Mostrando entradas con la etiqueta Esoterismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Esoterismo. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de septiembre de 2014

Psicología a través de las cartas

Cartas "El Propósito de la Vida" de Doreen Virtue
Diría que la mayoría de las personas que consultan el Tarot o cualquier otro medio de videncia, lo hacen con la intención de obtener respuestas concretas y certeras en cuanto a hechos futuros. Sin embargo, no me canso de decir que creo más interesante el uso de esta herramienta fundamentalmente para buscar consejo, asesoramiento y conocimiento. Por eso me gusta utilizarlas en el campo que podríamos denominar psicológico.

La gran ayuda que nos proveen es a la manera de una consulta con un psicólogo. Alguien con un conocimiento más amplio que el del propio consultante que ayuda a enfocar las situaciones y a aprender de ellas. Pero "alguien" que no usurpa la identidad del consultante, sino que le sirve de ayuda.

Me parece que si se hiciera más este uso de las Cartas, aprenderíamos mucho más de nuestras actuaciones, podríamos sondear en nuestras verdaderas emociones, y considerar el escenario general en el que nos situamos. 

Las cartas como un análisis de introspección, así como de conocimiento del medio, si son bien usadas, pueden aportarnos una visión interior que nos sirve de gran ayuda. Me parece que el mejor uso que pueden ofrecernos es precisamente cuando no buscamos metas definidas e inmutables, sino progresos medidos y razonados para nuestro crecimiento.

Puede que éste sea un aspecto bastante desconocido del Tarot, pero es aquel en el que más me apoyo y con el que me gusta más colaborar.


martes, 27 de mayo de 2014

Sobre las llamadas "mancias"

Según el diccionario de la Real Academia, se entiende por mancia la adivinación o la práctica de predecir. Existen diversos instrumentos para llevar a efecto estas prácticas, tales como el I Ching, el Tarot, así como diferentres oráculos. Pero a mí me gustaría matizar algo muy importante. Más que de predicción me gusta hablar de una cierta anticipación para recibir consejos adecuados a las probabilidades de alguna que otra situación. Es decir, a mi no me gusta tanto hablar de "adivinación" sino de "cálculo de probabilidades" basado en una visión un poco más abierta.

Gertrude Hisrschi, en sus cartas basadas en los Mudras, dice algo que me resulta muy interesante para comprender este tipo de consultas tal y como yo lo entiendo y que, además de eliminar el miedo enfermizo a la adivinación exacta, nos permite adentrarnos en valoraciones más amplias para hacernos pensar más que para señalarnos caminos inamovibles.

Dice Gertrude Hisrschi:  

“Rara vez pregunto lo que me depara el futuro: me limito a indagar qué me puede enseñar una situación en particular, cuál puede ser la mejor solución y dónde encontrarla, y sobre todo en qué puedo contribuir yo para resolver el problema, ya sea modificando mis actitudes internas o bien cambiando mis acciones externas (o incluso evitando entrar en acción)”.

El destino no está en nuestras manos, pero creo que sí podemos buscar las mejores opciones después de sopesarlas, conociéndonos sobre todo a nosotros mismos.

miércoles, 22 de mayo de 2013

La maldición de Casandra

"La Vestal", por Frederic Leighton
Puede que algunos no sepan quién era Casandra. La leyenda nos cuenta que Casandra era una hija del rey de Troya, Príamo. Parece ser que a Casandra se le concedió el don de la profecía, pero ese don fue acompañado por una terrible maldición: vería la verdad, pero nadie la creería. Bueno, conociendo el final de Troya, queda claro que tuvo que ser muy doloroso poder advertir de las consecuencias de tantos desaguisados, pero ser al mismo tiempo completamente impotente para que los demás le hicieran algo de caso.

A veces sucede esto, y es doloroso. No es que quienes interpretan diversos oráculos tengan la certeza absoluta de que éstos son bien comprendidos por quien intenta traducirlos, pero, detenerse a considerarlos puede marcar una gran diferencia en las consecuencias de determinadas decisiones.

He aprendido a respetar y considerar lo que se pregunta con sinceridad. He aprendido a ser cauta y no pontificar, pero sí defiendo la búsqueda de ayuda. Y también he aprendido a aceptar que aquellos a los que se pretende ayudar decidan no escuchar, o incluso hacer justo lo contrario de lo que se les aconseja.

No me gusta que se nos trate como marionetas, y por tanto, no creo que haya que obedecer ciegamente ciertos consejos si no corresponden en absoluto con lo que uno piensa; pero también creo que saberse aconsejar y ponderar los avisos recibidos puede ser una gran muestra de sabiduría y humildad con buenas consecuencias.

A veces duele cuando se concede tanto crédito a quien dice conocer ciertas cosas, y tan poco a otros por prejuicios infundados -tanto en uno como otro sentido-. Se oye decir: "lo ha dicho el profesor don Fulano", y por tanto tiene que ser cierto. Pero desgraciadamente, ese profesor, al igual que la persona que de forma sincera navega a través del misterio puede no saber claramente de lo que habla. Poner en cuestión, está bien; pero saber escuchar lo considero primordial para luego ejercer el libre albedrío de manera más consciente.

Por desgracia, mucho me temo que la maldicion de Casandra no murió con ella. Escuchar y respetar ¿está a la orden del día?


viernes, 12 de abril de 2013

Un asunto de humildad - La fe de Tomás

Retrato de joven, por John William Waterhouse
Se atribuye a Buda una bonita frase, más que por la frase en sí, por su  contenido: "Todos los seres nacen iluminados, pero se necesita una vida entera para descubrirlo".

Sí, creo que sin duda alguna todos nacemos con la capacidad de la iluminación, pero, como todas las capacidades, hay que desarrollarlas y eso implica necesariamente el trabajarlas.

En el mundo de lo abstracto, especialmente dentro del esoterismo, parece haber bastantes personas que consideran seres especiales a aquellos que ejercen algún tipo de actividad relacionada con -digámoslo así- lo paranormal. Y cuando digo "seres especiales", realmente se dice que son "seres especialmente dotados" y por tanto "superiores". Bueno, pues el caso es que a mí me gustaría rebatir esta opinión.

No pongo en duda que realmente existen "seres espciales" a los que considero "superiores"; pero no así a todos los que practican algún tipo de habilidad relacionada con el esoterismo. Incluso me atrevería a decir más; desconfío enormemente de quien se cree "especialmente" dotado. Quien así se define, creo que suele tener un exceso de ego del que prefiero huir. Puede ocurrir que sus habilidades sean reales; pero no estoy tan segura de que su ejemplo sea edificante.

Para mí, la práctica o búsqueda de "señales" es un regalo a los más necesitados, entre los cuales me incluyo; un regalo a aquellos que nuestra fe es tan frágil o más que la de Tomás, quien necesitó introducir sus manos en los agujeros dejados en la "carne" de Cristo para poder creer. Ante esta devastadora debilidad parece que el Cielo se compadece de aquellas personas que buscan y tienen miedo, y es entonces cuando les permite adentrarse en algún misterio -por muy pequeñito que sea- que les fortalezca en su debilidad.

Cualquier "habilidad" está en manos de todos; desarrollarla es la labor que le corresponde a cada uno si así lo desea.

Agradezco desde lo más profundo que se nos permita conocer la existencia de "santos" con capacidades que más de uno quisiéramos; pero procuro poner las cosas en su lugar y no alimentar la prepotencia que, con demasiada frecuencia, se observa en el mundo esotérico, e incluso en el espiritual.

La humildad nos hace humanos; y algo para mí tremendamente importante: ¡agradecidos!


martes, 27 de octubre de 2009

¿Esoterismo sin Divinidad?



Una gran sorpresa con la que me he encontrado con relativa frecuencia es un hecho que, en realidad, me da mucha pena. El hecho se resume así. Son muchas las personas que buscan la práctica de un esoterismo que les permita realizar determinado tipo de "proezas", pero que olvidan Quien está detrás de ellas. No puedo entender a las personas que buscan levitar, desentrañar los secretos escondidos, realizar curaciones, etc., pero son contrarias a la existencia de un Dios que les permite hacer uso de esas técnicas. Atribuyen sus "poderes" a ellas mismas, y vuelven la espalda a Quien se los otorga. ¿Por qué sucede esto?

He comprobado que cuando uno atribuye, con una total falta de humildad, sus logros única y exclusivamente a sí mismo, suele terminar por perder aquellas habilidades con las que supuestamente contaba. Y, entonces, surge una idea dentro de mí; si sólo se tratara de una capacidad personal, no debería desaparecer cuando el orgullo toma un lugar preponderante, pero lo cierto es que sucede así.

Por supuesto, no niego el esfuerzo humano en pos de algo, y los méritos al conseguirlo; pero no podemos despreciar a Quien está por encima de nosotros, a Quien nos permite aprender y gozar con lo aprendido, a Quien nos regala la Vida y el Amor. Francamente, no apoyo el esoterismo sin la divinidad porque compruebo que, en la mayoría de los casos, degenera en un exceso de ego altamente peligroso.


* La imagen corresponde a "La Creación de Adán", de Miguel Ángel.