jueves, 22 de mayo de 2008

Premio "Brillante Weblog"


Resulta que tengo unas muy buenas amigas que han decidido otorgarme el mismo premio y a mí me hace muchísima ilusión.

Una es Adru desde su hermoso blog "Caminando hacia una ilusión" (http://caminandohaciaunailusion.blogspot.com/).

El otro viene de tres amigas, Patry, Betty y Silvia, desde su maravilloso blog "Páginas de la Vida" (http://paginasdenuestravida.blogspot.com/)

Vaya por delante mi agradecimiento a todas ellas.

Según la información de las creadoras de Páginas de la Vida, el premio Brillante Weblog está dedicado a webs y blogs que resalten por "su brillantez tanto en temática como en diseño. Y con el mismo propósito de promocionar entre todos una vez mas en la blogosfera mundial". Ante esto, ¿qué puedo decir? ¡¡¡Gracias!!!

Como estas amigas me envían unas reglas, las transcribo e intento seguirlas.

Reglas

1- Al recibir el premio, se ha de escribir un post y de ha de mostrar el premio e indicar el nombre del blog o web de quien te lo regala y enlazarlo al post de ese blog o web que te nombra ganador.
2- Elegir un mínimo de siete (7) blogs (pueden ser más) que creas que brillan por su temática y/o diseño. Escribir sus nombres y los enlaces a ellos. Avisarles que han sido premiados con el PREMIO “ BRILLANTE WEBLOG”
3- Opcional. Exhibir el PREMIO con orgullo en tu blog haciendo enlace al post que tú escribes sobre él.


Evidentemente me gustaría premiarlas a ellas, pero como ya han recibido este brillante...

MIS PREMIOS EN ESTA OCASIÓN VAN PARA:

1 . Pasión, quien me ofreció la posibilidad de colaborar en su blog y motivarme para la aventura del mío propio. Su blog es DIOS LAICO http://dioslaico.blogspot.com/

2. M. José, por su blog LA DANZA DEL TIEMPO Y DEL ESPACIO http://ladanzadeltiempoyelespacio.blogspot.com/

3. Susu, por su blog EL RINCÓN DE SUSU http://elrincondesusu.wordpress.com/

4. Perlita, por su blog PERLAS DEL SEGURA
http://perlasdelsegura.blogspot.com/

5. María, por su blog MI PLUMA DE CRISTAL http://miplumadecristal.blogspot.com/

6. Amanecer, por su blog ENREDADA EN LA VIDA http://enredadaenlavida.blogspot.com/

7. Estrella Altair, por su blog LA MIRADA SENCILLA http://lasmiradasencillas.blogspot.com/

8. Tere y Sari, por su blog DE LA MANO DE TERESA DE JESÚS
http://wwwdelamanodeteresadejesus.blogspot.com/

9. Ximena, por su blog APRENDIZ DE HUMANA
http://deliciasdelpaisdelasmaravillas.blogspot.com/

10. Angélica, por su blog LAS RUTAS DE ANGÉLICA
http://lasrutasdeangelica.blogspot.com/

Un abrazo sincero a todos.


martes, 20 de mayo de 2008

Apreciar la Vida


H. Isaqui,
en su bonito Blog de Imágenes
(http://blogdeimagenes.blogspot.com/)
nos obsequia con ésta que no me resisto a publicar.

LA SUMA SACERDOTISA - (Meditando con las Cartas del Tarot)

La Carta número II de los Arcanos Mayores en el Tarot Rider Waite, se conoce como LA SUMA SACERDOTISA. Existe una muy buena colección de libros sobre el significado de esta carta con todos los dibujos alegóricos que la ornamentan. Pero yo aquí voy a dar apuntes para meditar sobre ella y sobre lo que podría estar diciendo a cada uno de nosotros si apareciera después de barajar todo el mazo.

La gran sacerdotisa está sentada. En sus manos parece tener la Torá (libro religioso). Sobre su pecho lleva una cruz. Y su cabeza luce una corona. Por lo pronto podemos ver con claridad que nos habla de un aspecto muy íntimo como es la religión; y una religión un tanto ecléptica pues muestra símbolos que pertenecen a diferentes confesiones. Pero ella lo esudia todo; lo asimila todo. A sus pies está la Luna, y es que todo lo que muestre la luna, la noche, nos habla del mundo interior; de ese mundo que hay que ir desentrañando poco a poco, y que, precisamente por no ser demasiado patente, puede producir una cierta confusión.

A los lados vemos dos columnas, sobre las que sólo voy a valorar su color: el blanco y el negro; dos opuestos, la luz y la oscuridad. Y es que el mundo interior está plagado de misterio, pero también de maravillosa claridad. Detrás vemos un campo de girasoles. Así que, de la noche (la luna) va a surgir vida (los girasoles).

Reconozco que lo que estoy diciendo es muy personal, pero, sigamos.

La Suma Sacerdotisa nos hace una llamada a la intuición, a la verdad interior, al sentimiento sagrado, espiritual y religioso de la vida. Pero ella no impone nada. Al contrario, si de algo puede pecar a veces es de un exceso de pasividad. Valora tanto, medita tanto que puede permanecer inactiva y no permitir que surgan esos maravillosos girasoles que están a su espalda.

La Sacerdotisa, además, nos puede hablar de dos aspectos contradictorios que cada uno debiera valorar. Puede hablar de sabiduría (suponiendo que la haya puesto en marcha y le haya dado el tiempo necesario para madurar), y de virginidad, inocencia, y, por tanto, un cierto desconocimiento pues aún le falta precisamente tiempo y práctica.

A la hora de meditar, podemos verla como una llamada al mundo interior, al mundo espiritual, a lo sagrado. Puede estar diciéndonos que consultemos con nuestro guía interior. Pero también puede indicar que no nos vendría mal un consejo de un guía exterior, si fuera necesario.

En el Tarot Osho Zen se nos exhorta a encontrar nuestra verdad interior, nuestra propia voz; a replegarnos y, en absoluta calma y serenidad, bucear dentro de nosotros mismos para alcanzar la claridad. Las emociones se calman y, aunque nos pueda inundar un espíritu juguetón (representado por los delfines, a su vez sanadores), uno está conectado con su serena verdad interior.

La verdad no puede ir en contra de la vida, sino todo lo contrario. Esta carta nos pide que intentemos ver por nosotros mísmos la realidad.



La carta denominada PYTHIA en el Symbolón nos ofrece unos detalles, a mi juicio, muy reveladores. Se cuenta que la pitonisa del Oráculo de Delfos se sentaba sobre un taburete de tres patas y, tras unos rituales, entraba en trance y ofrecía las respuestas a las preguntas que se le habían hecho. En esta imagen vemos a la Pitonisa ensimismada en su propio trance y en su visión profética. Pythia, como la Voz Interior de Osho, busca su verdad dentro de su propio ser en conexión con ese algo superior que emerge en la meditación.

Sin embargo, si nos fijamos más detenidamente, al fondo un sacerdote espera que Pythia empiece a hablar. Y es que, según lo que se supone que sucedía en el Templo de Delfos, la pitonisa hablaba en trance, y aquello que decía era transcrito por el sacerdote. Muchos se cuestionan la posible manipulación que se hacía de los mensajes de la pitonisa. Y ahí es donde la carta nos podría estar pidiendo que pusiéramos atención: ¿escuchas tu propia voz o te dejas manipular por lo que los demás entienden? ¿Actúas por ti mismo y con tu verdad o permites que otros manejen tus hilos? ¿Has perdido tu intuición por falta de fe o por comodidad? Recupera tu verdad interior; la que ni siquiera se expresa en palabras: ¡La Verdad!

sábado, 17 de mayo de 2008

David Lifar habla de "Un corazón puro"

Este texto está recogido del libro Con los pies en la tierra y el corazón en el cielo, de David Lifar. Si he decidido ponerlo en este blog es porque mi amiga Pasión (http://www.dioslaico.blogspot.com/) nos presentó a todos otro texto de este mismo autor, y me entraron deseos de buscar aquella otra historia que tanto me había conmovido al leerla. Se trata de un texto que me dió mucho que pensar. Y es que a veces, en el camino de la Espiritualidad, uno se encuentra con usos no del todo nobles; sin embargo, creo que incluso a través de ellos Dios obra maravillas, y este texto lo describe a la perfección.

Ésta es la historia:


ALBERGA UN CORAZÓN PURO

Hace muchos años, en el sur de la India, vivía un brahmín muy ortodoxo. Todos los dias, el sacerdote dedicaba varias horas a la meditación.Tenía un hermoso altar en donde celebraba el puja, un acto de adoración a Dios.

Al mismo tiempo, este gran devoto tenía una pequeña debilidad: era amante de un cierto tipo de postre. Pero como su situación económica no le permitía comprarlo, ideó un truco para disfrutarlo todos los días.


Durante el puja, cuando se ofrece comida a Dios, se cierra una cortina frente al altar para permitir que Dios disfrute de la comida solo. Despues de un rato, el pujari, o sea el celebrante, entra a buscar la comida bendecida para compartirla con todos.


El hombre solía pedirle a su esposa que preparara un poco de este postre para ofrecerle a Dios durante el puja de la mañana. Pero cuando iba detrás de la cortina, se comía él mismo el manjar, y luego salía y decía a la familia que Dios habia aceptado su adoración y se había terminado el postre. Todos estaban muy contentos porque creian que el Creador venía todos los dias para consumir su ofrenda.


Esto continuó durante varios meses. Un día, sucedió que el hombre tuvo que ir a un pueblo lejano por un acontecimiento especial. Como era un brahmín ortodoxo, quería que se respetara la veneración diaria en su hogar. Llamó entonces a su hijo pequeño, que solía ayudarlo en la ceremonia, y le dijo:


-Hijo, has visto ya como celebro el puja. No podré realizarlo hoy, por lo que te pido que lo hagas tú.


El hijo respondió:


-Padre, estaré honrado de hacerlo.


Así pues, el hombre partió y el hijo comenzó a preparar la celebración. Como era habitual, la madre trajo un poco del postre para que el hijo lo ofreciera a Dios. El niño lo colocó sobre el altar, cerró la cortina y salió a esperar mientras el Creador lo comía. Después de un rato, el niño volvió a entrar para retirar el plato y para su espanto, vio que el postre seguía allí. "Debo haber hecho algo muy mal", pensó. "Dios no está satisfecho con mi puja; por ello rechazó mi postre hoy. Pensé que estaba haciendo el puja exactamente como mi padre." Luego clamó a Dios:


- iOh, Señor! Si mi padre se entera de que te hice pasar hambre, estará muy enojado conmigo. Por favor, ¡come el postre!


El niño colocó el plato nuevamente en su lugar, cerró la cortina y volvió a esperar. Cuando volvió, el plato seguía lleno. Cayó de rodillas frente al altar y llorando, dijo:

-Dios mío, si no comes el postre hoy, cuando mi padre vuelva y se entere, me matará. Por favor, ¡cómelo! Nuevamente miró el plato, pero seguía lleno. Esta vez, lloró tan fuerte que se desmayó. Cuando volvió a despertar luego de media hora, vio que el postre ya no estaba en el plato. Comenzó a saltar de felicidad:

-¡Oh, Dios, estoy tan contento! Escuchaste mi oración. iAhora puedo decirle a mi padre que tambien aceptaste mi ofrenda!


El hijo esperó ansiosamente el regreso de su padre, que llegó ya entrada la noche. Apenas lo vió, corrió a saludarlo:


-Padre, padre, Dios aceptó también mi ofrenda. Comió el postre tal como lo hace contigo todos los días. Al principio, rehusó hacerlo. Pero luego lloré tanto, ¡que lo obligué a comerlo!


El padre pensó que el niño sabía lo que él había estado haciendo y que simplemente había esperado la oportunidad para hacer lo mismo. Entonces, le pregunto:


-¿Estás seguro de que Dios comió el postre?


-Si, padre, no cabe duda de ello.


-Entonces -dijo el padre- puedes repetir el
puja mañana. Quisiera verlo.

-Está bien, padre. Si Dios comió el postre hoy, ¿por qué no habría de hacerlo mañana?


Al día siguiente, el niño realizó el acto de adoración, pero Dios no comió el postre. Entonces, el niño comenzó a llorar otra vez. Estaba ya listo para golpear su cabeza contra el suelo, cuando una voz dijo:


-No llores, hijo. Me gustaría aceptar tu ofrenda, pero no puedo hacerlo frente a tu padre. No merece verme comerla.


El padre también escuchó la voz. Cayó entonces a los pies de su hijo y dijo:


-Eres mi maestro. Has abierto mis ojos. Ojalá también yo tuviera tu fe y tu devoción. Pero solo soy un letrado; realicé el
puja correctamente de acuerdo con las escrituras, pero no tuve la fe que tú has tenido. Por ello es que Dios no aceptó nunca el postre que yo le ofrecí, pero sí tomó el tuyo.

Dios escucha siempre la oración que proviene de un corazón sincero y puro.

* David Lifar, "Con los pies en la tierra y el corazón en el cielo", Javier Vergara Editor

miércoles, 14 de mayo de 2008

¿Por qué no sentimos ayuda cuando más la necesitamos?

Hay momentos en la vida en que nuestro estado anímico casi podría decirse que está al borde del colapso. Es en esos momentos cuando elevamos una aguda queja y una petición desesperada de ayuda. Sin embargo, nadie parece escucharnos. Pedimos a Dios y, aparentemente, desaparece de nuestro lado; suplicamos a los ángeles, pero no escuchamos su revoloteo; imploramos a diversas ayudas espirituales y nada. ¿Por qué?

Poco a poco, nuestra desesperación va transformándose en otros sentimientos más serenos, hasta que por fin recuperamos el "norte". Y entonces, ya apaciguados, surge una pregunta en nuestro interior: "¿Por qué no me ayudaste? ¿Por qué no estabas conmigo?" Y curiosamente, si uno está bien atento, escucha una respuesta: "Estaba cont
igo". - "Pero yo no te sentía". - "Lo sé".

Qué impacto, ¿verdad? Voy a dar una respuesta que en su momento me fue dada a mí. Si sirve de ayuda, bienvenida sea. El hombre es un ser complejo; a veces parece divino, pero en otras ocasiones, nuestras pasiones nos ciegan en exceso alejándonos de esa fuente divina que todos llevamos dentro. Por supuesto que la palabra "alejar" está usada de una manera metafórica, porque lo cierto es que uno no puede alejarse de su esencia por mucho que lo intente. Lo que sí puede ocurrir es que tapemos de alguna manera esa parte divina, y nos introduzcamos en esa otra parte más salvaje, menos refinada, de las pasiones llevadas al extremo.

Hay que entender que las dos partes tienen una gran fuerza; pero, entiendo que la divina es mucho más potente. Esas ayudas espirituales que solicitamos contienen una energía extraordinariamente poderosa. Entonces, podría muy bien ocurrir lo siguiente. Si esa fuerza poderosa se une con la energía de nuestras emociones desatadas y fuera de control, ¿qué sucedería? Probablemente que se extendieran aún más. Fuerza + fuerza = ¿hecatombe? Más que probable.

Lo que hace falta en los casos en que nuestra energía se está extendiendo de una manera equivocada, es
encauzarla y rebajarla, no aumentarla. Y esa podría ser la razón de que no sintiéramos la fuerza de la ayuda divina tal y como querríamos sentirla. Porque si experimentarámos ese poderío, nuestras penas se ampliarían, nuestro dolor se duplicaría, nuestra desesperación se haría tan fuerte que no podríamos con ella.

Por eso no sentimos una fuerza mayor, sino una aparente disminución de la misma. Primero, nuestras pasiones van alcanzando un punto más álgido; pero, si no se las refuerza, poco a poco rebajan su intensidad, y es entonces cuando sí podemos experimentar una ayuda más certera.

Esto no quiere decir que no se nos haya ayudado en el momento difícil. Sencillamente no se nos ayuda reforzando nuestro malestar, sino rebajando la intensidad de nuestras pasiones, y permitiendo que vayan volviendo a su ser. Una vez conseguido el objeto, la cosa empieza a ser diferente, y, entonces sí, podemos empezar a percibir una verdadera ayuda, porque entonces ya estamos más dispuestos a escuchar y no a manipular.