lunes, 14 de julio de 2008

Premio "Blog Ácido"



Mi querida amiga Agualuna ha querido hacerme un regalo más, entre los muchos que ella me hace. Qué duda cabe
que el principal de sus regalos es su cariño, y eso me hace muy feliz porque sé que ella también conoce el que yo le tengo.

Además, en esta ocasión, ha querido ofrecerme un premio muy curioso. Se trata del Premio "Blog Acido", y según establecen las bases de dicho premio, se concede a
"aquellos blogs cuyo estilo se fundamenta en que sus post son en su mayoría la opinión y el criterio particular de sus administradores, y por supuesto, que se destaque la asertividad, coherencia, fluidez, creatividad y acidez en sus opiniones". Así que, teniendo en cuenta los motivos por los que se me entrega, no puedo más que estar muy contenta y agradecida.

Aunque estamos en tiempo de vacaciones y los blogs andan un día sí y otro de excursión, quiero otorgar este premio a mi buen amiga Estrella Altair, que con casi completa seguridad no lo recogerá hasta septiembre, pero me parece que las razones por las que se otorga el premio se cumplen más que sobradamente en su interesante blog "La Mirada Sencilla". ¡Felicidades Estrella Altair!

Y ¡¡¡gracias, Agualuna!!!


jueves, 10 de julio de 2008

El Alma vive y habla

Supongo que a más de uno el título elegido para esta entrada le lleve a la perplejidad, pero es que hace tiempo tuve la oportunidad de constatar esta realidad. No se trató de un conocimiento que me llevara a una creencia, sino de una experiencia viva que aún hoy recuerdo con respeto y profundo agradecimiento.

Para quien no lo sepa, existe una terapia dentro del campo de la psicología-psiquiatría que recibe el nombre de TERAPIA SISTÉMICA, aunque es más conocida por otra denominación q
ue a mí me resulta mucho más hermosa, CONSTELACIONES FAMILIARES.

Voy a explicar más o menos en qué consiste según mi experiencia y mis palabras. A veces uno se da cuenta de que, aún poniendo mucho esfuerzo en resolver determinadas tendencias y situaciones, parece conseguirse muy poca cosa. Algunos, incluso, casi hablarían de "maldiciones" que se colocan delante estorbando el camino de todos los esfuerzos. ¿Por qué sucede esto? En muchos casos existe una explicación que nada tiene que ver con las maldiciones, y sí con el poder del amor, aun cuando éste a veces esté mal orientado y cause
entonces ciertos daños.

Voy a intentar explicar en qué consiste esta terápia y cómo se realiza.

Para practicar este tipo de terapia es necesario contar con un equipo de personas que se presten a servir de "vehículos" para obtener la verdad de determinados problemas. Lo bueno es que estas personas no se conozcan entre ellas ni, por supuesto, sepan nada de las situaciones o ambientes en los que viva quien desea someterse a este procedimiento, al que llamaremos "constelador".

Por supuesto, algo que no he dicho pero que imagino se supone, se necesita una persona que dirija estas sesiones: es decir un "terapeuta especializado en Constelaciones" que sepa dirigir y traducir a los asistentes l
o que allí está ocurriendo.

El constelador explica aquello que le preocupa y, acto seguido, dejándose llevar por la intuición y ayudado por el terapeuta que dirige la sesión, va escogiendo entre los asistentes a diferentes personas para que representen un papel determinado (normalmente es el terapeuta quien sugiere estos papeles: padre, madre, abuelo... etc.).

Una vez elegidos, el constelador los sitúa en la sala en la que están y los orienta según su intuición le dicte, y acto seguido se retira, y observa lo que sucede en este improvisado escenario.

Y lo que sucede es absolutamente milagroso. Los personajes, de repente, se colocan de otra manera y comienzan a actuar. Bien interactúan
unos con otros o con el escenario en sí, dirigiéndose de forma compulsiva hacia algún lugar determinado. Una vez en dicho lugar, puede suceder que su mirada se diriga hacia un punto más alejado; y es entonces, cuando el terapeuta (que también está impregnado de la magia del momento) se percata de que debe sacar a otro asistente para que represente un papel que nadie había tenido en cuenta hasta ahora: un antepasado, o un hijo no nacido... ¡quién sabe!.. pueden aparecer personajes extraordinariamente reveladores.

Quienes "actúan" en el papel de esos familiares, sin perder en ningún momento la propia consciencia, sienten dentro de sí también lo que experimentaba la persona cuyo papel están desarrollando. Sienten y comprenden lo que sucede, mejor incluso que la propia persona al experimentar en realidad su propia vida. ¿Por qué? En mi opinión, porque quien se está expresando allí de alguna manera es la consciencia del alma de cada uno de ellos.

Sí, sé que esto suena muy raro, y si no lo hubiera experimentado por mí misma, no sé hasta qué punto podría creerlo. Pero es que lo experimenté, como consteladora y como ayudante; es decir, yo también representé los papeles que se me dio la oportunidad de desarrollar ante la vista de los demás. Y entonces me di cuenta de muchas cosas. Me di cuenta de que existe un alma más sabia e inmortal que almacena recuerdos y vivencias, y los expone si ello se hace necesario.

Es algo verdaderamente impresionante. Además, tengo la seguridad de que no se trata de mera imaginación, ya que pude comprobar en determinados casos la veracidad de lo que cada personaje sentía y expresaba. Lo pude comprobar de diferentes maneras. Cuando se trataba de otro ayudante representando algún papel de mi familia que conocía yo muy bien (incluso representándome a mí); aquellas personas que no sabían nada de mí manifestaban sentimientos míos muy profundos, o gestos extraordinariamente característicos de mis familiares, incluso podían mostrar en su forma de moverse los problemas de salud que podían tener. Y lo comprobé cuando yo misma adopté la personalidad de quien no conocía previamente, y, después quien me pidiera actuar en su constelación me confirmara todos los datos que yo había aportado. Por supuesto, cuando digo yo, no es exacto pues quien hablaba, y me parece muy claro, es el alma consciente de esa otra persona que yo representaba en una constelación determinada.

Y cuando hablo de alma, hablo de alma inmortal y por tanto eterna. Es decir, ese alma que se manifiesta puede provenir tanto de un muerto como de un vivo. No estoy hablando de Espiritismo, sino de vivencia de un alma que no muere y que, probablemente vive el espacio y el tiempo bajo otros parámetros.

Me gustaría terminar esta entrada que ya se está haciendo muy larga, en primer lugar mostrando mi inmenso agradecimiento a Dios por haberme permitido vivir tan profunda experiencia.

Además me gustaría aportar algunos "enlaces" para quienes estéis interesados en el tema:

  • En primer lugar, la página que enlaza con quien descubrió esta terapia, Bert Hellinger.

lunes, 7 de julio de 2008

El Arte de Aprender a Ser Feliz

La mayoría de los seres humanos (por no decir todos) aseguran buscar la felicidad como meta en su vida. Sin embargo, resulta curiosa la escasa capacidad que parece desarrollar el ser humano para disfrutar de los logros. Esto se ve muy bien cuando saboreamos el contenido de una novela o una película: solemos deleitarnos con el desarrollo, pero, cuando la situación se resuelve y todo el mundo parece feliz, ¡zas!, se acabó el interés.

¿Cómo se puede decir que se busca la felicidad si a la hora de encontrarla ya estamos dispuestos a embarcarnos en nuevas dificultades sin pararnos a deleitarnos con lo ya logrado? Uno se empeña en remodelar su casa para darle más comodidades, y, una vez completada la tarea, se dedica a todo menos a disfrutar de esas mejoras. Se hacen miles de viajes de turismo para asegurar al que se nos coloque al lado que "allí estuvimos nosotros", pero ¿disfrutó uno de la situación o disfrutó más de lo que pensarían los demás de su situación?

Puede parecer muy exagerado lo que estoy diciendo, pero, con más frecuencia de la esperada, las cosas suceden así (¡no siempre, gracias a Dios!). Actualmente son pocos los que hablan del cielo, pero, al menos cuando era pequeña y jovencita, se escuchaban comentarios sobre lo que sería ese lugar tan maravilloso: ¡la beatitud completa! ¿Y cómo se identificaba ese lugar de felicidad? Como un lugar estático donde no había retos que complir y por tanto ¡un aburrimiento! ¿De verdad uno puede aburrirse con la felicidad? ¿Hasta eso hemos llegado?

Existe una asignatura pendiente en el ser humano y es la de aprender a ser feliz. Es una lección que resulta muy difícil para algunos porque, probablemente, no han entendido lo que significa realmente ser feliz. El español tiene una ventaja sobre otros idiomas y es que contamos con dos verbos para describir el SER y el ESTAR. Quizá nos hemos identificado demasiado con "estar felices" por determinadas situaciones que nos acontecen, y hemos olvidado "ser felices" porque ésa es nuestra esencia.

El reto ahora parece ser el aprender a vivir la abundancia. Si todavía no has descubierto el estado de felicidad por la felicidad misma, ¿no crees que va siendo hora de que te matricules en tan interesante y necesaria asignatura? De veras que te animo con todas mis fuerzas a que te inscribas. El ser humano necesita reencontrarse con aquello que dice desear: ¡la verdadera felicidad!

viernes, 4 de julio de 2008

El Árbol Torcido

Este relato lo publiqué con anterioridad en el blog de mi amiga Pasión ("Dios Laico"). Hoy me gustaría plasmarlo aquí también para los nuevos lectores.

La noche había sido muy dura. El viento se había desatado y parecía querer llevarse todo lo que encontrara a su paso. Su fortaleza arroyadora pudo con la de un árbol de los muchos que había en el parque. El árbol intentó resistirse, pero, cuando llegó la mañana, comprobó los efectos del viento; su cuerpo había quedado inclinado, ya no era el erquido árbol de días anteriores; ahora, parte de sus ramas casi rozaban el suelo, mientras que las demás quedaban en lo alto.

Para el árbol, la comprobación de su nuevo estado le supuso una gran tristeza. Ya nadie se resguardaría del sol bajo sus ramas. ¿Quién iba a ser tan loco como para sentarse bajo un árbol tan poco apetecible?


Todos sus compañeros lo compadecían. A todos ellos les hubiera gustado ofrecerle algún tipo de consuelo, pero no encontraban las palabras adecuadas; lo mejor era dejar pasar el tiempo y que el árbol herido se fuera acostumbrando a su nuevo aspecto.

Cuando llegaron al parque los visitantes más madrugadores y comprobaron por sí mismos los efectos del viento, hubo muy diversas reacciones. Algunos se llenaron de miedo pensando en el peligro que suponía un árbol caído, pero esta actitud era bastante irracional, pues lo ocurrido ya había pasado y no valía la pena crear accidentes imaginarios. De todas formas, no estaban satisfechos, pues aquel árbol que había quedado torcido podía constituir un peligro par
a los niños, ¿y si terminaba por doblarse completamente?

Los más optimistas veían un espectáculo curioso; comprobaron el estado del árbol y vieron que sus raíces estaban bien sujetas al suelo por lo que consideraron injustificados los recelos de aquellos otros alarmistas.

Para los niños, la nueva situación fue causa de una gran alegría. Aquél se había convertido en un árbol más accesible que los demás, por lo que lo integraron inmediatamente a sus juegos. Esto nunca había sucedido antes. Es verdad que muchos pequeñines posaban sus manitas en el tronco de los altos árboles, pero cuando intentaban alcanzar alguna rama, aun las más bajas, resbalaban sin conseguir su meta. Ahora todo había cambiado, y el árbol experimentó un gozo intenso al poder compartir la alegría de los niños.

Pasaron los días, y el árbol cada vez se acostumbraba más y más a su nuevo aspecto. Un día, un muchacho se sentó justo enfrente de él, sacó un cuaderno bastante grande, unos carboncillos, y comenzó a jugar con ellos encima del papel, mientras que, de cuando en cuando, echaba una ojeada al árbol torcido. Éste se preguntaba qué podría estar haciendo aquel joven. Pronto
obtuvo la respuesta. Los árboles que estaban situados a la espalda del nuevo personaje, contemplaron lo que hacía, y es que a cada mirada lanzada por el muchacho, un nuevo árbol torcido iba formándose en el papel. Para el árbol, aquello constituía toda una novedad; alguien estaba haciéndole un retrato.

Pronto ya no sólo había un muchacho frente a él, sino todo un conjunto de ellos. Todos pertenecían a un colegio cercano al parque, y lo que intentaban era reproducir en sus cuadernos la imagen del árbol, cosa que conseguían con una mejor o peor fortuna.

Se convirtió en algo habitual referirse al árbol. Cuando dos amigos quedaban para verse a una determinada hora, se hacía muy fácil localizar un lugar de reunión.

- “Bien, entonces quedamos esta tarde a las seis; ¿te parece?”

- “De acuerdo, pero ¿dónde? El parque es muy grande.”

- “Podemos encontrarnos junto al árbol torcido.” Y con esas palabras, el encuentro se facilitaba.

Desde el día del vendaval, muchas cosas habían cambiado; el árbol había dejado de ser alguien anónimo, ahora tenía un nombre que lo diferenciaba. Si en un principio tanto él como sus compañeros pensaron que todo había terminado para el pobre arbolito, pronto pudieron comprobar su tremendo error, y durante muchos, muchos años, el árbol torcido fue referencia obligada para todos los visitantes del parque.

NOTA: Me gustaría añadir que las dos fotos que muestro aquí, fueron tomadas por mi marido en el fantástico Parque Natural conocido como "Monasterio de Piedra" situado en Aragón (España). ¡Merece la pena visitarlo!

martes, 1 de julio de 2008

La luz del conocimiento

Desgraciadamente, a la hora de explicar la realidad o el sentido de la vida, descubrimos tan diversas visiones que nos encontramos en un espacio confuso entre la luz y la oscuridad.

Deseamos saber la verdad y la buscamos denodadamente, moviéndonos en esa fina frontera de luces y sombras.

¿A quién hacer caso? Cada
uno parece aportar una luz diferente que, en principio, no parece concordar con la de otros.

El problema podría estar en que todos buscamos nuestro propio tipo de luz, no otra distinta a nuestra propia iluminación, y, cuando creemos que no corresponde con la visión aportada por otros, nos ofuscamos y, o bien perdemos credibilidad en nuestro propio conocimiento o bien despreciamos sin detenernos sin más en el que puedan haber acumulado otros.

Y así vuelve una y otra vez la misma cuestión: ¿Cuál es la verdad? ¿Dónde está? ¿En este aporte de luz o en el otro?

Pero, ¿qué pasaría si llegáramos a la conclusión de que, en alguna medida, todas las medias verdades confluyen en la Verdad Suprema?

Se dice que la verdad es como una piedra preciosa, un brillante. El brillante es único, pero las facetas sobre las que la luz incide son tantas que aparecen todo tipo de rayos de colores distintos. El brillante es uno, las facetas son varias.

Pienso que cada uno de nosotros transmite una chispita de luz, una chispita de conocimiento.

Imagina un minero o un espeleólogo alumbrando el camino por el que tiene que avanzar. Para ello se coloca una lamparita en su casco de seguridad y así, según la dirección que emprenda, así iluminará éste o aquel trayecto.

¿No podría ser eso lo que nos pasa? Cada uno iluminamos un aspecto de la verdad; un aspecto muy importante. Y eso nos debería llevar a pensar que cuantas más lamparitas estén encendidas, más nos acercaremos a la Iluminación Total.