lunes, 27 de enero de 2014

55 - AFLICCIÓN


Mi maestra de los primeros tiempos me decia una cosa que creo que podría aplicarse muy bien al significado de esta carta: "Cuando no estás dispuesto a detenerte, se te para". Sí, a veces nos empeñamos en actuar a toda costa, en hacer esto y aquello, y el cielo nos dice de muchas maneras sutiles que no es ése aún el camino; sin embargo, no atendemos estos mensajes de aviso y seguimos empeñados en nuestra frenética actividad. Y entonces, algo sucede que nos detiene momentáneamente, hasta que aprendamos la manera de encarar lo que la vida nos está requiriendo.

Si, leí algo muy interesante que chocaba frontalmente con lo que durante mucho tiempo defendí y que ahora debo reconsiderar y anular. Se decía que la vida no sólo se nos da para, digámoslo así, nuestro disfrute, nuestros gustos, nuestras propias decisiones; sino que la vida también tiene algo que opinar. Nuestro Creador nos hizo con un propósito que también cuenta, ¿no? Podríamos pensar en esa costumbre tan humana y tan actual de reclamar nuestros derechos, pero olvidar nuestros deberes. Pues sí, tenemos nuestra parte, pero en el Proyecto de Vida hay mucho más que particularismos. Y esta carta pudiera ayudar a entender que a veces los obstáculos surgen para detenernos hasta que seamos capaces de emprender el verdadero camino y no el equivocado.


lunes, 20 de enero de 2014

Ofrecimiento en la Meditación




Me pareció muy hermoso este colofón a la meditación que apunta Matthieu Ricard y que aquí os dejo para vuestro conocimiento y consiguiente aplicación.


"Que la energía positiva engendrada, 
no sólo por esta meditación, 
sino también por todos mis actos, 
palabras y pensamientos benévolos, 
pasados, presentes y futuros, 
puedan contribuir a eliminar los sufrimientos de los seres
a corto y largo plazo".


MATTHIEU RICARD, El arte de la meditación

miércoles, 8 de enero de 2014

La Luz




"El sol irradia a todos por igual. A unos les llega la luz antes que a otros, pero la esperanza y certidumbre que te mantiene es saber que el sol terminará alcanzando a todos y cada uno con su luz.

No lo dudes ni un momento: nadie quedará en la penumbra. 

Que no se hunda tu esperanza. 

El sol iluminará a todos por igual: ésa debe ser tu Fe y tu Esperanza".

martes, 24 de diciembre de 2013

Navidad


Jesús ha nacido, del cielo bajó
la estrella que brilla más fuerte que el sol.
Señor, Niño Dios, déjame por favor,
tenerte en mis brazos sedientos de amor.

La aurora ilumina mi noche de amor,
la calma penetra mi angustia y temor.
Señor, Niño Dios, nace en mi corazón,
alumbra mi vida con tu Redención.

María me enseña su dulce canción,
que alegra al Niñito que viene de Dios.
Sus ojos me lanzan destellos de sol,
Su risa me invade con Su tierno Amor.


lunes, 16 de diciembre de 2013

54 - EL MAESTRO Y EL DISCÍPULO

No sé, pero a mí personalmente esta carta me parece muy hermosa por lo mucho que enseña. Vemos al maestro mirando de forma bondadosa a su discípulo. Seguramente, en sus recuerdos está la imagen del maestro cuando no era más que un discípulo obediente. Y esos recuerdos le llevarán sin duda a entender que uno nunca deja de ser discípulo, por muchos años que lleve ya de aprendizaje. Y lo que es más, seguramente su mirada bondadosa deje traslucir una enseñanza incluso mayor: que el discípulo a su vez, con su comportamiento, está actuando de maestro para aquellos con los que vive, incluido su preceptor.

El joven pupilo realiza las labores que se le enseñan con gran diligencia. Y todo ello porque confía en que las tareas que le han sido encomendadas tienen una razón de ser. El muchacho no discute, sino que realiza las labores que se le han adjudicado. Lo cual no quiere decir que no piense sobre la conveniencia o no de hacerlas, pero no por ello deja de realizar el trabajo asignado. Su confianza en la sabiduría de quien le enseña le mueve a aceptar el camino del aprendizaje de manera lenta y concentrada al mismo tiempo.

Un discípulo dócil no es necesariamente alguien manipulable, sino alguien que ya tiene una gran dosis de sabiduría al ser consciente de que dada su corta experiencia aún no está en condiciones de contradecir a quien más saber ha acumulado ya. Y es esa predisposición lo que le conduce a la sabiduría y a la futura maestría.

Nuestro maestro de la carta sabe que el premio más grande para alguien dedicado a la enseñanza es que el discípulo llegue a superarlo a él. Y por eso lo mira con ternura y bondad, esperando que llegue el momento de ser superado por su atento alumno.

La maestría requiere un camino que lleva tiempo. Respetarlo es muy importante, y no hacer dejación del papel que nos corresponde en cada momento lo es igualmente. Maestro y discípulo son las dos caras de una misma moneda que de vez en cuando se intercambian a lo largo de la vida.