pasado desapercibidos al consultante. Uno de ellos sería sobre la personalidad de su asociado. A lo mejor nos pueden advertir de la tendencia de éste a engañar y cometer fraudes. Ante esta clarificación de un aspecto importante de la cuestión, el consultante puede optar por varias cosas: una, abandonar la idea del negocio; otra, seguir con su idea pero conociendo con quién cuenta. Al conocer ese aspecto oculto de su asociado, puede tomar también diversas decisiones; una sería terminar la relación con él como socio; y otra, darle un voto de confianza pero no a ciegas, sino sabiendo muy bien cuál es su tendencia y dándole una oportunidad con los ojos abiertos, de manera consciente y poniendo los medios adecuados.
Como podéis ver, el consultante tiene el camino abierto, pero toma consciencia real de lo que está sucediendo a su alrededor.
Para ahondar algo más en este punto, me gustaría traer aquí otro texto de Paulo Coelho que me parece puede dar mucho que pensar:
Creso, rey de Lidia, estaba decidido a atacar a los persas, pero, aún así, resolvió consultar a un oráculo griego.
-"Estás destinado a destruir un gran imperio"- comentó el oráculo.
Contento, Creso declaró la guerra. Tras dos días de lucha, Lidia fue invadida por los persas, su capital saqueada, y el propio Creso apresado. Indignado pidió a su embajador en Grecia que volviese al oráculo para decirle que habían sido engañados.
-"No, no fuisteis engañados" -respondió el oráculo al embajador-. "Habéis destruido un gran imperio: Lidia".
Dice el maestro: "El lenguaje de las señales está ante nosotros para enseñarnos la mejor manera de proceder. Sin embargo, intentamos distorsionar esas señales, de modo que “concuerden” con aquello que queremos hacer a toda costa.
Paulo Coelho, Maktub
Tengo la opinión de que las Consultas pueden ser una excelente vía de crecimiento, pero no deben conducirnos a una falta de responsabilidad por nuestros actos. Además, es importante advertir que la consulta es para la persona que la pide, y, por tanto, ésta debe estar dispuesta a encarar sus propios defectos y limitaciones, en vez de dar un peso excesivo a las limitaciones de quienes se encuentran en su entorno.
Para terminar con este artículo, decir que en español existe un dicho muy oportuno aquí y es el siguiente: "A Dios rogando, y con el mazo dando". Nuestras acciones son importantes; nuestro esfuerzo necesario, pero teniendo siempre en cuenta que no todo está en nuestra mano, aunque sí una gran parte. No olvidemos que por encima de todo está la Voluntad de Dios, quien puede modificar o mantener; ésa es mi opinión.