miércoles, 30 de abril de 2008

Meditar con las Cartas del Tarot

Hoy en día existe una enorme variedad de mazos de cartas, ya sigan la estructura básica del Tarot, o bien aporten otro tipo de estructura.

Cada carta tien
e un significado básico y múltiples significados complementarios. Al observar la carta, aunque por supuesto existe una imagen central, lo cierto es que ésta se encuentra rodeada por un sin fin de detalles que suelen pasar desapercibidos: un determinado paisaje, personajes secundarios, animales, colores más o menos brillantes; es decir, una variedad que nos permite ir desentrañando el significado que puede tener para nosotros esa carta en particular en un momento dado.

A veces nuestros ojos se dirigen a un pequeño detalle en el que nunca nos habíamos fijado pero que, en ese momento
, adquiere una importancia básica. Así como en determinados test psicólogicos se emplean las imágenes para desentrañar lo que hay en el subconsciente del cliente, aquí se pretende desentrañar un significado profundo que pueda ayudarnos en la actual situación.

Como Tarot propiamente dicho suelo utilizar el llamado Rider Waite. Su nombre proviene de Arthur Edward Waite (especialista en esoterismo) y de la editorial que publicó este Tarot (Rider Company). Las imágenes fueron realizadas por la artista llamada Pamela Colman Smith (nótese que no aparece su nombre, pero es algo que suele suceder, ¡qué se le va a hacer!; ¿porque "sólo" se dedicó a dibujar?, ¿porque solo era una mujer? ¡Quién sabe! No me atrevo a aventurar).

La baraja Rider Waite podría considerarse todo un clásico. Contiene los 22 Arcanos Mayores, y los 56 Arcanos Menores. Aunque sigue el esquema básico del Tarot de Marsella, tiene dos peculiaridades. Una de ellas hace referencia a los números que acompañan a los Arcanos Mayores y que por tanto les adjudican un órden y un significado para quienes aplican la Numerología a la hora de interpretar las Cartas. Pues bien, en estas cartas se ha cambiado la numeración entre dos de ellas, y eso ha sido foco de múltiples discusiones a favor y en contra. La otra peculiaridad consiste en su iconografía, que en los Arcanos Menores nos permite contemplar una escena sobre la que construir una historia, en vez de los símbolos básicos de Oros, Copas, Bastos o Espadas.

Otro Tarot que utilizo con gran frecuencia es el llamado Tarot Osho Zen con texto de Osho e ilustraciones de Deva Padma. Este Tarot nos sorpende con imágenes e interpretaciones que se alejan de la iconografía general del Tarot, así como de su significado. Se trata de un Tarot más filosófico al estilo Zen, que pretende despertar la consciencia del consultante. Este Tarot añade una carta llamada El Maestro a los Arcanos Mayores.

El Symbolon, de Peter Orban, Ingrid Zinnel y Thea Séller, es ya como suele decirse "harina de otro costal". Aunque tiene 78 cartas, lo cierto es que no sigue en absoluto la estructura de un Tarot tradicional. Algunas de sus cartas pueden hacer referencia a otras del Tarot, pero no todas lo hacen y, a veces, resulta muy difícil encontrar paralelismos. Sin embargo, para mí, es fuente de grandes descubrimientos.

La palabra Symbolon hace alusión a un objeto partido en dos mitades que buscan ser unidas nuevamente. Esta baraja pretende la unificación de la personalidad al descubrir esos aspectos escondidos en nuestra forma de ser. Se trata de una aproximación psicológica muy profunda.

Además, también tiene una interpretación que lo acerca a la Astrología, pues cada Carta hace alusión a los signos del zodíaco y a sus combinaciones.

He de decir con respecto a este mazo de cartas que resulta muy difícil proveerse de explicaciones sobre ellas; aunque vienen acompañadas de un libro explicativo en inglés. Yo, a veces las empleo a la manera que enseña el libro, pero debo aclarar que me he lanzado a expandir un poco las explicaciones y dejarme llevar por tiradas que no están en absoluto pensadas para esta baraja.

Para quienes desean conocer más sobre esta baraja, les sugiero las explicaciones que aporta Guido en su blog "MundisTarot" (http://mundistarot.blogspot.com/)

Aunque utilizo otros mazos de Cartas (como por ejemplo El Oráculo de los Ángeles, de Ambika Wauters con ilustraciones de Warren Maddill, o el recientemente adquirido Oráculo del Tao de Ma Deva Padma que combina el Tarot y el I Ching de manera magnífica), me gustaría ir desarrollando poco a poco una sugerencia de interpretación general a las cartas de los Tres Oráculos mencionados antes, por si pudieran servir de base para alguno de los lectores a la hora de su utilización como parte de la meditación.

lunes, 28 de abril de 2008

Un momento para meditar

Cuánta dificultad para encontrar un momento para meditar. Al menos eso es lo que siempre decimos. Ante la idea de parar un momento y sentarnos, en principio, consigo mismos, mil y una excusas aparecen por aquí y por allá.

Si nos disponemos a hacerlo en compañía de otros, entonces la cosa no resulta tan complicada, pero cuando decidimos hacerlo solos, ay, entonces ya todo se vuelve más cuesta arriba, ¿verdad?


Quiero suponer que lo correcto es meditar una media hora al menos, pero, francamente, yo creo que lo mejor es ponerse a meditar independientemente del tiempo. Uno empieza con cinco minutos, y el tiempo se le hace interminable; pero, curiosamente, tras practicarlo, una vez que lo repetimos, nos vamos dando cuenta de que nos apetece demorarnos un poquito más en esta tarea, y, entonces, el espectro se amplía hasta ¿unos 10 minutos? Y luego media hora, y luego... luego uno más o menos vive en ese estado, y se dedica a un encuentro con la Meditación como actividad (además de "estado") para seguir creciendo.

Lo importante es empezar. ¿De verdad es tan complicado encontrar diez minutos? Sé, por experiencia, que no. Ese tiempo, y mucho más, es el que empleamos buscando y encontrando disculpas que nos alejen de nuestra meta.


Para comenzar con la meditación es bueno aprender a relajarse. Pero relajarse quiere decir eso: relajarse, no angustiarse. Normalmente, sobre todo al principio, uno se obliga tanto a relajarse que aquello que debería ser por naturaleza algo agradable se convierte en un tormento. Hay que encontrar el propio camino. Si a alguien le molesta la oscuridad, no debe obligarse a ella porque le hayan dicho que es mejor hacerlo en penumbra. Hallar el punto justo de cada uno requiere un tiempo y unos ensayos de prueba y error, pero finalmente se consigue.

Tampoco creo fundamental dedicar un largo periodo de tiempo a prácticas que puedan aburrir a determinados caracteres. Quienes se aburren dificilmente encuentran la motivación para dar el paso hacia la verdadera “meditación”. Por lo menos, a ese tipo de meditación que a mí me agrada experimentar. Se trata de que cada uno vaya descubriendo su propio y particular camino, pero que todos se pongan en movimiento ya para hacerlo; ése es mi deseo.

Que no hay velas, pues se medita sin velas. Que no hay música, pues se medita sin música. ¿No estás tú, entonces qué más hace falta? Tienes todo lo necesario, no lo dudes. No hay nadie que no pueda hacerlo; otra cosa es la dificultad que pueda uno encontar al principio (sobre todo cuando le han ido llenando la cabeza de ideas tales como "tú no sirves para esto", "es imposible hacerlo", etc., etc.) ¡Todos podemos!

Me gustaría aclarar, eso sí, que para mí la meditación es algo más que conectar con mi interior. También (y sobre todo) me dispongo a conectar con ese Algo Superior y esperar a ver qué sucede.

A veces lo que busco es ni más ni menos conectar y contemplar, pero otras planteo preocupaciones, angustias, penas, para ver con mayor claridad el foco del problema y así poder resolverlo; en parte, porque se percibe la raíz y, en parte, porque se reciben mensajes de solución. Pero nadie piense que estos mensajes tengan que ser rimbombantes y altisonantes. No; si por algo sorprenden es por su absoluta y meridiana sencillez. Y esa sencillez es la que aporta alegría a nuestro espíritu.


Con la meditación uno puede encontrarse con su esencia. ¿Cuál es la esencia del hombre? ¿Espíritu? ¿Materia? ¿Una conjunción entre ambos? Cada uno debe buscar su propia verdad, pero también creo que no debe descartar la existencia de una verdad más amplia, y cerrarse a amplias posibilidades.


Cuando se habla de materia como hecho físico, concreto y medible, a mí me gusta poner el ejemplo del pensamiento, un hecho bastante más abstracto y extremadamente difícil de medir (por el momento; porque la ciencia parece que finalmente demuestra aquellas intuiciones que el hombre ha venido teniendo desde que tiene consciencia).


Para aquellos que no aceptan la existencia de lo que se ha venido llamando espíritu; al menos, no deberían descartar que además de cerebro existe la mente y algo más, el producto de la misma en unión con otros muchos elementos y que se traduce en la palabra "pensamiento".


Y es que, cuando hablamos del ser humano, no podemos hablar únicamente de realidades materiales concretas sino de un mundo ilimitado de posibilidades realizadas a través de las emociones, los sentimientos y los pensamientos. Y la meditación es una buena manera de hacerlos más presesentes y mucho más conscientes y verdaderos.


¿Cuándo empezamos a practicar si aún no lo has probado?




viernes, 25 de abril de 2008

Mi experiencia

Siempre he tenido un profundo sentido religioso y una avidez innata por aprender. La curiosidad me ha movido sin freno. Hace tiempo descubrí una vía de conocimiento y de comunicación muy satisfactoria, al menos para mí. En esta vía se incluyen las Cartas.

Sí, yo soy de las que cree que el cielo se comunica con nosotros y, de alguna manera, “se amolda” a nuestras necesidades.

Siempe he considerado que el lenguaje de Dios tiene que ser mucho más amplio que el nuestro; pero, puesto que Él conoce nuestras limitaciones, es lógico pensar que cuando nos habla lo hace con nuestras palabras, unas palabra que nos serán más facilmente comprensibles si son expresadas en nuestro propio idioma.

Me llena de admiración el hecho de que cuando hago una pregunta sincera, aparezca la imagen de una carta que en ese momento puntual es extraordinariamente reveladora. No sólo me ha sucedido con las cartas; también los libros son otro instrumento. ¿Nunca te ha sucedido pensar en un problema, abrir un libro y encontrar la frase que te ayuda a resolverlo o a enfocarlo debidamente? ¡A mí sí! ¿Y otro tipo de señales? ¿No has ido paseando por la calle y se dirige a ti aquella persona que, de alguna manera, responde también a una situación determinada que se relaciona contigo? En la cola del cine, en el tren, en el trabajo, quien te habla por la razón más nimia resulta ser alguien que esconde algo relacionado contigo: es de tu mismo pueblo, tiene el mismo trabajo, estudia la misma carrera, y un largo etcétera de “casualidades”.

He aprendido a no reírme de estas aparentes casualidades y, en su lugar, a bendecirlas.

Me gusta barajar las cartas que he ido adquiriendo, me gusta tocarlas, y ver cuál algo en mi interior me dice que debo destapar. También me gusta navegar por internet y pedir ayuda al cielo utilizando este medio. Creo que el cielo lo que hace es ofrecerte la posibilidad de que las enseñanzas de los demás y tus propias necesidades se conjuguen. Por muy mecánico y técnico que sea un medio, el Cielo está por encima de él y puede hacer que lo natural se convierta en algo sobrenatural para ti, siempre y cuando tu petición parta de un sentimiento sincero.

Por supuesto no descarto en absoluto la propia valoración, sin autoengaños, pues también considero que para eso se nos ha regalado la mente: para hacer uso de ella.

Mi experiencia, para mí, es hermosa. Experiencia... sí, e-x-p-e-r-i-e-n-c-i-a, así, con todas las letras; porque de poco sirve que te den la receta del pastel si no te lanzas a probarlo. Y no hablo sólo del Tarot, sino que me refiero a cualquier vía de acceso a ese campo tan necesario y, a veces, tan poco explorado como es la espiritualidad.


miércoles, 23 de abril de 2008

Un día de emociones

Cuando uno inicia algo en su vida lo hace con mucha ilusión. Éste ha sido mi caso con Espiritualidad, Tarot y Meditación. A la hora de ponerme a la tarea (bueno, ponernos, porque sin la ayuda de mi marido no sé yo si lo hubiera hecho), mi pensamiento era compartir aquello que he tenido la enorme fortuna de ir experimentando y conociendo de diversas maneras. Compartir para poder expresarme y para poder comunicar con quienes buscan y, o bien no han encontrado aún, o bien saben exáctamente los regalos que encuentran.

Ayer y hoy he recibido muchas muestras de cariño, y eso -a qué negarlo- llega profundamente a mi corazón. Os agradezco a todos el apoyo que me brindáis. Internet nos muestra una realidad bien tangible: la existencia de un número infinito de seres con maravillosas cualidades. Algo que, si bien podíamos vislumbrar en abstracto, la era de la informática nos lo ha desvelado por fin.

Siempre he sido una persona que he sentido la necesidad de la comunicación pero, al mismo tiempo, me ha sido difícil ser miembro de una, digámoslo así, "comunidad". ¡Quién me iba a decir que formaría parte de una "comunidad internauta"! ¡La de vueltas que da el mundo!

Y claro, en una comunidad, hay momentos buenos y momentos malos. Hoy, al visitar el blog de Perlita (http://perlasdelsegura.blogspot.com), me encontré con una noticia que me sobrecogió. Anunciaba la muerte de un miembro de esta comunidad: Pedro Jorge. Si deseáis acceder a su blog, donde Peggy Martines da la triste noticia, aquí tenéis la dirección: http://atentamentepedro.blogspot.com. Descanse en paz.

* Aunque el texto está en inglés, en los comentarios puede verse la traducción.



¿Un sistema infalible?

No, definitivamente, no; al menos yo no lo concibo así, y mi experiencia lo confirma. Por supuesto que me he equivocado en ocasiones; y, por supuesto, también he visto cómo otros lo hacen. Tal y como yo lo veo, nosotros somos tan sólo una parte de la creación, pero el Creador es mucho más que nosotros. Quienes pueden hacernos llegar mensajes, no nos dan toda la información, porque considero que, si así lo hicieran, nuestra vida carecería de sentido. Para mí la vida es una especie de película interactiva en la que son muchos los factores a tener en cuenta. No me parece que haya claramente un guión con todos y cada uno de los detalles, sin que se deje nada a la improvisación.


En mi opinión las cartas del Tarot, o bien otras cartas, son ayudas pero no vaticinios infalibles. Nuestra libertad, la libertad de los demás, la libertad del Creador no pueden dejarse de lado, ni mucho menos. No sirven para certezas absolutas, sino para enfoques que nos ayuden a valorar situaciones. De la misma manera que uno no acude al psicólogo para que le dé siempre la razón, o para que le diga lo que debe hacer punto por punto, sino como una ayuda de referencia; así las cartas se constituyen en unas amigas dignas de ser tenidas en cuenta.


Y aún diría más. A veces me parece que nos ayudan a superar pruebas. En ocasiones pudiera parecer que se nos demanda una determinada actuación, pero, después de valorarla, con el corazón en la mano decidimos obrar en contra. Y curiosamente obtenemos resultados grandiosos. Mi explicación para esto es clara. Para mí es una prueba sobre nuestra ética. Al fin y al cabo los cuentos están plagados de este tipo de situaciones. Se le pide a alguien que realice una acción y a cambio recibirá un tesoro; pero, una vez valorado, la persona decide que es preferible quedarse sin tesoro que arrebatárselo a otro. Y entonces, el cielo nos responde favorablemente porque parece que hemos conseguido superar la prueba.


No estoy hablando de trampas, si es ésa la idea que pudiera sugerir en un primer vistazo. No, hablo de pruebas; lo que es muy diferente.


Mi consejo, por tanto, es que no hay que cegarse, pero sí ayudarse.