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lunes, 8 de septiembre de 2014

Psicología a través de las cartas

Cartas "El Propósito de la Vida" de Doreen Virtue
Diría que la mayoría de las personas que consultan el Tarot o cualquier otro medio de videncia, lo hacen con la intención de obtener respuestas concretas y certeras en cuanto a hechos futuros. Sin embargo, no me canso de decir que creo más interesante el uso de esta herramienta fundamentalmente para buscar consejo, asesoramiento y conocimiento. Por eso me gusta utilizarlas en el campo que podríamos denominar psicológico.

La gran ayuda que nos proveen es a la manera de una consulta con un psicólogo. Alguien con un conocimiento más amplio que el del propio consultante que ayuda a enfocar las situaciones y a aprender de ellas. Pero "alguien" que no usurpa la identidad del consultante, sino que le sirve de ayuda.

Me parece que si se hiciera más este uso de las Cartas, aprenderíamos mucho más de nuestras actuaciones, podríamos sondear en nuestras verdaderas emociones, y considerar el escenario general en el que nos situamos. 

Las cartas como un análisis de introspección, así como de conocimiento del medio, si son bien usadas, pueden aportarnos una visión interior que nos sirve de gran ayuda. Me parece que el mejor uso que pueden ofrecernos es precisamente cuando no buscamos metas definidas e inmutables, sino progresos medidos y razonados para nuestro crecimiento.

Puede que éste sea un aspecto bastante desconocido del Tarot, pero es aquel en el que más me apoyo y con el que me gusta más colaborar.


lunes, 9 de junio de 2014

Lo que los animales pueden enseñar




Los animales me enseñan a vivir en plenitud. Ellos disfrutan de la vida y miran con curiosidad el más mínimo acontecimiento. Expresan sus emociones, afectos o disgustos sin enjuiciarlos ni buscar segundas intenciones; simplemente sienten y expresan lo que sienten con sinceridad, con aplastante verdad.

Todas las criaturas de Dios podemos aprender y enseñar. Es bueno tenerlo en cuenta.

lunes, 14 de abril de 2014

La Providencia es Dios en acción


¡Ayúdanos, Señor!
¡Te necesitamos tanto!


* Esta figura tan hermosa se encuentra en el Cerro de los Ángeles, Getafe, Madrid

La Semana Santa nos confronta ante los problemas del Calvario y su superación con la Resurreción. Me gustaría compartir con vosotros un texto de Vicente Ferrer Moncho, en su libro El Encuentro con la realidad, que me parece muy ilustrativo para comprender el camino del dolor y su superación. Aquí os lo dejo.

"Así que queda demostrado que bajo la identidad de la Providencia, Dios interviene en el desarrollo y el desenlace de nuestras vidas. Él es un actor más en el mundo, un actor muy especial que actúa para que todo salga bien, si no hoy, mañana, pues todo tiene su proceso. Sólo que tenemos que abrir bien los ojos porque tal vez ni siquiera nos demos cuenta de este hecho".
"LLegados a este punto, muchos se alzarán ante esta afirmación, especialmente aquellos que sufren; aquellos que en lugar de ayudados, se sienten fastidiados, "dejados de la mano de Dios"; aquellos que se sienten perdedores. Estas personas tienen derecho a quejarse. Tienen toda la razón".
"Pero no nos podemos quedar atascados aquí. La solución no está en negar a Dios, porque haciéndolo así nos quedamos con las bofetadas, y sin Dios. Es demasiado doloroso. Hay que dar un paso más. Se hace necesaria una visión más profunda. Tenemos que hacer un esfuerzo especial para inclinarnos por lo positivo, y pensar que con el tiempo seremos capaces de ver que todo ha salido bien. El largo plazo nos demostrará que aquello que en un momento nos pareció catastrófico, al final resultó beneficioso para nuestras vidas. Como aquel que llega tarde al aeropuerto, pierde el avión, y se enoja enormemente, y piensa: que "vaya mala suerte, Dios no me ha ayudado". Y al poco, se entera de que el avión se ha estrellado y ha salvado su vida... Algunos sucesos son más evidentes que otros, pero seguro que todos tienen su razón de ser".
(...)
"Si miro hacia atrás en nuestras historia veo claramente cómo las intervenciones de la Providencia a lo largo de estos años en las situaciones extremadamente críticas en que todo parecía venirse abajo, muestran una cadena sin interrupción de acontecimientos que siguen un patrón que me llama simpre la atención. Parece como si el proceso de muerte y resurrección de Jesucrito fuera un modelo que se repite en nuestras vidas. En la vida de Jesuscristo, la muerte anunciaba la Resurrección, el triunfo de la vida. Similarmente, aquí en Anantapur nosotros hemos estado inmersos en un ciclo continuo de adversidades y éxitos, simbolizados por la muerte y la Resurrección espirituales. Tras la "Resurrección" hemos salido adelante más seguros de nosotros mismos y de nuestro trabajo, y han surgido mayores oportunidades para continuar haciendo el bien. Las grandes dificultades han sido siempre un aviso de que el próximo paso sería una aventura más prometedora que la anterior".
(...)
"NO ESTAMOS SOLOS".
 Vicente Ferrer, El encuentro con la realidad

Para más información sobre Vicente Ferrer:

Fundación Vicente Ferrer

Película "Vicente Ferrer"




lunes, 24 de marzo de 2014

¡Juntos!

Me gusta aprender y me gusta leer a autores que me enseñan a pensar por mí misma, y que aportan sabiduría al mundo. Uno de esos autores es Jorge Bucay, terapeuta de la Gestalt, que se hizo famoso por su forma de enseñar caminos de crecimiento a través de hermosos cuentos. 

Entre los muchos temas que aborda, en la colección de cuentos que tituló -como no podía ser de otra manera- Déjame que te cuente, escribe entre otras muchas cosas ideas sobre las relaciones del individuo consigo mismo, con la pareja y con el mundo. Y me gustaría señalar este texto tan revelador. Espero que os ayude como a mí me ha ayudado.




No camines delante de mí porque no podría seguirte.

No camines detrás de mí porque podría perderte.

No camines debajo de mí porque podría pisarte.

No camines encima de mí porque podría sentir que me pesas.

Camina a mi lado porque somos iguales.


lunes, 3 de marzo de 2014

Crueldad y Vidas Pasadas

Resulta sumamente curioso que al pensar en la posiblidad o incluso probabilidad de que hayamos vivido otra múltiples vidas en diversas épocas, da la impresión de que una gran parte de las personas que se cuestionan la reencarnación parecen interesadas en descubrir los posibles abusos sufridos en anteriores vidas, y sin embargo no se paran a pensar en la inquietante pero bastante probable posibilidad de que también cada uno de nosotros además de haber sido víctimas hayamos contribuido con actos crueles propios de verdugos.

Digamos que cada vez me parce más lógica la idea de que exista la reencarnación, pues creo muy difícil que un ser humano pueda aprender todo lo que debe de interiorizar en el escaso tiempo de una sola vida. Y sí, no creo que siempre hayamos sido buenos -suponiendo que lo seamos ahora-, sino que también me parece sumamente lógico que aflorara nuestra maldad. Al fin y al cabo vivimos dentro de esos dos polos opuestos: el bien y el mal; y la cuestión está en entresacar el bien, pero para ello, a veces damos múltiples rodeos.

Tener bien presente la posibilidad de nuestra anterior maldad, o más que maldad, la práctica de una ignorancia abrumadora que nos conduce a la maldad hasta que surge la sabiduría, me parece una enseñanza muy provechosa, pues despierta nuestra compasión por esa devastadora ignorancia.

Júlia García, desde su blog que recomiendo vivamente llamado "Unas Horas de Luz", nos hace reflexionar sobre muchos aspectos de esa vida interior y espiritual que tanta falta nos hace y que tanto parecemos desconocer. Y en su blog pude leer un texto que aborda esta cuestión desde una profundidad que merece la pena ser leído. Aunque Júlia me ha dado su permiso para reproducir el texto, prefiero dejar aquí el enlace y que seáis vosotros los que bucéeis en sus textos del que entresaco éste titulado "Despertar Espiritual". Si pincháis en el enlace que dejo a continuación podréis leerlo. Espero que os sirva de mucho provecho como me sirvió a mí.


 

miércoles, 3 de julio de 2013

Acción y Sabiduría

Varias veces he mencionado a los bodhisattvas en este blog, así como he demostrado mi admiración por ellos. Para quienes aún no saben quienes son estos singulares seres, diré que se trata de aquellas almas compasivas dedicadas a aliviar y erradicar el sufrimiento del mundo, y que se niegan a entrar en el cielo o nirvana hasta que todos los seres puedan hacerlo liberados ya del sufrimiento, pues un cielo en el que pueda faltar uno de ellos no puede ser un verdadero cielo.

Por tanto, los bodhisattvas, movidos por esa enorme compasión que profesan, se dedican a realizar acciones generosas de ayuda. Sin embargo, hay algo muy importante a tener en cuenta: la compasión puede generar estados de fuerte aflicción si no van acompañados de sabiduría. Y ahí está el quid de la cuestión: la compasión debe de ser sabia. ¡Cuantas veces por querer evitar un sufrimiento menor colaboramos a que éste se haga mayor con el tiempo!

La forma de evitar caer en el sentimentalismo provocado por la consideración de emociones mal interpretadas es ejercitando y desarrollando la sabiduría. Si esto no fuera así, el cirujano se negaría a sajar la zona tumoral por miedo a hacer pupa a su paciente.

La sabiduría exige tiempo, trabajo y paciencia, pero es la mejor aliada para las almas compasivas.


miércoles, 26 de junio de 2013

Perdonar y ser perdonados


Sopló sobre ellos y les dijo:
- Recibid el Espíritu Santo. A quienes les perdonéis los pecados, Dios se los perdonará; y a quienes se los retengáis, Dios se los retendrá.
Jn 20, 22-23


El mundo será perdonado 
cuando perdonemos de corazón a los demás. 

No se trata de que Dios no nos perdone, 
es que nosotros mismos no estamos dispuestos a perdonarnos, 
ni a nosotros ni a nuestros hermanos.



viernes, 10 de mayo de 2013

El estado intermedio


Es curioso pero por mucho que hablemos los seres humanos de humildad, objetividad y demás, el caso es que desde siempre el ser humano se ha colocado como el centro de la creación. Tanto desde un punto de vista religioso como desde otro absolutamente ateo, el ser humano se considera el centro: la criatura mejor lograda del universo. Y si no lo dice de una manera tan abierta, sus hechos manifiestan esta idea. Le prepotencia del ser humano le hace despreciar tanto lo que a su juicio está por debajo de él (como piensan  también muchas personas religiosas), como lo que está por encima (el caso esta vez de quienes no contemplan la posibilidad de seres superiores a él mismo tan propio de muchos declarados ateos).

Bien, parece claro pues que el ser humano se ha considerado el centro. Y parece incluso que no es que Dios hiciera al ser humano a imagen y semejanza de su Creador; es que los humanos nos hemos propuesto hacer a Dios a imagen nuestra, y así le colocamos los atributos ya sea de un Hombre Superior o de una Mujer Divina; sin pararnos a considerar que si bien Dios tiene un aspecto humano es mucho más que humano pues en su naturaleza tiene que haber aspectos que ni siquiera podemos alcanzar a comprender.

¿Es realmente el hombre/mujer el centro de la creación? Me gusta mucho la versión filosófica que nos ofrece Ken Wilber, autor que desde que leí su Breve historia de todas las cosas, mucho me ha dado que pensar. Una de las ideas que apunta es dónde se sitúa el hombre en la creación, y lo coloca en un estadio intermedio entre lo animal y lo divino. Justo en medio estaría el hombre. Sería, a mi manera de ver, como un árbol bien anclado a la tierra, pero que se alza hacia el cielo. El hombre, el ser humano tiene su lugar y parece ser el intermedio; no nos equivoquemos ni despreciándonos por lo que somos ni arrogándonos lo que aún no somos; pues constituimos un camino que aún ha de hacerse. Y eso, conocer quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde podemos llegar, creo que es lo que constituye nuestra fuente de humildad que nos eleva en nuestra realidad.

No podemos ver el mundo sólo bajo nuestra perspectiva. Somos un proceso con enorme responsabilidad en nuestro crecimiento, pero sin la arrogancia del que se cree perfecto.


viernes, 26 de abril de 2013

Ejercer la propia responsabilidad

Ya he hablado en otros artículos de Bert Hellinger, el creador de la Terapia Sistémica o Constelaciones Familiares como es más conocida esta terapia. 

Bert Hellinger busca en el orden jerárquico y en la familia de procedencia muchas causas de las malas situaciones vividas por las personas, pero no carga las tintas en responsabilizar al sistema familiar de todo lo que a uno le sucede, sino que, en primer lugar, considera que la propia persona debe de hacerse cargo de su propia curación y de su propia responsabilidad a la hora de resolver e incluso haber creado un problema. Podríamos decir que muchas veces podemos utilizar cualquier terapia como un escapismo de nosotros mismos más que como una profundización y una acción dispuesta realmente a solucionar problemas en lugar de a mantenerlos o a mirarnos con excesiva autocompasión y victimismo.

Me gustaría traer a la meditación personal tres puntos que señala este terapeuta y que me parecen muy dignos de ser tenidos en cuenta, pues demasiadas veces buscamos culpables para que nos lo resuelvan todo, y nos olvidamos de lo principal: mirarnos a nosotros mismos. 

Aquí os dejo estos tres puntos para vuestra propia valoración:


  • "Buscar la solución en el pasado sin haber arreglado lo que sigue pendiente en el presente no llevaría a ninguna parte".

  •  "Existe una jerarquía entre los problemas. Lo inmediato tiene prioridad sobre lo anterior; la familia actual sobre la familia de origen".
 
  • "Yo actúo siguiendo el principio de que cada cliente es capaz de hacerse cargo de su propio problema. Si hay alguien capaz de asumir el problema, en primer lugar, será el cliente mismo. Ninguna persona puede asumirlo y solucionarlo como él".


viernes, 12 de abril de 2013

Un asunto de humildad - La fe de Tomás

Retrato de joven, por John William Waterhouse
Se atribuye a Buda una bonita frase, más que por la frase en sí, por su  contenido: "Todos los seres nacen iluminados, pero se necesita una vida entera para descubrirlo".

Sí, creo que sin duda alguna todos nacemos con la capacidad de la iluminación, pero, como todas las capacidades, hay que desarrollarlas y eso implica necesariamente el trabajarlas.

En el mundo de lo abstracto, especialmente dentro del esoterismo, parece haber bastantes personas que consideran seres especiales a aquellos que ejercen algún tipo de actividad relacionada con -digámoslo así- lo paranormal. Y cuando digo "seres especiales", realmente se dice que son "seres especialmente dotados" y por tanto "superiores". Bueno, pues el caso es que a mí me gustaría rebatir esta opinión.

No pongo en duda que realmente existen "seres espciales" a los que considero "superiores"; pero no así a todos los que practican algún tipo de habilidad relacionada con el esoterismo. Incluso me atrevería a decir más; desconfío enormemente de quien se cree "especialmente" dotado. Quien así se define, creo que suele tener un exceso de ego del que prefiero huir. Puede ocurrir que sus habilidades sean reales; pero no estoy tan segura de que su ejemplo sea edificante.

Para mí, la práctica o búsqueda de "señales" es un regalo a los más necesitados, entre los cuales me incluyo; un regalo a aquellos que nuestra fe es tan frágil o más que la de Tomás, quien necesitó introducir sus manos en los agujeros dejados en la "carne" de Cristo para poder creer. Ante esta devastadora debilidad parece que el Cielo se compadece de aquellas personas que buscan y tienen miedo, y es entonces cuando les permite adentrarse en algún misterio -por muy pequeñito que sea- que les fortalezca en su debilidad.

Cualquier "habilidad" está en manos de todos; desarrollarla es la labor que le corresponde a cada uno si así lo desea.

Agradezco desde lo más profundo que se nos permita conocer la existencia de "santos" con capacidades que más de uno quisiéramos; pero procuro poner las cosas en su lugar y no alimentar la prepotencia que, con demasiada frecuencia, se observa en el mundo esotérico, e incluso en el espiritual.

La humildad nos hace humanos; y algo para mí tremendamente importante: ¡agradecidos!


lunes, 11 de marzo de 2013

No al exceso de rigidez

 

Verso LVII del Tao Te Ching

Si quieres ser un gran líder,
tienes que aprender a seguir el Tao.
Deja de intentar crontrolar.
Abandona los planes y conceptos rígidos
y el mundo se gobernará a sí mismo.
¿Por qué sé que esto es así?
Porque en este mundo,
cuantas más restricciones y prohibiciones existen,
tanto más se empobrece el pueblo;
cuanto más avanzadas son las armas de una nación,
más tenebrosa es ésta;
cuanto más ingenioso y astuto es una plan,
más extraño es su resultado;
cuantas más leyes se promulgan,
mayor es el número de ladrones.
Por eso el sabio dice:
no hago nada y la gente se transforma.
Disfruto de la paz y la gente se vuelve honesta.
No hago nada y la gente se enriquece.
Si no trato de imponerme a las personas,
éstas llegan a ser ellas mismas.


lunes, 21 de enero de 2013

Ahondando en las Constelaciones Familiares

No es la primera vez que escribo en este blog sobre las Constelaciones Familiares. Tuve la bendición de conocer esta terapia hace ya algunos años, y de participar en varias de ellas. Para aquellos que no sepan en qué consiste, les recomiendo que hagan una búsqueda dentro de este blog, poniendo sencillamente las palabras constelaciones familiares en el buscador situado a la derecha de este texto, debajo de la hadita, y podrán leer mis artículos sobre el tema para obtener una idea de en qué consiste esta terapia.

Ahora me gustaría más hacer unas reflexiones sobre las Constelaciones Familiares, dando por hecho que todos ya sabemos de qué tratan, ¿de acuerdo?  Para ello, voy a ir desarrollando algunos puntos que considero de interés.

  • Uso y abuso de las Constelaciones Familiares.  En mi opiníón, las Constelaciones es un tipo de terapia que puede ser muy útil en casos en los cuales, a pesar de haberlos trabajado desde múltiples aspectos, no se consiguen resultados positivos, pues da la impresión de que los esfuerzos de la persona por mejorar una situación chocan con trabas que están mucho más allá de los directamente implicados en ellas. En las Constelaciones son demasiados los elementos que se mueven como para que nos podamos permitir el lujo de "jugar" con ellos. Por esta razón, creo que no es adecuado usar la Constelación para todo tipo de problema; creo que es una herramienta bendita que no podemos manipular a nuestro antojo pues no tenemos derecho para ello. En una Constelación aparece lo más íntimo de cada ser humano, con sus propias circunstancias y vivencias; digamos que surge de forma clara el alma de las personas, un alma que puede estar encarnada en un cuerpo vivo en nuestro momento presente o bien estar ya en otro plano; así que no me parece nada respetuoso hacer viajar a lo más esencial de cada uno para temas que pueden resolverse de otra forma. El uso de las herramientas que se nos dan puede ser muy beneficioso, pero no así el abuso.

  • Limitar las indagaciones. Relacionado con el tema anterior, podemos considerar este segundo punto. A veces nuestra curiosidad sin límites nos lleva a adentrarnos en secretos sobre los que no tenemos ningún tipo de derecho a conocerlos. En una Contelación surge el tema de fondo que está afectando a una situación concreta, pero, una vez aclarado, no parece pertinente seguir indagando y fomentando el "morbo" y la "indiscreción". No nos está permitido saberlo todo, sino sencillamente aquello que está afectando de forma clara a una determinada situación, no más. Bert Hellinger (el iniciador de esta terapia) es muy claro en este tema, y no permite que una vez descubierta la raíz de un determinado problema, la persona que consulta se empeñe en ir más allá y averiguar más y más cosas: sólo la que tiene que aclararse, sin más "cotilleos" ni complicaciones que nos llevarían a más y más problemas en vez de a su solución. En lenguaje llano, podríamos decir que no hay que tirar tanto de la madeja del hilo.

  • Orden más que jerarquía. Nuestra vida temporal implica un orden que no podemos saltar. Es decir, primero están los padres y luego vienen los hijos, y no al revés, ¿verdad? Pues esto tan evidente, a la hora de resolver conflictos no resulta así, pues se confunde el orden con la importancia. El padre y la madre están por encima de los hijos, y se les debe un respeto; ¿significa eso sumisión? No, en absoluto; el respeto profundo no tiene nada que ver con las sumisiones ni las humillaciones; por eso hablaba de no confundir el orden con la importancia; todos tenemos igual dignidad, pero existe un orden establecido que si se salta puede traer muchas complicaciones. Muchas veces, los hijos se saltan este orden y asumen el papel de padres, cosa que nunca debe de hacerse. Cuando se desarrollan Constelaciones Familiares, a veces, dadas las desavenencias entre algunos padres y algunos hijos, resulta muy difícil de hacer un ejercicio totalmente necesario pero que sólo surte efecto si se hace de manera sincera. El facilitador de una Constelación (quien la dirige) pide al constelador que se sitúe delante de su padre o de su madre (con quien tenga el conflicto) y le diga de forma clara y rotunda: "Te respeto, tú eres el mayor y yo el pequeño". Esta frase hiere en lo más profundo en muchos casos porque no se entiende, y es bueno aclararla. Se trata de decir a los padres que se los respeta por lo que son,  lo cual no quiere decir necesariamente que se esté de acuerdo con sus actitudes, pero se les respeta porque sin ellos no estaríamos aquí, porque son limitados igual que los hijos y porque han tenido que aprender y a lo mejor no han conseguido éxito en la labor pero lo intentan. Y se trata de decirles que "ellos son los grandes y los hijos los pequeños"; por tanto, ellos son los que pueden manejar sus cargas, y no ponerlas en las espaldas de sus hijos que no están preparados para llevarlas, pues el peso de la carga de los padres y la propia es demasiado. Vistas así las cosas, la frase resulta mucho más fácil de decir y de asimilar.

  • Decir lo siento mejor que pedir perdón. La culpa siempre está ahí, pues muchas veces por ignorancia y otras por desear obtener beneficios no demasiado legítimos, lo cierto es que cometemos acciones que generan culpa. Y eso hay que reconocerlo; no somos completamente inocentes por mucho que quisiéramos serlo, y, a veces, incluso de manera inconsciente tenemos motivaciones no del todo nobles. Pero también es cierto que no deseamos realmente el daño, sino que nos ofuscamos y nos damos cuenta de que nos entristecen nuestras malas acciones, y eso hay que afrontarlo. Si es neceserio asumirlo en casos de relaciones difíciles, es bueno hacerlo, según Hellinger, en términos de igualdad, para lo cual hay que expresar el sentimiento, decir claramente: "Lo siento, no lo sabía". Y esa frase indica que realmente hubiéramos querido que las cosas fueran de otra manera, y que además nos faltaban por conocer múltiples datos que nos afectaban a nosotros y a más personas. A veces juzgamos sin conocer realmente las circunstancias y por eso es bueno reconocer ante aquellos que juzgamos ese: "Lo siento, no lo sabía". Mucho mejor que pedir perdón, que según Hellinger nos hace arrogantes por creernos con derecho a perdonar o a solicitar el perdón de forma humillante. Sentirlo, por el contrario nos iguala y resulta muy efectivo.

  • Respeto frente a silencio. El dolor hace que muchas veces silenciemos acontecimientos y, por supuesto, a las personas que pudieran haberlos provocado o que fueron víctimas de los mismos. Pero no podemos olvidar que el dolor puede ser una medida del amor, y por tanto merece la pena. No se trata de sufrir de forma constante, sino de afrontar el dolor y asimilarlo. Estos seres humanos causantes o víctimas nos piden nuestro respeto hacia ellos y no que los sumamos en el olvido; y ésta es otra gran lección que nos ofrecen las Constelaciones: respetar, recordar, valorar pues nuestra existencia tiene que tener sentido. Acallando no conseguimos dar ese valor que se nos requiere, sino agrandar el vacío.
 
Las Constelaciones nos ofrecen grandes lecciones que, a mi modo de ver, no deben ser ni minusvaloradas ni mucho menos frivolizadas. 
 




lunes, 31 de diciembre de 2012

Las dos escaleras


Imagina una gran escalinata que asciende muy pero que muy hacia lo alto. Ante ella, lo primero que hay que hacer es alcanzar el primer peldaño, y luego otro, y otro, y otro, hasta llegar a lo más alto. Cada peldaño es diferente; unos son más altos y otros más bajos; unos parecen más lisos y otros están llenos de rebordes peligrosos; pero todos los que se encuentran ante la gran escalinata siguen subiendo con la esperanza y el deseo de llegar a la cima.

¿Y qué sucede una vez arriba? Allí, uno se da cuenta de que ya no puede seguir avanzando pues parece haber llegado al límite de esa escalinata. Sin embargo, algo en el interior de cada uno le hace saber que aún no ha alcanzado la meta, que aún queda mucho camino por recorrer. ¿Qué hacer entonces? Se mire para donde se mire, no parece encontrarse nada más... ¡pero tiene que haberlo! Es imposible que no sea así. Y entonces es cuando se da la gran convulsión que nos hace seguir avanzando incluso cuando parece que no hay nada más... ¡porque lo hay! Y sólo queda una salida: dar el gran salto cuántico que nos conduzca a una nueva escalera. Y allí comenzaremos por el primer peldaño, pero un peldaño situado mucho más arriba de la cima de la anterior escalera.


domingo, 3 de junio de 2012

Esa constante insatisfacción

Con las lecturas de Tarot, a menudo me doy cuenta de algo que nos afecta quizá más a los habitantes de un mundo bien surtido como el nuestro que a los que tienen la desgracia de carecer incluso de lo básico, y es lo siguiente: nuestra constante insatisfacción

Sí, con demasiada frecuencia parece faltarnos algo y, sin embargo, con la misma frecuencia o más olvidamos valorar lo que sí tenemos y que normalmente constituye mucho más que aquello que nos falta.

Un cierto grado de insatisfacción es bueno puesto que nos ayuda a progresar, nos motiva para seguir avanzando y alcanzar nuevas metas;  pero el problema está cuando alimentamos tanto ese sentimiento de frustración que termina por llevarnos a una excesiva decepción.

Es verdad que hay problemas, no podemos negarlo; es verdad que no lo tenemos todo al completo (además, ¿seríamos capaces de asimilarlo?); pero también es cierto que muchas más veces de las deseadas no sabemos apreciar lo que tenemos y nos buscamos más problemas de los que nos corresponden. Y cuando llego a este punto en mi pensamiento, me pregunto: ¿Será que no sabemos convivir con la felicidad?


domingo, 6 de mayo de 2012

Cuatro personalidades; cuatro lenguajes

La lectura ayuda mucho a pensar, y releyendo el libro de Andy Andrews, The Noticer, encontré un tema que me pareció muy interesante. El autor nos hace ver que no todos actuamos ni respondemos de la misma manera, y eso nos lleva a múltiples malentendidos, precisamente por desconocer el lenguaje que emplea la otra persona. Andrews nos habla de cuatro tipos de dialectos que usamos para comunicarnos; pero también dice que estos lenguajes pueden combinarse y crear otras variedades. Para explicar su punto de vista elige diferentes seres del mundo animal. ¿Te identificas con alguno en particular o bien con una combinación de dos o más? Incluso puedes imaginar otros animales que tengan características que te hagan reflexionar; pero vamos a ver los cuatro tipos que menciona este autor.

Vamos a empezar por el dialecto gatuno. Los gatos son animales muy especiales que, aunque les gusta conservar su independencia, eso no quiere decir que no disfruten del cariño de los que le rodean ni que no busquen la comunicación con su entorno; pero, ¿cómo lo hacen? Fundamentalmente por el tacto. Sí, cualquiera que tenga gatos lo sabe; les encanta ser acariciados; incluso lo hacen ellos entre sí o bien buscan humanos a los que lamer con delectación pidiéndoles asimismo arrumacos para ellos. Eso sí, sólo cuando ellos así lo desean; no se te ocurra acariciar a un gato que está en contemplación o jugando alegremente con su pelotita de papel de estaño, porque entonces rehuirá tus caricias. El gato da y recibe... cuando él quiere.

Pasamos al lenguaje canario. Para Andy Andrews los canarios piden de los demás, fundamentalmente tiempo para estar en su compañía. Según el autor, muchos seres utilizan este lenguaje en el que lo importante no es lo que uno pueda o no ofrecer en cuanto a palabras o cosas; no, lo importante es que estén con ellos, que les acompañen. No quieren estar solos en su jaula; necesitan fundamentalmente sertirse acompañados, aunque se haga de manera silenciosa; el mero hecho de tu presencia los hará felices, y, entonces, puede que incluso se lancen a cantar para agradecer tu compañía.


Los perros reaccionan a las palabras de aprobación. Cuando te diriges a un perro y le dices lo bien que hace algo, se llena de alegría y mueve su rabito así como sus orejas lleno de entusiasmo. También lo contrario; si te enfadas con ellos y les lanzas mensajes de recriminación, esconderán su colita antes tan alegre, y bajarán sus orejas como signo de tristeza. Lo que les dices, y el tono en el que se lo dices es fundamental para ellos; no lo olvides.

¿Y los peces?; ¿qué sucede, concretamente, con los peces de acuario? En un alarde de imaginación, el autor considera que los peces que tenemos encerrados en nuestros acuarios no pueden ni saben ni quieren ser tocados, ni alabados, ni siquiera necesitan nuestra compañía; pero sí requieren algo fundamental, nuestra dedicación hacia ellos cuidándoles con nuestras acciones en su beneficio. Esos actos y favores que realizamos para ellos les son totalmente necesarios: limpiarles la pecera, ofrecerles comida..; en definitiva, realizar para ellos aquello que precisan.

Parece que podemos combinar diversos lenguajes, pero está claro que si una persona domina uno determinado, además de expresarse él mismo en este lenguaje, sólo comprenderá su mismo dialecto, resultándole muy difícil la comprensión cuando le hablan en otro... Y ahí es donde pueden surgir los problemas de comunicación; no porque el otro no se esté comunicando con nosotros, sino porque no logramos entender su idioma pues utiliza una variedad desconocida o poco usada por nosotros. Abrirnos al conocimiento de otras formas de comunicación parece una tarea inmensamente provechosa. ¿No opinas tú lo mismo!


lunes, 23 de abril de 2012

Las Voces de los Maestros

Desde hace tiempo entiendo que no todos tenemos iguales creencias, y, por tanto, no resulta fácil hacer comprender diversos mensajes a todos según las creencias que cada cual asuma; pero sí tengo muy clara una cosa; que, independientemente de dogmas o verdades aceptadas, existe una valoración hacia todo lo que me llega en base a algo que considero fundamental: saber si esa vía que se me abre me hace mejor o peor persona; y esa idea es la que intento seguir como un buen timón hacia lo correcto. Para mí, aquello que nos hace mejores no puede ser malo.

Toda esta reflexión la hago para poder transmitir algo que me ayuda, pero que muchas veces podría estar en contra de determinadas formas de entender la religión. 

Hace ya bastante tiempo, tuve la oportunidad de conocer a personas que decían comunicarse con los Maestros. Por Maestros entendí que se trataba de Seres Espirituales muy avanzados que, entre otras cosas, nos ayudan. Luego, buscando por Internet y por diversos libros y oráculos que me salían al paso, vi que existen los llamados Maestros Ascendidos, a los que varias personas les dan nombres determinados y concretos. 

¿Qué idea tengo yo sobre estas cosas? Me parece que los seres humanos vivos en un momento determinado del tiempo no son los únicos "habitantes" del Universo, ni mucho menos. Creo en un Dios creador que ha traído a la vida muy diferentes seres. Dependiendo de cada religión, esos seres se catalogan de una u otra manera; en el ambiente cristiano sabemos de ángeles,  por ejemplo, y de su diversidad: arcángeles, serafines, querubines, y un largo etc.

Además pienso que puede haber otro tipo de seres espirituales, bien porque fueron creados así, bien porque evolucionaron hasta alcanzar ese estado. Esos seres espirituales que son superiores pueden comunicarse, ¿por qué no? La cosa es detectar qué tipo de comunicación están ofreciendo y de dónde proviene. No sólo existe la comunicación verbal o visual, sino que a través de múltiples señales se puede establecer la comunicación. Así, por ejemplo, uno no tiene que escuchar de su pareja la expresión "te amo" para saber de ese amor si al abrir la puerta de casa se encuentra sonando la música que a uno le gusta y un bonito ramo de flores. 

A través de sentimientos, encuentros aparentemente casuales pero que son respuesta a una petición lanzada desde lo más recondito de nuestros corazones, pueden estar "hablándonos".

Como he dicho, me refiero a Seres Espirituales Avanzados, y que por eso son considerados Maestros; pues, además de haber conseguido un grado de sabiduría muy elevado, la enseñan a quienes se encuentra en otros estadios evolutivos.

Muchas veces no importa el nombre que tengan o poder determinar su aspecto, sino su mensaje; y la pregunta crucial que, a mi juicio, todos deberíamos hacernos es: ¿Lo que dicen me hace mejor y nos beneficia a todos o no? Si la respuesta a esta pregunta es afirmativa, creo que escucharlos puede abrirnos muchas puertas a nuestro crecimiento.

En el libro de Júlia García Cervera, titulado "Unas horas de Luz" y publicado por Editorial La Plana se ofrecen esos mensajes de los que hablo. Por eso recomiendo vivamente su lectura porque creo que, tras leerlos múltiples veces, y meditarlos en profundidad, podemos ser mucho mejores personas. Entonces ¡cómo no voy a animar a leerlo!



jueves, 19 de abril de 2012

Interrelacionados con el mundo

Solemos pensar que lo que hacemos sólo nos afecta a nosotros, sin darnos cuenta de que emitir una sonrisa o dejar de hacerlo puede tener una gran repercusión en quien está a nuestro lado. Tenemos una enorme responsabilidad que no deberíamos soslayar.

Las siguientes palabras de Alejandro Jodorowsky en este sentido creo que aportan gran claridad y merecen la pena ser leidas.

"Creyendo que la sangre que corre por sus venas es sólo suya, y no de la humanidad, la ensucia con toxinas y drogas. Miente para lograr egoístas placeres sexuales o notoriedad. Se siente un héroe de película porque sólo habla con frases hirientes y negativas. Envenena su mente con ideas locas... Autodestruirse significa tambén destruir el mundo, al otro. Lo que él se hace nos lo hace a nosotros. Lo que él se niega, nos lo niega. El mayor defecto de un ser humano es no elevar su nivel de Consciencia".

Alejandro Jodorowsky, Cabaret místico

lunes, 12 de marzo de 2012

Guerra de sexos

Resulta sorprendente que, en vez de buscar una unión y una comprensión, sean muchos los que se empeñen en establecer esta rivalidad entre los sexos que, por mucha liberación de la que se hable, parece enraizada en el interior de una gran mayoría.

Estudiosos de la psique humana han concluido muchas veces que todos, seamos del género que seamos, tenemos una parte de aquel con el que no nos mostramos. Es decir, los hombres tienen una parte femenina, y las mujeres albergan dentro de sí otra parte masculina. Por supuesto, no parecen estar en la misma proporción ambas partes, pero eso no puede hacernos olvidar que algo del otro sexo tenemos, y que, por supuesto, no está ahí para hacernos la vida imposible sino para ayudarnos en nuestro crecimiento. Entonces, ¿por qué odiarnos en vez de completarnos?

Me parece revelador este texto de Alejandro Jodorowsky que nos invita a la reflexión.

Una mujer que detesta a los hombres no se puede realizar porque, de manera inconsciente, odia la parte masculina de sí misma y no la puede integrar. Lo mismo le sucede al hombre que por un secreto odio a las mujeres rechaza su propia feminidad, no pudiendo completarse. Sólo alcanzamos la paz cuando nuestra mujer y nuestro hombre interiores se equilibran y manifiestan libremente.


martes, 6 de marzo de 2012

Las casualidades NO existen

Hace unos años tuve una experiencia que mucho me enseñó y que quisiera compartir aquí por la lección que pudiera aportar, así como me la aportó a mí. 

Una de mis amigas había decidido ir a pasar unos días con su hijo a la ciudad de Toledo y me invitó a disfrutar con ellos uno de esos días. Ni corta ni perezosa me metí en un tren de cercanías dispuesta a pasármelo muy bien ya que, entre otras cosas, esa ciudad tiene un encanto especial para mí.

Desgraciadamente, cuando el tren inició la marcha me di cuenta de que había elegido un asiento que iba en dirección contraria al sentido del tren; algo que me disgustaba bastante. Miré hacia atrás, y vi con alegría como uno de los asientos en la dirección adecuada según mi gusto estaba libre, así que rápidamente me cambié de lugar no fuera a adelantárseme alguien. 

Lo hice tan rápido que no me fijé en el hombre de unos 30 o 35 años que estaba sentado justo enfrente y me miraba con cara de sorpresa. Cuando me percaté de su presencia, y de su mirada, decidí que tenía que darle algún tipo de explicación, no fuera a creerse lo que no era. Así que le expliqué que no me gustaba el otro lugar porque iba en sentido contrario a la dirección. Sin dar palabra, aquel hombre joven me siguió mirando con cara de sorpresa, e incluso de cierta inocencia. Así que le repetí lo que sucedía, y él empezó a hablar de algo intrascendente. Fue de esta manera como pude detectar que no era español, y aunque hacía encomiables esfuerzos para hacese entender en mi idioma, lo cierto es que mucho éxito no tenía el hombre. Así que le pregunté si hablaba inglés, pero siguió con su perorata en lo que a su juicio era español (idea que yo no compartía). Como la comunicación se hacía difícil insistí y le pregunté de dónde era; y ahí sí tuve más suerte, porque me contestó que venía de Estados Unidos de América. Así que como, mientras no se demuestre lo contrario, en aquel país se habla principalmente inglés, decidí usar este idioma para entendernos algo mejor (mi inglés, aunque no bueno, era mejor que su español.

He de decir que su detalle al intentar hablar en el idioma del país en el que se encontraba le dio muchos puntos a su favor; pero tampoco hay que abusar y exigir un esfuerzo sobrehumano a quien está dispuesto a colaborar. Lo cierto es que mantuvimos una conversación muy animada y el viaje se pasó rápidamente.

Al llegar a la estación, nos despedimos dándonos una oportunidad de nuevo encuentro. Le dije que yo no podía obligar a mi amiga y a su hijo a compartir el día con él si ellos no lo deseaban; y, por otra parte, él también tenía que decidir si quería hacer la excursión turística solo o acompañado, así que después de sugerirle que fuera a ver el Alcázar de Toledo lleno de símbolos militares (algo que él me había dicho que le encantaba), le propuse que si se sentía con ganas de pasar el día con nosotros y si mis amigos no ponían objecciones, estaríamos a la hora de comer en un determinado punto de la ciudad. Si todos acudíamos, pasaríamos el día juntos; y si no, habríamos disfrutado de un viaje en tren muy divertido.

Mis amigos estuvieron de acuerdo, y, puesto que él acudió a la cita, se puede concluir que el visitante americano también consideró positivamente el encuentro. Fue divertido visitar Toledo todos juntos, y a la vuelta en tren, ya solos él y yo, nuevamente tuvimos oportunidad de dialogar bastante.

Y ahí surgió la gran pregunta. El hombre se había dado cuenta de que mi amiga y su hijo no eran precisamente de la misma raza, y eso le llevó a preguntar por dónde se encontraba el padre; a lo que yo contesté  lo que sabía, que estaba en su país de procedencia.

Aquel hombre se endignó mucho y exclamó: "¡Pero cómo un padre puede abandonar a su hijo!"

Viendo su sorpresa, decidí explicarle la situación tal y como la madre me la había contado. Y le dije: "Espera, estás presuponiendo cosas de las que desconoces el origen. Voy a explicártelo. Cuando nació su hijo, se vio claramente que el país que mejores posibilidades podía ofrecer a su hijo era el de la madre, y decidieron que la madre y el niño volverían a éste, mientras que él, por no verse capacitado para vivir en un país distinto, permitiría, por el bien del niño, alejarse de él".

Tras unos minutos de silencio me confesó que él también tenía un hijo con una mujer de una nacionalidad y raza distinta, y que por fín, tras una dura lucha, había conseguido que en pocos días su hijo pasara una temporada con él por primera vez. Hizo otra vez hincapié en que un padre no debe de abandonar a su hijo.

La conversación siguió hasta unas preguntas que le hice, no sé muy bien por qué. Le dije: "Sin entrar en vuestros problemas de pareja, ¿es ella una mala madre?". "No, por Dios, es muy buena madre", dijo él. "Entonces -seguí yo-, ¿por qué quieres quitarle a su hijo?". Y él contestó: "¡Porque es mío también!"

Por supuesto no le faltaba razón pero había que ahondar más en la situación y le pregunté si conocía el idioma de su hijo; me contestó que apenas; y entonces se me ocurrió algo: "¿Por qué le exiges a tu hijo que se acerque a ti, y tú no haces el esfuerzo de acercarte tú a él sin desarraigarle?"

No sé si fue adecuado o no el consejo, pero lo que pretendía mostrar era la importancia de que ambos, en vez de pensar en ellos mismos y en lo que deseaban, pensaran algo más en las necesidades y gustos de su hijo, y buscaran una solución desde él y no desde cada postura particular.

Cuando llegamos a la estación de vuelta de nuestro día de viaje, él me dijo: "¿Sabes? Ha sido un día muy afortunado. Mis compañeros no querían salir y mezclarse con los "nativos" (y eso que una de mis compañeras de trabajo es española), pero yo decidí salir y mezclarme con el pueblo; y resulta que me encuentro a una "indígena" que me habla en mi idioma y con acento americano en lugar de británico; además me muestra un museo de soldaditos que me apasiona, y por último encuentro a una madre y a un hijo que reflejan la situción que vivo... ¿Sabes? Esta noche voy a tener que pensar mucho, pero que mucho, en todo esto y consultarlo con la almohada".

Pero él no era el unico que tenía que aprender una lección; yo también tenía varias gracias a esta experiencia, y, sin duda alguna, una muy fundamental que se me ha quedado grabada y da título a esta entrada es que:

Las casualidades NO existen.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Unas horas de Luz


No soy de las que cree en las casualidades; creo firmemente que todo tiene un sentido y una razón, y cuando nos suceden acontecimientos no es por el mero azar, sino por un plan que podemos seguir o no, pero el plan existe.

Y no es casualidad mi encuentro con Julia en unos momentos en que realmente la necesitaba y el Cielo la envió para ofrecerme su ayuda.

Tampoco es casualidad que, además de su ayuda desinteresada y extraordinariamente valiosa para mí, me presentara su blog de reciente creación cuyo título ya nos indica la sabiduría que pretende inculcar: UNAS HORAS DE LUZ.

Hace años, me encontré con personas que recibían mensajes de seres a los que llamaban MAESTROS. ¿Quienes son los Maestros? Claramente, yo no lo sé, pues se dan muchas clasificaciones, pero tal y como yo los considero, creo que son Seres Espirituales muy Evolucionados, que, entre otras cosas, nos ayudan en nuestro crecimiento. Enseñan -no olvidemos que reciben el nombre de Maestros- de manera clara y a la vez comprensiva y compasiva para con el hombre.

A lo largo del tiempo me di cuenta de que no siempre quienes dicen conectar con Maestros lo hacen realmente, al menos en todas las ocasiones; puede que en ocasiones suceda, puede que en otras se trate de autoengaño o de claro engaño al otro, puede que a veces sean seres no tan cualificados los que hablen. ¿Cómo distinguir la verdad? Diría que hay una forma muy adecuada que un Maestro menciona a Julia para explicar otras cosas y que me parece útil en este contexto: aplicar la razón y la intuición. 

Soy de la opinión de que todos podemos conectar con la Fuente, con nuestro interior, con Ángeles, y también con Maestros. Pero también observo que hay seres que lo hacen de una manera muy clara y especial, y entre ellos sitúo a Julia.

Su blog UNAS HORAS DE LUZ aporta, sin duda alguna, mucha luz. Os sugiero leerlo periódicamente, y cada uno podrá ir viendo la ayuda que este recién nacido blog hace al crecimiento.

¡Gracias, Julia, por lanzarte a esta aventura de la manera que lo haces: generosa y genuinamente!