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lunes, 29 de septiembre de 2014

Múltiples caminos igualmente válidos

Obra de Jacek Yerka


"En realidad, venimos todos a lo mismo: 
desarrollarnos en plenitud y,
a partir de ese desarrollo,
alcanzar nuestra máxima esencia.

Y eso se consigue de múltiples maneras: 
unos, ayudando a los otros; 
otros, cuidando de sí mismos. 
Por eso no es mejor un camino que el otro; 
se puede escoger la ayuda social o la soledad del eremita; 
lo importante es alcanzar la plenitud para ser todos uno en Dios.

Hay tantos caminos que recorrer 
que en cada vida puede seguirse uno u otro.

Incluso más. 
Aunque siempre se nos da enseñanza, 
no siempre se está dispuesto a recibirla. 
No te angusties, no importa. Cada paso es necesario. 
La meta es ineludible: la plenitud.

No lo olvides nunca; 
aunque sea difícil de asimilar, 
ésta es la VERDAD. 
Todos estáis llamados a lo mismo
y, más pronto o más tarde,
todos lo alcanzaréis: 
LA VERDAD PLENA".



lunes, 30 de junio de 2014

El Amor de Dios por su creación



"No pienses que Dios Padre ama más a unos que a otros.
 Os ama a todos por igual. 

Por supuesto, desea vuestra mejora espiritual, 
pero tal como sois os ama a todos por igual:
al malvado y al virtuoso. 
Él los ha creado a todos y ve su esencia 
y la bondad a la que están destinados.

Este pensamiento te hará más fácil amar 
y comprender a quien consideras menos digno".

lunes, 16 de junio de 2014

El ÚNICO PRINCIPIO



"El problema surge de que creéis que existe el BIEN y el MAL.
Pero lo cierto es que sólo existe el BIEN.

Lo que llamáis MAL, no es más que BIEN en evolución. 
Una vez transformado por la vía de la evolución y el aprendizaje, 
se convertirá en sumo BIEN.

Te lo dije ya una vez, y lo has olvidado.

No dudes, y confía en el SUPREMO BIEN, 
en el SUPREMO HACEDOR que os quiere tanto porque os ha creado.

No hay dos principios. No existe dualidad. 
Hay un ÚNICO PRINCIPIO en desarrollo y transformación".


sábado, 3 de mayo de 2014

La muerte no es el final




Hace unos escasos meses, ante la muerte de un pariente, sus hijas leyeron este texto en su funeral. Es tan hermoso que no me resisto a ponerlo hoy aquí, en recuerdo de mi querido padre. 

LA MUERTE NO ES EL  FINAL  
(San Agustín de Hipona)

La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.
Yo soy yo, vosotros sois vosotros. Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo.
 
Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente.
No toméis un aire solemne y triste.
Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. 

Rezad, sonreíd, pensad en mí.
Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra.
La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado.

¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista?
Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.
¿Veis? Todo está bien.

No lloréis si me amabais. ¡Si conocierais el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudiérais oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos ¡Si pudiérais ver con vuestros ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudiérais contemplar como yo la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen! 

Creedme: Cuando la muerte venga a romper vuestras ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban; y, cuando un día que Dios ha fijado y conoce, vuestra alma venga a este Cielo en el que os ha precedido la mía; ese día volveréis a ver a aquel que os amaba y que siempre os ama, y encontraréis su corazón con todas sus ternuras purificadas.

Volveréis a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando con vosotros por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás. 
 
AMÉN 



lunes, 21 de abril de 2014

La llamada

Desde niña me llamó siempre la atención este texto bíblico en el que se relata la vocación de Samuel. Hoy he querido transcribirlo aquí para que tengamos siempre en cuenta la llamada y la respuesta.

El joven Samuel estaba al servicio del Señor  con Elí. La palabra del Señor era rara en aquel tiempo, y no eran frecuentes las visiones.

Un día, estaba Elí recostado en su habitación. Sus ojos empezaban a apagarse y no podía ver. 

La lámpara de Dios todavía no se había apagado. Samuel estaba durmiendo en el santuario del Señor, donde se encontraba el Arca de Dios. 

El Señor llamó a Samuel:

-¡Samuel! ¡Samuel!

Él respondió: 

"Aquí estoy".
 
Fue corriendo adonde estaba Elí y le dijo: 

-"Aquí estoy, porque me has llamado". 

Elí respondió: 

-"No te he llamado; vuelve a acostarte".

Y Samuel fue a acostarse.
 
Pero el Señor lo llamó otra vez:

-¡Samuel!

Samuel se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: 

- "Aquí estoy, porque me has llamado". 

Respondió Elí: 

-"No te he llamado, hijo mío; vuelve a acostarte". 

Samuel no conocía todavía al Señor. No se le había revelado aún la palabra del Señor.
 
Por tercera vez llamó el Señor a Samuel:

-¡Samuel!

Él se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: 

-"Aquí estoy, porque me has llamado". 

Comprendió entonces Elí que era el Señor quien llamaba al joven, y le dijo: 

-"Ve a acostarte, y si te llaman, dices: "Habla, Señor, que tu siervo escucha".  

Samuel fue y se acostó en su sitio.
 
Vino el Señor, se acercó, y lo llamó como las otras veces: 

-"¡Samuel, Samuel!"

Samuel respondió: 

-"Habla, Señor, que tu siervo escucha".


1 Sm 3, 1-10


lunes, 14 de abril de 2014

La Providencia es Dios en acción


¡Ayúdanos, Señor!
¡Te necesitamos tanto!


* Esta figura tan hermosa se encuentra en el Cerro de los Ángeles, Getafe, Madrid

La Semana Santa nos confronta ante los problemas del Calvario y su superación con la Resurreción. Me gustaría compartir con vosotros un texto de Vicente Ferrer Moncho, en su libro El Encuentro con la realidad, que me parece muy ilustrativo para comprender el camino del dolor y su superación. Aquí os lo dejo.

"Así que queda demostrado que bajo la identidad de la Providencia, Dios interviene en el desarrollo y el desenlace de nuestras vidas. Él es un actor más en el mundo, un actor muy especial que actúa para que todo salga bien, si no hoy, mañana, pues todo tiene su proceso. Sólo que tenemos que abrir bien los ojos porque tal vez ni siquiera nos demos cuenta de este hecho".
"LLegados a este punto, muchos se alzarán ante esta afirmación, especialmente aquellos que sufren; aquellos que en lugar de ayudados, se sienten fastidiados, "dejados de la mano de Dios"; aquellos que se sienten perdedores. Estas personas tienen derecho a quejarse. Tienen toda la razón".
"Pero no nos podemos quedar atascados aquí. La solución no está en negar a Dios, porque haciéndolo así nos quedamos con las bofetadas, y sin Dios. Es demasiado doloroso. Hay que dar un paso más. Se hace necesaria una visión más profunda. Tenemos que hacer un esfuerzo especial para inclinarnos por lo positivo, y pensar que con el tiempo seremos capaces de ver que todo ha salido bien. El largo plazo nos demostrará que aquello que en un momento nos pareció catastrófico, al final resultó beneficioso para nuestras vidas. Como aquel que llega tarde al aeropuerto, pierde el avión, y se enoja enormemente, y piensa: que "vaya mala suerte, Dios no me ha ayudado". Y al poco, se entera de que el avión se ha estrellado y ha salvado su vida... Algunos sucesos son más evidentes que otros, pero seguro que todos tienen su razón de ser".
(...)
"Si miro hacia atrás en nuestras historia veo claramente cómo las intervenciones de la Providencia a lo largo de estos años en las situaciones extremadamente críticas en que todo parecía venirse abajo, muestran una cadena sin interrupción de acontecimientos que siguen un patrón que me llama simpre la atención. Parece como si el proceso de muerte y resurrección de Jesucrito fuera un modelo que se repite en nuestras vidas. En la vida de Jesuscristo, la muerte anunciaba la Resurrección, el triunfo de la vida. Similarmente, aquí en Anantapur nosotros hemos estado inmersos en un ciclo continuo de adversidades y éxitos, simbolizados por la muerte y la Resurrección espirituales. Tras la "Resurrección" hemos salido adelante más seguros de nosotros mismos y de nuestro trabajo, y han surgido mayores oportunidades para continuar haciendo el bien. Las grandes dificultades han sido siempre un aviso de que el próximo paso sería una aventura más prometedora que la anterior".
(...)
"NO ESTAMOS SOLOS".
 Vicente Ferrer, El encuentro con la realidad

Para más información sobre Vicente Ferrer:

Fundación Vicente Ferrer

Película "Vicente Ferrer"




lunes, 3 de marzo de 2014

Crueldad y Vidas Pasadas

Resulta sumamente curioso que al pensar en la posiblidad o incluso probabilidad de que hayamos vivido otra múltiples vidas en diversas épocas, da la impresión de que una gran parte de las personas que se cuestionan la reencarnación parecen interesadas en descubrir los posibles abusos sufridos en anteriores vidas, y sin embargo no se paran a pensar en la inquietante pero bastante probable posibilidad de que también cada uno de nosotros además de haber sido víctimas hayamos contribuido con actos crueles propios de verdugos.

Digamos que cada vez me parce más lógica la idea de que exista la reencarnación, pues creo muy difícil que un ser humano pueda aprender todo lo que debe de interiorizar en el escaso tiempo de una sola vida. Y sí, no creo que siempre hayamos sido buenos -suponiendo que lo seamos ahora-, sino que también me parece sumamente lógico que aflorara nuestra maldad. Al fin y al cabo vivimos dentro de esos dos polos opuestos: el bien y el mal; y la cuestión está en entresacar el bien, pero para ello, a veces damos múltiples rodeos.

Tener bien presente la posibilidad de nuestra anterior maldad, o más que maldad, la práctica de una ignorancia abrumadora que nos conduce a la maldad hasta que surge la sabiduría, me parece una enseñanza muy provechosa, pues despierta nuestra compasión por esa devastadora ignorancia.

Júlia García, desde su blog que recomiendo vivamente llamado "Unas Horas de Luz", nos hace reflexionar sobre muchos aspectos de esa vida interior y espiritual que tanta falta nos hace y que tanto parecemos desconocer. Y en su blog pude leer un texto que aborda esta cuestión desde una profundidad que merece la pena ser leído. Aunque Júlia me ha dado su permiso para reproducir el texto, prefiero dejar aquí el enlace y que seáis vosotros los que bucéeis en sus textos del que entresaco éste titulado "Despertar Espiritual". Si pincháis en el enlace que dejo a continuación podréis leerlo. Espero que os sirva de mucho provecho como me sirvió a mí.


 

miércoles, 26 de febrero de 2014

Creo






Yo SÍ creo en vosotros. 
Sois vosotros lo que no creéis
ni en MÍ, ni en vosotros mismos.


miércoles, 8 de enero de 2014

La Luz




"El sol irradia a todos por igual. A unos les llega la luz antes que a otros, pero la esperanza y certidumbre que te mantiene es saber que el sol terminará alcanzando a todos y cada uno con su luz.

No lo dudes ni un momento: nadie quedará en la penumbra. 

Que no se hunda tu esperanza. 

El sol iluminará a todos por igual: ésa debe ser tu Fe y tu Esperanza".

miércoles, 3 de julio de 2013

Acción y Sabiduría

Varias veces he mencionado a los bodhisattvas en este blog, así como he demostrado mi admiración por ellos. Para quienes aún no saben quienes son estos singulares seres, diré que se trata de aquellas almas compasivas dedicadas a aliviar y erradicar el sufrimiento del mundo, y que se niegan a entrar en el cielo o nirvana hasta que todos los seres puedan hacerlo liberados ya del sufrimiento, pues un cielo en el que pueda faltar uno de ellos no puede ser un verdadero cielo.

Por tanto, los bodhisattvas, movidos por esa enorme compasión que profesan, se dedican a realizar acciones generosas de ayuda. Sin embargo, hay algo muy importante a tener en cuenta: la compasión puede generar estados de fuerte aflicción si no van acompañados de sabiduría. Y ahí está el quid de la cuestión: la compasión debe de ser sabia. ¡Cuantas veces por querer evitar un sufrimiento menor colaboramos a que éste se haga mayor con el tiempo!

La forma de evitar caer en el sentimentalismo provocado por la consideración de emociones mal interpretadas es ejercitando y desarrollando la sabiduría. Si esto no fuera así, el cirujano se negaría a sajar la zona tumoral por miedo a hacer pupa a su paciente.

La sabiduría exige tiempo, trabajo y paciencia, pero es la mejor aliada para las almas compasivas.


miércoles, 26 de junio de 2013

Perdonar y ser perdonados


Sopló sobre ellos y les dijo:
- Recibid el Espíritu Santo. A quienes les perdonéis los pecados, Dios se los perdonará; y a quienes se los retengáis, Dios se los retendrá.
Jn 20, 22-23


El mundo será perdonado 
cuando perdonemos de corazón a los demás. 

No se trata de que Dios no nos perdone, 
es que nosotros mismos no estamos dispuestos a perdonarnos, 
ni a nosotros ni a nuestros hermanos.



miércoles, 29 de mayo de 2013

Dos lámparas en el cielo

Cuando era bien jovencita, leí una pequeña historia que me aportó una gran enseñanza y que ahora me gustaría compartir con quienes se detengan en este blog.

He buscado el origen de esta historia sin encontrarlo. Creí haberlo leído en Las Florecillas de San Francisco, pero no he conseguido dar con ella en este libro; así que si alguno conoce su ubicación, agradecería que me lo hiciera saber. Pero, puesto que hasta ahora no he podido localizarla, la relataré con mis propias palabras. He aquí la historia:

Había una vez un anciano fraile que todos los días emprendía un largo camino para ir a predicar sobre la bondad de Dios a los habitantes de diferentes aldeas. El camino era pesado, pero nada impedía que lo hiciera para llevar la luz a sus hermanos. Mientras caminaba por los descampados y los montes, gustaba de ir charlando con Dios; e incluso había tomado la decisión de ofrecerle algún tipo de sacrificio para brindarle una prueba de su amor así como de la disciplina que adoptaba diariamente para no quedarse anclado en la pereza o en la falta de resistencia. Su sacrificio consistía en limitarse a disfrutar de la visión del agua de un pozo que encontraba a mitad de un camino seco y difícil; un pozo que parecía llamarle para ofrecerle su clara y pura agua con la que calmar su sed. Pero no, nuestro fraile no bebía, disciplinándose de esta manera y ofreciendo su sacrificio a Dios para que todos sus hermanos alcazaran la Luz. A veces era difícil vencer la tentación pues el camino no siempre resultaba placentero; especialmente cuando apretaba el sol sobre el pobre anciano; pero nada le hacía claudicar de su ofrecimiento. Miraba el pozo, imaginaba las cristalinas aguas que estaban escondidas en su profundo interior, y decidía seguir avanzando. Una vez emprendido el camino nuevamente, elevaba los ojos al cielo, y entonces era cuando podía vislumbrar la complacencia del Padre en su sacrificio, pues una luz aparecía en el cielo para confirmarlo. Aquel regalo conseguía superar cualquier sufrimiento por la sed, y el anciano fraile seguía su camino radiante de gozo.

Un día se le adjudicó una tarea diferente. Un novicio debía acompañarle para aprender todo lo que el anciano le enseñara. El novicio tenía un mandato muy claro: hacer todo lo que su maestro de ese día hiciera. El anciano lo miró con ternura y le animó a emprender el camino, que de sobra sabía era muy fatigoso pero lleno de recompensas. El novicio siguió todas las instrucciones del hermano, sin quejarse ni una sola vez; aceptó los silencios del anciano fraile ante aquellos que no sólo no querían escuchar su predicación sino que se burlaban de él; aceptó el caminar constante para ir a un lugar y otro ofreciendo la luz para quien quisiera ver; aceptó la generosidad que le hacía al viejo ofrecer ayuda a quien la necesitara aunque aquello implicara un esfuerzo de sus manos ya cansadas. El novicio siguió en todo momento el ejemplo de quien aquel día había sido constituido en su maestro.

A la vuelta, el camino se hacía más largo que a la ida, pues el cansancio acumulado pesaba sobre el muchacho, que miraba asombrado cómo el viejo era capaz de soportar la fatiga de aquella ruta tan seca y difícil sin que brotara la más mínima queja.

Llegados al pozo, el joven novicio no pudo reprimir su gozo a la vista de aquel agua que prometía ser fresca y abundante, y que él tanto, tantísimo necesitaba. Pero, como buen discípulo, bien supo reprimir sus ansias, esperando que fuera su maestro el primero en tomar el agua. El anciano miró el pozo, miró al discípulo, y elevó sus ojos al cielo emitiendo una oración que sólo el Padre podía escuchar:

- "Lo siento, Señor, hoy no puedo ofrecerte mi regalo. El pobre muchacho está desfallecido y me da tanta pena, que no puedo obligarle a soportar mi sacrificio. Perdona a tu humilde y necio siervo este acto de cobardía".

Y entonces, se acercó y bebió del pozo; lo que nunca hizo en tantos años de soledad y dureza del camino, lo hizo al mirar a su joven compañero, quien se abalanzó lleno de contento a disfrutar de un agua tan fresca y pura.

Apenado, tras lo que él consideraba un acto de debilidad, elevó los ojos al cielo, y, para su sorpresa, en aquella ocasión no hubo una luz en el cielo, sino que dos bien potentes iluminaban la bóveda celeste afirmando la complacencia de un Padre que prefiere la generosidad al sacrificio.


viernes, 10 de mayo de 2013

El estado intermedio


Es curioso pero por mucho que hablemos los seres humanos de humildad, objetividad y demás, el caso es que desde siempre el ser humano se ha colocado como el centro de la creación. Tanto desde un punto de vista religioso como desde otro absolutamente ateo, el ser humano se considera el centro: la criatura mejor lograda del universo. Y si no lo dice de una manera tan abierta, sus hechos manifiestan esta idea. Le prepotencia del ser humano le hace despreciar tanto lo que a su juicio está por debajo de él (como piensan  también muchas personas religiosas), como lo que está por encima (el caso esta vez de quienes no contemplan la posibilidad de seres superiores a él mismo tan propio de muchos declarados ateos).

Bien, parece claro pues que el ser humano se ha considerado el centro. Y parece incluso que no es que Dios hiciera al ser humano a imagen y semejanza de su Creador; es que los humanos nos hemos propuesto hacer a Dios a imagen nuestra, y así le colocamos los atributos ya sea de un Hombre Superior o de una Mujer Divina; sin pararnos a considerar que si bien Dios tiene un aspecto humano es mucho más que humano pues en su naturaleza tiene que haber aspectos que ni siquiera podemos alcanzar a comprender.

¿Es realmente el hombre/mujer el centro de la creación? Me gusta mucho la versión filosófica que nos ofrece Ken Wilber, autor que desde que leí su Breve historia de todas las cosas, mucho me ha dado que pensar. Una de las ideas que apunta es dónde se sitúa el hombre en la creación, y lo coloca en un estadio intermedio entre lo animal y lo divino. Justo en medio estaría el hombre. Sería, a mi manera de ver, como un árbol bien anclado a la tierra, pero que se alza hacia el cielo. El hombre, el ser humano tiene su lugar y parece ser el intermedio; no nos equivoquemos ni despreciándonos por lo que somos ni arrogándonos lo que aún no somos; pues constituimos un camino que aún ha de hacerse. Y eso, conocer quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde podemos llegar, creo que es lo que constituye nuestra fuente de humildad que nos eleva en nuestra realidad.

No podemos ver el mundo sólo bajo nuestra perspectiva. Somos un proceso con enorme responsabilidad en nuestro crecimiento, pero sin la arrogancia del que se cree perfecto.


viernes, 12 de abril de 2013

Un asunto de humildad - La fe de Tomás

Retrato de joven, por John William Waterhouse
Se atribuye a Buda una bonita frase, más que por la frase en sí, por su  contenido: "Todos los seres nacen iluminados, pero se necesita una vida entera para descubrirlo".

Sí, creo que sin duda alguna todos nacemos con la capacidad de la iluminación, pero, como todas las capacidades, hay que desarrollarlas y eso implica necesariamente el trabajarlas.

En el mundo de lo abstracto, especialmente dentro del esoterismo, parece haber bastantes personas que consideran seres especiales a aquellos que ejercen algún tipo de actividad relacionada con -digámoslo así- lo paranormal. Y cuando digo "seres especiales", realmente se dice que son "seres especialmente dotados" y por tanto "superiores". Bueno, pues el caso es que a mí me gustaría rebatir esta opinión.

No pongo en duda que realmente existen "seres espciales" a los que considero "superiores"; pero no así a todos los que practican algún tipo de habilidad relacionada con el esoterismo. Incluso me atrevería a decir más; desconfío enormemente de quien se cree "especialmente" dotado. Quien así se define, creo que suele tener un exceso de ego del que prefiero huir. Puede ocurrir que sus habilidades sean reales; pero no estoy tan segura de que su ejemplo sea edificante.

Para mí, la práctica o búsqueda de "señales" es un regalo a los más necesitados, entre los cuales me incluyo; un regalo a aquellos que nuestra fe es tan frágil o más que la de Tomás, quien necesitó introducir sus manos en los agujeros dejados en la "carne" de Cristo para poder creer. Ante esta devastadora debilidad parece que el Cielo se compadece de aquellas personas que buscan y tienen miedo, y es entonces cuando les permite adentrarse en algún misterio -por muy pequeñito que sea- que les fortalezca en su debilidad.

Cualquier "habilidad" está en manos de todos; desarrollarla es la labor que le corresponde a cada uno si así lo desea.

Agradezco desde lo más profundo que se nos permita conocer la existencia de "santos" con capacidades que más de uno quisiéramos; pero procuro poner las cosas en su lugar y no alimentar la prepotencia que, con demasiada frecuencia, se observa en el mundo esotérico, e incluso en el espiritual.

La humildad nos hace humanos; y algo para mí tremendamente importante: ¡agradecidos!


domingo, 3 de febrero de 2013

El Buen Pastor - La respuesta




Crees que no cuido de las ovejas porque no tienes suficiente confianza en Mí; pero claro que las cuido además de dejarlas vivir. Incluso permito que alguna de mis ovejas revoltosas se aleje de mí y explore caminos diferentes, y yo las contemplo y espero. Sé que a veces, algún lobo surge en su camino y puede hacerles tanto daño que incluso puede provocarles la muerte. ¿Por qué crees que lo permito? ¿No sabes aún que tengo el poder de resucitarla? ¿Todavía sigues dudando? Te aseguro que todo lo que dije es cierto. No lo olvides: "En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así no os lo diría". Me ha sido concedido el poder sobre la vida, y puedo revivir incluso lo ya muerto. ¡No sigas penando y confía! ¿Por qué sigues sin creer en Mí, si yo os sigo amando?



lunes, 31 de diciembre de 2012

Las dos escaleras


Imagina una gran escalinata que asciende muy pero que muy hacia lo alto. Ante ella, lo primero que hay que hacer es alcanzar el primer peldaño, y luego otro, y otro, y otro, hasta llegar a lo más alto. Cada peldaño es diferente; unos son más altos y otros más bajos; unos parecen más lisos y otros están llenos de rebordes peligrosos; pero todos los que se encuentran ante la gran escalinata siguen subiendo con la esperanza y el deseo de llegar a la cima.

¿Y qué sucede una vez arriba? Allí, uno se da cuenta de que ya no puede seguir avanzando pues parece haber llegado al límite de esa escalinata. Sin embargo, algo en el interior de cada uno le hace saber que aún no ha alcanzado la meta, que aún queda mucho camino por recorrer. ¿Qué hacer entonces? Se mire para donde se mire, no parece encontrarse nada más... ¡pero tiene que haberlo! Es imposible que no sea así. Y entonces es cuando se da la gran convulsión que nos hace seguir avanzando incluso cuando parece que no hay nada más... ¡porque lo hay! Y sólo queda una salida: dar el gran salto cuántico que nos conduzca a una nueva escalera. Y allí comenzaremos por el primer peldaño, pero un peldaño situado mucho más arriba de la cima de la anterior escalera.


lunes, 24 de diciembre de 2012

La atención de Jesús

Jesús nos dijo que nuestro Padre ve en lo secreto y nos dio muestras de ello con su propio ejemplo.

Muchas son las cosas que me llaman la atención de los relatos sobre Jesús, y una de ellas es la mirada que ponía en seres aparentemente insiginficantes, o bien que intentaban pasar desapercibidos o que sencillamente no podían ni imaginar que sobre ellos estaba la atenta mirada del amable Jesucristo.

¿En quién se fija Jesús? ¡En todos! Pone su atención en alguien que nadie ha visto, o incluso diría más, en alguien que los demás desprecian por su insignificancia; por ejemplo, la viuda pobre que echa una mínima moneda para el templo, pero una gran moneda para ella por su falta de presupuesto. Y no sólo la mira sino que la pone de ejemplo para que sus seguidores aprendan a valorarlo todo.

Se fija también en Natanael cuando estaba bajo una higuera. Los Evangelios nos cuentan cómo el apostol Felipe anima a Natanael a segur a Jesús y cómo tras manifestar sus dudas éste decide presentarse ante Jesús. Y así recibió Jesús a Natanael, causando en éste una gran sorpesa:

Cuando Jesús vio a Natanael, que venía hacia Él, comentó: "Éste es un verdadero israelita, en quien no hay doblez alguna".
Natanael le preguntó: "¿De qué me conoces?".
Jesús le respondió: "Antes de que Felipe te llamara, te vi yo, cuando estabas debajo de la higuera".
 Jn, 1, 47-48


Natanael no esperaba aquel recibimiento. Sin duda se sorprendió ante las palabras que le dirigió Jesús, pues no podía ser consciente de que lo hubiera visto mucho antes de que él decidiera presentarse ante aquel ser del que se empezaban a contar maravillas.

Jesús pone siempre la mirada en alguien que para los demás pasa totalmente desapercibido, pero nunca para Él. Sabe de la mujer que padecía una enfermedad que la mantenía impura cuando tocó su manto en espera de ser curada; conoce la vida de la samaritana del pozo de Siquem sin que ellas tenga que contarle nada; nos conoce a todos en todos los momentos de nuestra vida.

Jesús, ahora que celebramos tu venida, por favor, haz que no nos olvidemos de tu constante atención y presencia.



sábado, 9 de junio de 2012

Abrahán: la fe y el amor

Supongo que es de todos conocida la historia de Abrahán y el desenlace sobre el sacrificio de su hijo Isaac. Mucho me ha dado que pensar esta historia y desde hace tiempo me pregunto qué habría sucedido si Abrahán no hubiera mostrado esa disposición a ejecutar el aparente mandato del Señor. Vamos a ver por partes tal y como yo entiendo esto. Por supuesto, no digo que no pueda estar equivocada, pero en la senda espiritual de cada uno, me parece bueno cuestionarse y valorar lo que para nosotros pueda o no tener relevancia y hacernos mejores personas y mejores seres espirituales.

Normalmente se considera que Abrahán superó con éxito una fuerte prueba de fe. Sí, Dios le había concedido aquel hijo que tanto deseaba y le había prometido que, a través de él, su descendencia sería tan numerosa como las estrellas del cielo y las arenas del mar. Y, de repente, el Señor le pide que sacrifique a aquél hijo. ¿Qué pensaría Abrahán de esta petición? No es mi labor explicar su pensamiento porque, entre otras cosas, pertenecía a una cultura de la antigüedad con otros puntos de vista diferentes a los nuestros; y, además, no puedo saberlo con seguridad. Pero sí puedo exponer mi propio pensamiento. En primer lugar, creo que me parecería terrible que el Dios en el que creo me pidiera algo que desde mi punto de vista actual es abominable; y eso me llevaría a dudar de que procediera de Dios esa petición, pues, gracias a la venida de Jesucristo, pudimos descubrir a un Dios Padre atento y compasivo, por tanto esta petición me resultaría muy difícil de aceptar porque iría en contra de la bondad de Dios.

Entiendo que Abrahán viera las cosas de otra manera y se sometiera ante su Creador pues su forma de verlo implicaba acatarlo; y además sabía que Dios tiene pleno poder y sabe por qué hace las cosas, así que no iba a ser él quien le contradijera aunque aquello le supusiera un gran dolor. Por otra parte, en su época se sacrificaban animales a la divinidad; y en otras culturas, me temo que había incluso sacrificios humanos, así que este mandato no sería tan abominable para él como para nosotros aunque le doliera profundamente.


Sobre las dudas con respecto a la herencia que tras la muerte de Isaac se veía bastante difícil, la fe de Abrahán le decía que Dios todo lo podía, así que probablemente ese fuera el menor de los problemas, aunque casi todos los estudios posteriores basen la prueba de su fe en esto más que en el sacrificio de su hijo como tal, sin tener en cuenta las consecuencias de tal final. ¡Qué pena que valoremos más las consecuencias dinásticas que el dolor por un ser único para un padre (y por tanto, único para Dios también)!


En la Biblia se nos dice cómo Dios envió un ángel para detener la mano de Abrahán cuando éste se disponía a ejecutar el sacrificio. Su fe había sido más que probada y había superado con creces el desafío. Pero yo sigo preguntándome, ¿qué hubiera pasado si Abrahán decidiera no obedecer? ¿Habría sido rechazado por su Creador? Estoy segura de que no. Creo que Dios habría visto la bondad en el corazón de Abrahán más que su desconfianza hacia su Creador. Habría comprendido que como ser humano que era no podía terminar con la vida de otro ser igual a él, otro ser procedente de la Divinidad. Habría visto ese amor hacia una criatura desvalida y, creo yo, que hubiera valorado muy ampliamente la decisión de Abrahán de no sacrificar a ese niño inocente y ponerse en peligro de ser desterrado de su Dios si lo hacía por amor; por supuesto, sólo si lo hacía por amor y no por la desconfianza sobre el cumplimiento o no de las promesas de un vasto linaje. 

El amor, no el egoísmo, creo yo que es lo que realmente conmueve el corazón de Dios. Y esto me lleva a pensar que, si Abrahán hubiera rechazado el mandato de Dios, Él no se lo habría tenido en cuento sino que incluso estimaría en alto grado el gran peligro al que se enfrentaba sólo por amor: la separación de su Creador antes que el sacrificio de una de sus criaturas. Al fin y al cabo, ¡quien ama a la criatura no puede más que amar profundamente a su Creador!

lunes, 23 de abril de 2012

Las Voces de los Maestros

Desde hace tiempo entiendo que no todos tenemos iguales creencias, y, por tanto, no resulta fácil hacer comprender diversos mensajes a todos según las creencias que cada cual asuma; pero sí tengo muy clara una cosa; que, independientemente de dogmas o verdades aceptadas, existe una valoración hacia todo lo que me llega en base a algo que considero fundamental: saber si esa vía que se me abre me hace mejor o peor persona; y esa idea es la que intento seguir como un buen timón hacia lo correcto. Para mí, aquello que nos hace mejores no puede ser malo.

Toda esta reflexión la hago para poder transmitir algo que me ayuda, pero que muchas veces podría estar en contra de determinadas formas de entender la religión. 

Hace ya bastante tiempo, tuve la oportunidad de conocer a personas que decían comunicarse con los Maestros. Por Maestros entendí que se trataba de Seres Espirituales muy avanzados que, entre otras cosas, nos ayudan. Luego, buscando por Internet y por diversos libros y oráculos que me salían al paso, vi que existen los llamados Maestros Ascendidos, a los que varias personas les dan nombres determinados y concretos. 

¿Qué idea tengo yo sobre estas cosas? Me parece que los seres humanos vivos en un momento determinado del tiempo no son los únicos "habitantes" del Universo, ni mucho menos. Creo en un Dios creador que ha traído a la vida muy diferentes seres. Dependiendo de cada religión, esos seres se catalogan de una u otra manera; en el ambiente cristiano sabemos de ángeles,  por ejemplo, y de su diversidad: arcángeles, serafines, querubines, y un largo etc.

Además pienso que puede haber otro tipo de seres espirituales, bien porque fueron creados así, bien porque evolucionaron hasta alcanzar ese estado. Esos seres espirituales que son superiores pueden comunicarse, ¿por qué no? La cosa es detectar qué tipo de comunicación están ofreciendo y de dónde proviene. No sólo existe la comunicación verbal o visual, sino que a través de múltiples señales se puede establecer la comunicación. Así, por ejemplo, uno no tiene que escuchar de su pareja la expresión "te amo" para saber de ese amor si al abrir la puerta de casa se encuentra sonando la música que a uno le gusta y un bonito ramo de flores. 

A través de sentimientos, encuentros aparentemente casuales pero que son respuesta a una petición lanzada desde lo más recondito de nuestros corazones, pueden estar "hablándonos".

Como he dicho, me refiero a Seres Espirituales Avanzados, y que por eso son considerados Maestros; pues, además de haber conseguido un grado de sabiduría muy elevado, la enseñan a quienes se encuentra en otros estadios evolutivos.

Muchas veces no importa el nombre que tengan o poder determinar su aspecto, sino su mensaje; y la pregunta crucial que, a mi juicio, todos deberíamos hacernos es: ¿Lo que dicen me hace mejor y nos beneficia a todos o no? Si la respuesta a esta pregunta es afirmativa, creo que escucharlos puede abrirnos muchas puertas a nuestro crecimiento.

En el libro de Júlia García Cervera, titulado "Unas horas de Luz" y publicado por Editorial La Plana se ofrecen esos mensajes de los que hablo. Por eso recomiendo vivamente su lectura porque creo que, tras leerlos múltiples veces, y meditarlos en profundidad, podemos ser mucho mejores personas. Entonces ¡cómo no voy a animar a leerlo!



lunes, 9 de abril de 2012

La lluvia y la Semana Santa

Ya de vuelta de las vacaciones, me gustaría traer a la reflexión algo que ha sucedido en ellas. 

Llevamos mucho tiempo arrastrando una sequia que hace que, incluso aquellos que menos gustan de este fenómeno, lleguen a anhelarlo. Daba pena ver los campos secos y las cosechas perdidas, por no hablar de esa escasez de agua que afecta incluso al propio ánimo. Y entonces llega la época de Semana Santa; un tiempo en el que muchos desean disfrutar de unas vacaciones al sol e incluso dándose algún que otro chapuzón en la playa. También los hay que, siguiendo la tradición, esperan con ilusión ver salir el paso de Semana Santa de su devoción en las diversas procesiones que se celebran por toda España. Y ¿qué ocurre entonces? ¡Que llueve!

Por fin, tras meses de sequía, el cielo descarga agua por aquí y por allá, sin tener en cuenta la fiesta de muchos.... O quizá precisamente por eso. Sí, porque me pregunto si acaso no habremos sabido ver las bendiciones que aportó esta anhelada lluvia y nos quedamos sólo en los obstáculos para nuestra felicidad momentánea. Es verdad que si no hubiera llovido, quienes buscaron playa habrían disfrutado de muchos mejores baños de lo que realmente sucedió; también es cierto que sin lluvia muchas procesiones no se hubieran anulado y los lloros de muchos cofrades no habrían existido (al menos por esa razón, dando paso únicamente a los provocados por la emoción). Pero, ¿qué ocurre? ¿Estamos tan ciegos que preferimos sacrificar un beneficio a la larga por un placer momentáneo?

Creo que no supimos ver la bendición del cielo en forma de agua, y me pregunto si no sucederá eso mismo con la muerte de Cristo, que nos quedamos en el drama y no sabemos trascender sobre los beneficios; que nos quedamos en la Pasión y no sabemos contemplar y vivir la Resurrección. ¿No será hora de que aprendamos a hacerlo? ¿No aprenderemos nunca a desprendernos de la tristeza y de la queja del momento para vivir la plenitud de la vida bendecida por Dios?