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sábado, 3 de mayo de 2014

La muerte no es el final




Hace unos escasos meses, ante la muerte de un pariente, sus hijas leyeron este texto en su funeral. Es tan hermoso que no me resisto a ponerlo hoy aquí, en recuerdo de mi querido padre. 

LA MUERTE NO ES EL  FINAL  
(San Agustín de Hipona)

La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.
Yo soy yo, vosotros sois vosotros. Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo.
 
Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente.
No toméis un aire solemne y triste.
Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. 

Rezad, sonreíd, pensad en mí.
Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra.
La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado.

¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista?
Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.
¿Veis? Todo está bien.

No lloréis si me amabais. ¡Si conocierais el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudiérais oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos ¡Si pudiérais ver con vuestros ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudiérais contemplar como yo la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen! 

Creedme: Cuando la muerte venga a romper vuestras ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban; y, cuando un día que Dios ha fijado y conoce, vuestra alma venga a este Cielo en el que os ha precedido la mía; ese día volveréis a ver a aquel que os amaba y que siempre os ama, y encontraréis su corazón con todas sus ternuras purificadas.

Volveréis a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando con vosotros por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás. 
 
AMÉN 



viernes, 22 de noviembre de 2013

Dos años ya!




Ni podemos,
ni queremos olvidarte.
Siempre estás con nosotros.
Te respetamos y queremos mucho.
Eres un buen padre;
lo sigues siendo.
¡Que Dios te bendiga, papi querido!



viernes, 3 de mayo de 2013

Querido Papi...


Querido Papi,

Viniste a este mundo un 3 de mayo de 1929. Recuerdo que cuando cumpliste 80 años estabas muy agradecido y emocionado porque nunca habías creido que pudieras llegar a esa edad. Sólo te concedieron tres años más; y aunque a mí me duela profundamente tu partida, entiendo que otros te requirieran para hacerles feliz allá donde estés ahora, y hacerte a ti aún más grande. Te hablo en singular, pero sabes que es en plural como debería hacerlo; pero quizá los demás no deseen hacer público sus sentimientos; yo lo que deseo es hacer pública tu bondad en tu existencia terrenal, y por eso te hablo y te escribo públicamente.

No me imagino un padre mejor que tú para mí. Lamento no haberte demostrado mi amor y mi respeto con más frecuencia; por eso ahora lo hago aquí; al fin y al cabo tú fuiste un estímulo para que yo escribiera (mami también lo fue, y ahora lo es mi marido, así que no puedo defraudaros).

Sé que te fuiste con El más grande. ¡Estoy segura de ello, porque no podría ser de otra manera! Nos dejaste muy tristes, pero te honramos siendo lo mejor que sabemos ser. Nunca dejarás de estar en nuestros corazones. Quiero que lo sepa todo el mundo. Gracias por tu cariño constante, gracias por tu presencia, y gracias por querernos tanto a todos y a cada uno de nosotros, empezando por tu mujer a la que amaste verdaderamente.

¡¡¡Feliz cumpleaños, papi querido!!!


martes, 19 de marzo de 2013

Día del Padre


¡Te quiero!

¡Gracias por tu constante protección y 
por todo lo que me enseñaste y me enseñas!

¡Feliz Día del Padre!



lunes, 21 de enero de 2013

Ahondando en las Constelaciones Familiares

No es la primera vez que escribo en este blog sobre las Constelaciones Familiares. Tuve la bendición de conocer esta terapia hace ya algunos años, y de participar en varias de ellas. Para aquellos que no sepan en qué consiste, les recomiendo que hagan una búsqueda dentro de este blog, poniendo sencillamente las palabras constelaciones familiares en el buscador situado a la derecha de este texto, debajo de la hadita, y podrán leer mis artículos sobre el tema para obtener una idea de en qué consiste esta terapia.

Ahora me gustaría más hacer unas reflexiones sobre las Constelaciones Familiares, dando por hecho que todos ya sabemos de qué tratan, ¿de acuerdo?  Para ello, voy a ir desarrollando algunos puntos que considero de interés.

  • Uso y abuso de las Constelaciones Familiares.  En mi opiníón, las Constelaciones es un tipo de terapia que puede ser muy útil en casos en los cuales, a pesar de haberlos trabajado desde múltiples aspectos, no se consiguen resultados positivos, pues da la impresión de que los esfuerzos de la persona por mejorar una situación chocan con trabas que están mucho más allá de los directamente implicados en ellas. En las Constelaciones son demasiados los elementos que se mueven como para que nos podamos permitir el lujo de "jugar" con ellos. Por esta razón, creo que no es adecuado usar la Constelación para todo tipo de problema; creo que es una herramienta bendita que no podemos manipular a nuestro antojo pues no tenemos derecho para ello. En una Constelación aparece lo más íntimo de cada ser humano, con sus propias circunstancias y vivencias; digamos que surge de forma clara el alma de las personas, un alma que puede estar encarnada en un cuerpo vivo en nuestro momento presente o bien estar ya en otro plano; así que no me parece nada respetuoso hacer viajar a lo más esencial de cada uno para temas que pueden resolverse de otra forma. El uso de las herramientas que se nos dan puede ser muy beneficioso, pero no así el abuso.

  • Limitar las indagaciones. Relacionado con el tema anterior, podemos considerar este segundo punto. A veces nuestra curiosidad sin límites nos lleva a adentrarnos en secretos sobre los que no tenemos ningún tipo de derecho a conocerlos. En una Contelación surge el tema de fondo que está afectando a una situación concreta, pero, una vez aclarado, no parece pertinente seguir indagando y fomentando el "morbo" y la "indiscreción". No nos está permitido saberlo todo, sino sencillamente aquello que está afectando de forma clara a una determinada situación, no más. Bert Hellinger (el iniciador de esta terapia) es muy claro en este tema, y no permite que una vez descubierta la raíz de un determinado problema, la persona que consulta se empeñe en ir más allá y averiguar más y más cosas: sólo la que tiene que aclararse, sin más "cotilleos" ni complicaciones que nos llevarían a más y más problemas en vez de a su solución. En lenguaje llano, podríamos decir que no hay que tirar tanto de la madeja del hilo.

  • Orden más que jerarquía. Nuestra vida temporal implica un orden que no podemos saltar. Es decir, primero están los padres y luego vienen los hijos, y no al revés, ¿verdad? Pues esto tan evidente, a la hora de resolver conflictos no resulta así, pues se confunde el orden con la importancia. El padre y la madre están por encima de los hijos, y se les debe un respeto; ¿significa eso sumisión? No, en absoluto; el respeto profundo no tiene nada que ver con las sumisiones ni las humillaciones; por eso hablaba de no confundir el orden con la importancia; todos tenemos igual dignidad, pero existe un orden establecido que si se salta puede traer muchas complicaciones. Muchas veces, los hijos se saltan este orden y asumen el papel de padres, cosa que nunca debe de hacerse. Cuando se desarrollan Constelaciones Familiares, a veces, dadas las desavenencias entre algunos padres y algunos hijos, resulta muy difícil de hacer un ejercicio totalmente necesario pero que sólo surte efecto si se hace de manera sincera. El facilitador de una Constelación (quien la dirige) pide al constelador que se sitúe delante de su padre o de su madre (con quien tenga el conflicto) y le diga de forma clara y rotunda: "Te respeto, tú eres el mayor y yo el pequeño". Esta frase hiere en lo más profundo en muchos casos porque no se entiende, y es bueno aclararla. Se trata de decir a los padres que se los respeta por lo que son,  lo cual no quiere decir necesariamente que se esté de acuerdo con sus actitudes, pero se les respeta porque sin ellos no estaríamos aquí, porque son limitados igual que los hijos y porque han tenido que aprender y a lo mejor no han conseguido éxito en la labor pero lo intentan. Y se trata de decirles que "ellos son los grandes y los hijos los pequeños"; por tanto, ellos son los que pueden manejar sus cargas, y no ponerlas en las espaldas de sus hijos que no están preparados para llevarlas, pues el peso de la carga de los padres y la propia es demasiado. Vistas así las cosas, la frase resulta mucho más fácil de decir y de asimilar.

  • Decir lo siento mejor que pedir perdón. La culpa siempre está ahí, pues muchas veces por ignorancia y otras por desear obtener beneficios no demasiado legítimos, lo cierto es que cometemos acciones que generan culpa. Y eso hay que reconocerlo; no somos completamente inocentes por mucho que quisiéramos serlo, y, a veces, incluso de manera inconsciente tenemos motivaciones no del todo nobles. Pero también es cierto que no deseamos realmente el daño, sino que nos ofuscamos y nos damos cuenta de que nos entristecen nuestras malas acciones, y eso hay que afrontarlo. Si es neceserio asumirlo en casos de relaciones difíciles, es bueno hacerlo, según Hellinger, en términos de igualdad, para lo cual hay que expresar el sentimiento, decir claramente: "Lo siento, no lo sabía". Y esa frase indica que realmente hubiéramos querido que las cosas fueran de otra manera, y que además nos faltaban por conocer múltiples datos que nos afectaban a nosotros y a más personas. A veces juzgamos sin conocer realmente las circunstancias y por eso es bueno reconocer ante aquellos que juzgamos ese: "Lo siento, no lo sabía". Mucho mejor que pedir perdón, que según Hellinger nos hace arrogantes por creernos con derecho a perdonar o a solicitar el perdón de forma humillante. Sentirlo, por el contrario nos iguala y resulta muy efectivo.

  • Respeto frente a silencio. El dolor hace que muchas veces silenciemos acontecimientos y, por supuesto, a las personas que pudieran haberlos provocado o que fueron víctimas de los mismos. Pero no podemos olvidar que el dolor puede ser una medida del amor, y por tanto merece la pena. No se trata de sufrir de forma constante, sino de afrontar el dolor y asimilarlo. Estos seres humanos causantes o víctimas nos piden nuestro respeto hacia ellos y no que los sumamos en el olvido; y ésta es otra gran lección que nos ofrecen las Constelaciones: respetar, recordar, valorar pues nuestra existencia tiene que tener sentido. Acallando no conseguimos dar ese valor que se nos requiere, sino agrandar el vacío.
 
Las Constelaciones nos ofrecen grandes lecciones que, a mi modo de ver, no deben ser ni minusvaloradas ni mucho menos frivolizadas. 
 




jueves, 22 de noviembre de 2012

¡Hace un año ya!




Hace un año ya y te seguimos echando de menos. Ayer pensaba que nunca en toda mi vida pasó tanto tiempo sin verte, sin que me hablaras, sin que pudiéramos compartir nuestro cariño. Y entonces empecé a hablar contigo. Quiero creer que me escuchas, que nos escuchas a toda esta familia que tan huérfana quedó de ti y que ¡tanto, tanto, tantísimo te sigue queriendo!

jueves, 28 de junio de 2012

¡Eres lo mejor de mi vida!


¡¡¡Te amo!!!

¡Y doy gracias a Dios y a la Virgen por ti, 
y les pido que te bendigan por todo el amor que me das!


miércoles, 30 de mayo de 2012

¡Hoy es nuestro santo!



¡Felicidades, papi!

¡Me gusta compartir tu nombre; 
para mí es todo un orgullo llevarlo!

jueves, 3 de mayo de 2012

¡Felicidades, papi!



¡Gracias por engrandecer nuestro mundo!





Gracias por la respuesta del Cielo




(Cartas de Oráculo de los Arcángeles de Doreen Virtue)


jueves, 29 de diciembre de 2011

Siempre


-Y sin embargo, a pesar de todo lo que dices, nuestros seres queridos y nosotros mismos partiremos algún día.

-Nunca, absolutamente nunca, perdemos a nuestros seres queridos -afirmo-. Nos acompañan, no desaparecen de nuestras vidas. Simplemente estamos en habitaciones diferentes. No puedo ver lo que hay en el vagón de delante, pero hay gente viajando en el mismo tiempo que yo, que vosotros, que todo el mundo. El hecho de no poder hablar con ellos, de saber lo que ocurre en el otro vagón, es absolutamente irrelevante; están allí. Así, eso que llamamos "vida" es un tren con muchos vagones. A veces estamos en uno, a veces en otro. Otras veces pasamos de uno a otro, cuando soñamos o cuando nos dejamos llevar por lo extraordinario.

Paulo Coelho, Aleph

viernes, 25 de noviembre de 2011

Mi padre ha muerto


¡¡¡Te quiero mucho!!!

¡¡¡Todos te queremos!!!

Gracias por darnos tu amor y apoyo,
pues sabemos que siempre fuimos tu prioridad.

¡¡¡GRACIAS!!!

¡¡¡TE QUEREMOS!!!


sábado, 2 de enero de 2010

La importancia de los antepasados


Nos hemos educado en una sociedad donde se valora el individualismo y la independencia; y estas características parecen -equivocadamente, a mi modo de ver- estar en contra de una concepción más social.


En realidad vivimos siempre en constante guerra entre principios aparentemente opuestos: o se es individualista o se es colectivo. Pero, ¿no se puede ser ambas cosas? Yo creo que sí, y que de hecho existimos siempre en simbiosis: el uno no existe para nosotros pues procedemos, ya de entrada, de dos: nuestros padres.

Nuestra sociedad se ha ido volviendo poco respetuosa con sus ancestros. No importa cómo fueran éstos, lo cierto es que merecen nuestra atención y respeto, pues tuvieran las virtudes o defectos que tuvieran, lo cierto es que eran seres humanos que nos legaron parte de sí mismos por herencia genética, además de otras muchas maneras. Ellos nos fueron abriendo el camino como sabían, entendían o podían. Sin ellos, nosotros no estaríamos aquí. Ellos merecen nuestra consideración y cariño, por lo que fueron, por lo que podrían haber sido, y por lo que son: nuestros antepasados.


* * *

La importancia de nuestros antepasados es fundamental y hoy son muchas las vías psicológicas que señalan la influencia de ellos en nosotros. El psiquiatra suizo
Carl Gustav Jung, en su libro "Recuerdos, Sueños, Pensamientos" expone lo siguiente:
Cuando trabajaba en el cuadro genealógico compren­dí claramente la curiosa vinculación del destino que me une a los antepasados. Tengo la viva impresión de que es­toy bajo la influencia de cosas o interrogantes que queda­ron sin respuesta para mis padres y abuelos. Muchas veces me pareció que en una familia existía un karma imperso­nal que se transmitía de padres a hijos. Me lo pareció siempre, como si hubiera de dar respuesta a cuestiones que se les plantearon a mis antepasados, sin que ellos pu­dieran responderlas, o como si debiera terminar o prose­guir cosas que el pasado dejó inconclusas. A este respecto es muy dificil saber si estas cuestiones tienen un caracter más personal o más general (más colectivo). A mí me pa­rece que se trata de lo segundo. Un problema colectivo aparece siempre -mientras no se le reconoce como tal­- como problema personal y despierta en un caso dado la ilusión de que en el terreno de la psique personal algo no está en regla. De hecho, la esfera personal se halla altera­da, pero no necesariamente en lo fundamental, sino mu­cho más secundariamente a consecuencia de una transfor­mación insoportable de la atmósfera social. Por lo tanto, la causa del desarreglo debe buscarse en tal caso no en el ám­bito personal, sino más bien en la situación colectiva. Esta circunstancia la ha tenido muy poco en cuenta la psicote­rapia hasta nuestros dias.

* * *

Hoy vuelve a tomar relevancia en el mundo de la psicología, gracias a diferentes psicoterapeutas, esta valoración del árbol genealógico de los que formamos parte, y es hora de darles el reconocimiento que se merecen: Alejandro Jodorowsky, con su Psicogenealogía; Bert Hellinger, con sus Constelaciones Familiares; y tantos otros que han aportando y siguen aportando una vía de solución para grandes problemas a través del amor de la familia.


* La foto es de mis bisabuelos paternos, en la que puedo ver a mi abuelo como un niño con sus padres y sus hermanos. Tengo que agradecer a mi prima Finucha el que nos la hiciera llegar en su día, ya que para mí las fotos de mi familia tienen un valor incalculable. Con la foto muestro mi cariño a todos, absolutamente a todos mis antepasados en todas sus lineas pues gracias a todos ellos yo me encuentro aquí. ¡¡¡Gracias querida familia de origen!!!