Sallie Nichols en su libro "Jung y el Tarot" menciona un punto que me parece muy importante a la hora de trabajar con el Tarot. Ella dice que suele confundirse lo que es un signo con un símbolo y que eso lleva a obtener interpretaciones indeseadas con el uso de esta herramienta. Y yo creo que tiene mucha razón. Vayamos por partes.




Las cartas del Tarot están llenas de símbolos, no signos. Y no sólo existe un único símbolo principal, como La Luna o El Sol, sino infinidad de símbolos diminutos repletos de enorme significado dependiendo del momento y de la pregunta (árboles, pájaros, piedras...). Y todo eso hay que interpretarlo, no siguiendo una guía que relacione objeto con significado, sino atendiendo a lo que puede estar simbolizando en una varidad muy rica.
El Tarot sirve, entre otras cosas, para despertar la intuición, pero como viene a decir Jung con las visualizaciones, se trata de conversar con las cartas, discutir si es preciso para ver todos los enfoques, no para aceptar sin más un destino inapelable, o bien aceptar nuestros temores sin más o nuestros deseos sin valorarlos desde diferentes aspectos y no como verdades inmutables... al fin y al cabo, como preguntaba Pilatos, ¿qué es la verdad? En mi opinión, la verdad ayuda y no debe perjudicar; eso no quiere decir que las respuestas sean siempre favorables pero sí contrastadas con nuestra razón en vez de nubladas por una ciega sinrazón.
Desgraciadamente son muchos los que toman el Tarot como signo en vez de como símbolo, y los resultados son tristes e inquietantes. Más que descubrir la simbología con la filosofía que está oculta en nuestro interior y que las cartas pueden ayudar a descubrir, una gran mayoría busca significados concretos a cada carta, consiguiendo así caer en grandes errores de interpretación. Como decía al principio, tener clara esta diferenciación resulta fundamental al trabajar con una herramienta tan llena de símbolos y significados (en plural y no en singular como suele pretenderse).
Desgraciadamente son muchos los que toman el Tarot como signo en vez de como símbolo, y los resultados son tristes e inquietantes. Más que descubrir la simbología con la filosofía que está oculta en nuestro interior y que las cartas pueden ayudar a descubrir, una gran mayoría busca significados concretos a cada carta, consiguiendo así caer en grandes errores de interpretación. Como decía al principio, tener clara esta diferenciación resulta fundamental al trabajar con una herramienta tan llena de símbolos y significados (en plural y no en singular como suele pretenderse).