lunes, 31 de diciembre de 2012

Las dos escaleras


Imagina una gran escalinata que asciende muy pero que muy hacia lo alto. Ante ella, lo primero que hay que hacer es alcanzar el primer peldaño, y luego otro, y otro, y otro, hasta llegar a lo más alto. Cada peldaño es diferente; unos son más altos y otros más bajos; unos parecen más lisos y otros están llenos de rebordes peligrosos; pero todos los que se encuentran ante la gran escalinata siguen subiendo con la esperanza y el deseo de llegar a la cima.

¿Y qué sucede una vez arriba? Allí, uno se da cuenta de que ya no puede seguir avanzando pues parece haber llegado al límite de esa escalinata. Sin embargo, algo en el interior de cada uno le hace saber que aún no ha alcanzado la meta, que aún queda mucho camino por recorrer. ¿Qué hacer entonces? Se mire para donde se mire, no parece encontrarse nada más... ¡pero tiene que haberlo! Es imposible que no sea así. Y entonces es cuando se da la gran convulsión que nos hace seguir avanzando incluso cuando parece que no hay nada más... ¡porque lo hay! Y sólo queda una salida: dar el gran salto cuántico que nos conduzca a una nueva escalera. Y allí comenzaremos por el primer peldaño, pero un peldaño situado mucho más arriba de la cima de la anterior escalera.


lunes, 24 de diciembre de 2012

La atención de Jesús

Jesús nos dijo que nuestro Padre ve en lo secreto y nos dio muestras de ello con su propio ejemplo.

Muchas son las cosas que me llaman la atención de los relatos sobre Jesús, y una de ellas es la mirada que ponía en seres aparentemente insiginficantes, o bien que intentaban pasar desapercibidos o que sencillamente no podían ni imaginar que sobre ellos estaba la atenta mirada del amable Jesucristo.

¿En quién se fija Jesús? ¡En todos! Pone su atención en alguien que nadie ha visto, o incluso diría más, en alguien que los demás desprecian por su insignificancia; por ejemplo, la viuda pobre que echa una mínima moneda para el templo, pero una gran moneda para ella por su falta de presupuesto. Y no sólo la mira sino que la pone de ejemplo para que sus seguidores aprendan a valorarlo todo.

Se fija también en Natanael cuando estaba bajo una higuera. Los Evangelios nos cuentan cómo el apostol Felipe anima a Natanael a segur a Jesús y cómo tras manifestar sus dudas éste decide presentarse ante Jesús. Y así recibió Jesús a Natanael, causando en éste una gran sorpesa:

Cuando Jesús vio a Natanael, que venía hacia Él, comentó: "Éste es un verdadero israelita, en quien no hay doblez alguna".
Natanael le preguntó: "¿De qué me conoces?".
Jesús le respondió: "Antes de que Felipe te llamara, te vi yo, cuando estabas debajo de la higuera".
 Jn, 1, 47-48


Natanael no esperaba aquel recibimiento. Sin duda se sorprendió ante las palabras que le dirigió Jesús, pues no podía ser consciente de que lo hubiera visto mucho antes de que él decidiera presentarse ante aquel ser del que se empezaban a contar maravillas.

Jesús pone siempre la mirada en alguien que para los demás pasa totalmente desapercibido, pero nunca para Él. Sabe de la mujer que padecía una enfermedad que la mantenía impura cuando tocó su manto en espera de ser curada; conoce la vida de la samaritana del pozo de Siquem sin que ellas tenga que contarle nada; nos conoce a todos en todos los momentos de nuestra vida.

Jesús, ahora que celebramos tu venida, por favor, haz que no nos olvidemos de tu constante atención y presencia.



lunes, 17 de diciembre de 2012

27 - EL REY ENFERMO

Hay momentos en la vida en que se precisa parar y descansar. Eso es algo indiscutible; y la misma naturaleza nos lo enseña al hacernos imprescindible unas horas de sueño. No es necesario que uno esté al borde de la extenuación para detenerse a reposar: es obligatorio y muy disfrutable pararse a descansar. Sin embargo, a veces nos retiramos hacia un aparente descanso, sencillamente como respuesta a algo que no nos gusta. Incluso, bien pudiera suceder que llegáramos a refugiarnos en la enfermedad para no tener que hacer frente a nuestras responsabilidades. ¿Pudiera estar sucediendo algo así contigo?

Todos queremos que se nos haga caso, pero si en algún momento no nos tratan todo lo bien que creemos merecer, podemos decidirnos por adoptar la estrategia del "rey enfermo", y demostrar así que no estamos dispuestos a ser minusvalorados ni humillados. La pregunta al decidirnos por este camino sería: ¿a quién va a beneficiar realmente esta táctica? Y, probablemente, si nos hacemos la pregunta de la manera adecuada, nos demos cuenta de que nadie, absolutamente nadie va a obtener ninguna ventaja.

Distinguir un proceso natural de cansancio, o bien una verdadera enfermedad puntual de lo que sería una huida, exige un grado alto de auto-observación que no siempre estamos dispuestos a llevar a cabo. Sin embargo, ¡sería tan enriquecedor si lo hicieramos!

lunes, 10 de diciembre de 2012

26 - EL ACTOR

Todos, al menos en algún momento de nuestra vida, interpretamos diversos papeles; nos convertimos en actores consumados. Esto es así,  y no hay por qué negarlo; el problema está en cuando lo hacemos de forma tan inconsciente que ni nos damos cuenta de ello, y terminamos por creernos el papel representado.

Fíjate en los tres elementos que aparecen en la escena. En primer plano destaca el actor leyendo su papel con gran convicción; pero no es el único que está en el escenario, sino que al fondo un soldado observa atentamente mientras permanece a la espera: ¿tendrá él algún papel que representar?, ¿alguna frase que decir? Y en tercer lugar, tenemos a los espectadores dispuestos a dejarse entretener y ofrecernos sus aplausos o, por el contrario, sus abucheos.

Todos interpretamos estos tres papeles en diferentes momentos. Como digo, el problema, más que ejercerlos, está en no ser conscientes de cuándo actuamos de una u otra manera. Como siempre, la consciencia es la clave para nuestra mejora personal; y al ser conscientes, eleminamos la necesidad de engañar o embaucar, y sencillamente optamos por "ser".

lunes, 3 de diciembre de 2012

El Maestro en el Tarot Zen de Osho

El Tarot Zen de Osho y Ma Deva Padma, cuenta con una carta de más con respecto a los tarots tradicionales. Así, ya sabemos que los Arcanos Mayores constan de 22 cartas; sin embargo, en este singular Tarot nos encontramos con 23. La última recibe el nombre de El Maestro.

El hecho de tratarse de una carta añadida, y que en el diseño figure la imagen de Osho, hizo que en su momento no considerara publicar aquí esta carta; pero veo que algunos lectores (ya hace tiempo y ahora recientemente) me preguntan por el significado de la misma, así que he considerado que debía dedicarle un artículo, cosa que hago ahora.

Me hubiera gustado que en vez de la figura de Osho, apareciera en esta carta una figura más neutral que reflejara de manera más clara su significado; pero puesto que los autores se decidieron por colocar esta pintura y no otra, vamos a estudiar su significado independientemente de lo que yo opine al respecto.

El Maestro es una palabra que normalmente usamos para referirnos a alguien que nos enseña algo muy profundo e importante porque, no sólo lo estudia, sino que además lo vive, lo interioriza; digamos que se trata de una persona que es aquello que predica.

Pero el maestro de otros, en primer lugar lo tiene que ser de sí mismo. Existe una carta en el Oráculo de El Symbolon (del que hablaré cuando le corresponde por su numeración), llamada El maestro y el discípulo, que creo refleja muy bien lo que nos dice esta carta. A veces somos maestros porque podemos enseñar aquello que hemos asimilado; a veces somos discípulos porque estamos dispuestos a aprender lo que necesitamos. Esta carta del Tarot Zen, de alguna manera, se identifica con la de El Symbolon.

Asimismo, cuando le toca enseñar al Maestro del Tarot Zen, lo hace sin prepotencia, sin exceso de palabras, sino que los discípulos disfrutran sencillamente con lo que es y lo que envía al ambiente que le rodea sólo siendo quien es. Este Maestro no quiere seguidores sino iguales que unas veces están más arriba y otras por debajo de él, pero que viven su momento adecuado cada uno y así se intercambian sabiduría y buen hacer.

A veces, quien reciba esta carta, sabrá que se le está diciendo que es capaz de aplicar lo que sabe a su propia vida, convirtiéndose, por tanto, en su propio maestro. Otras, sin embargo, puede estar aconsejándole que busque un maestro así, verdadero, sin vanagloria, un ser que en un momento determinado pueda ayudarle a recuperar su propio rumbo para contribuir al bien de todos.


jueves, 22 de noviembre de 2012

¡Hace un año ya!




Hace un año ya y te seguimos echando de menos. Ayer pensaba que nunca en toda mi vida pasó tanto tiempo sin verte, sin que me hablaras, sin que pudiéramos compartir nuestro cariño. Y entonces empecé a hablar contigo. Quiero creer que me escuchas, que nos escuchas a toda esta familia que tan huérfana quedó de ti y que ¡tanto, tanto, tantísimo te sigue queriendo!

lunes, 19 de noviembre de 2012

25 - LA REINA


Como ya he dicho en alguna que otra ocasión, las cartas claramente femeninas suelen hacer referencia a una mujer, y las masculinas a un hombre, pero esto no siempre es así pues lo que pueden es estar indicando determinadas pautas que corresponden a la persona que consulta sin que hagan directamente alusión a su sexo. La Reina y el Rey muestran aspectos diferentes que, en determinados momentos, pueden referirse muy bien al consultante sea del género que sea.

Una vez dicho esto, vamos a meditar con esta carta de El Symbolón que recibe el nombre de LA REINA, teniendo en cuenta que, aunque en determinados momentos pueda escribir el texto en femenino, está dirigido también a cualquier hombre que se sienta aludido por el tema.

La Reina. A veces, uno se encuentra tan alejado de su propia estima, valoración y fuerza que necesita ponerse un disfraz para ejercer una autoridad que de otra manera no sabría como ejercerla. Éste puede ser uno de los casos de la Reina. En realidad, no confía en ella misma y piensa que tiene que mostrarse autoritaria para que los demás la tengan en cuenta. Y entonces se olvida de un arma mucho más efectiva en muchas ocasiones que el ordeno y mando: la sensualidad, la coquetería, la suavidad, la ternura, la emotividad. 

Cuando uno está seguro de su propio valor, no necesita manipular sino mostrar los encantos que realmente tiene, no los que se adjudica de forma artificial, sino los verdaderos; la fuerza de su propia ternura, de su propia compasión, de su propia donación sin que por ello deba de anularse sino sencillamente completarse al buscar la unidad.

Fíjate en el puño de su mano derecha, debería ostentar un cetro pero no lo lleva, sino que muestra su puño cerrado como símbolo de esa fuerza que en realidad no posee y que por tanto muestra de forma exagerada y puede que incluso un tanto intransigente a veces. Sin embargo, en la mano izquierda, sostiene una manzana. ¿La manzana embaucadora de Eva? No tiene por qué ser así, aunque hay quienes la utilizarían para manipular sin duda alguna. Plantéate tú para qué vas a utilizar la manzana. ¿Para conquistar con sutiliza en vez de con agresividad? ¿Para compartir el alimento que tienes y que otro pudiera necesitar? Ha llegado la hora de descubrirte y saber cómo estás dispuesto a actuar. Si te falta fuerza, busca en tu interior porque seguro que la tienes sin necesidad de imponerla de manera agresiva. Si te da miedo tu sensibilidad,  comprende que es un valor que debes tener muy en cuenta y aprende a mostrarlo sin miedos ni reticencias.


lunes, 12 de noviembre de 2012

24 - LA BATALLA


Batallar, guerrear, luchar.... Parece indudable que en muchas ocasiones nos vemos confrontados a la pelea para obtener logros. Pero, ¿es siempre lícita esa lucha?; ¿sabemos controlar la dosis de agresividad y crueldad?; ¿buscamos siempre un fin lícito o abusamos de nuestra propia fuerza para conseguir lo más apetecible sin valorar su verdadera importancia?

Mucho se ha escrito sobre "el buen combate"; pero no nos equivoquemos ni tratemos de engañarnos; en muchas ocasiones luchamos desde nuestro ego, desde nuestro orgullo herido, desde nuestros caprichos más profundos, e, incluso, desde nuestros deseos reprimidos. ¿Es eso una buena lucha? La clave la tienes en la sombra que se dibuja en la arena que muestra esta carta; la sombra es la tuya misma más que la de tu contrincante. Y es que hay que entender que muchas veces, más que la reacción del supuesto oponente, está la de ese yo encerrado en uno mismo que busca su total reconocimiento.

Cuando luchamos, en el fondo estamos luchando también contra nosotros mismos, y no siempre la victoria va a ser positiva para ese centro interior que clamaba por recibir reconocimiento o cualquier otro tipo de compensación.

Cuando luches, párate a pensar contra qué o quién estás luchando, no vaya a ser que te encuentres con que el enemigo verdadero eras tú  mismo.


miércoles, 7 de noviembre de 2012

La Contemplación

A la vista de comentarios suscitados por el anterior artículo, así como en diversas ocasiones, me doy cuenta de que a veces se confunde el dejar la mente descansar con la meditación o la contemplación. Las palabras de Ma Deva Padma en su comentario al hexagrama 20 del I Ching, referidas por tanto a La Contemplación, me parecen tan aclaratorias que no me resisto a citarlas aquí para ayuda de aquellos a los que pueda interesar:

"La manera de saber si lo que estás haciendo es contemplación o simplemente 'pensar en' es observar qué entendimiento has alcanzado con ello. Pensar en algo puede llevarte a una comprensión más detallada de un suceso concreto, pero la contemplación te lleva a comprender cómo se relaciona este suceso con el gran patrón de tu vida y, en en última instancia, con la vida en sí".


Ma Deva Padma, Oráculo del Tao

domingo, 4 de noviembre de 2012

La sencillez de la meditación

¡Qué poco sabemos meditar! ¡Cuánto nos cuesta sentarnos sencillamente y contemplar! Pero de niños no era así; de niños sabíamos estar solos con el universo; nadie tenía que enseñárnoslo porque traíamos la lección muy bien aprendidita del lugar del que procedíamos. Luego, nos fuimos aclimatando a este mundo, y decidimos adentrarnos en la forma de entenderlo de los adultos (¡como si éstos realmente entendieran el mundo!). Y nos fuimos alejando de nosotros mismos; incluso nos fuimos alejando de nuestra raíces y supusimos que sin la mediación de alguien que nos guiara, no sabríamos retornar al centro mismo de nuestro ser. Y no sólo buscamos ayuda sino que cedimos nuestro propio poder, porque nos daba miedo hacer uso de él, y porque nos resultaba más cómodo que otros asumieran ese trabajo. Pero la pereza y el miedo tienen un precio muy alto: la pérdida del sí mismo.

Meditar es centrarse. Para ello sólo es necesario tranquilizarse y permitir sentir lo que somos; no sólo saberlo o intuirlo sino sentirlo. Y vernos como la parte del universo que somos para poder conectarnos con las otras partes sin dejar cada uno su propia esencia y poniéndola al servicio de todos los demás.

Detente, siéntate, respira, cierra los ojos y ábrete a la posibilidad que te abren tus propias capacidades. No tienes derecho a no desarrollarlas y a no compartirlas. Mírate en ese espacio que se te ha dado, y comprende que hay muchos más que están esperando que desees encontrarlos. ¡Y no tengas miedo! Desecha y mejora lo que no te guste, y enriquécete con los grandes descubrimientos que puedes hacer en un simple rato de meditación: sólo cerrando los ojos y disponiéndote a ser. ¡Tan sencillo como eso! Como hacías cuando eras niño pero aportando la consciencia de tu propia madurez. Haz un hueco en tu tiempo para vivir un momento de meditación y todos nos beneficiaremos de ello.


lunes, 16 de julio de 2012

¡Vacaciones de verano!

Llegado el verano, viene con él también un tiempo de vacaciones para este blog que, entre unos cosas y otras, ya tiene ¡nada más y nada menos que CUATRO añitos! 



Ahora toca disfrutar del buen tiempo y preparar nuevos artículos para beneficio de quienes decidan leerlos y -fundamentalmente- de quien se lanza a escribirlos; porque escribir es una labor con la que se aprende y se enseña en igual medida al "supuesto" artífice y a sus lectores.


Muchas gracias por vuestra compañía y...
 ¡¡¡a disfrutar también de vuestras merecidas vacaciones!!!


lunes, 9 de julio de 2012

Tres pasos previos a una consulta

A la hora de hacer una consulta,  ya sea con las Cartas, ya sea con Visualizaciones, etc., etc., creo fundamental seguir tres pasos previos que considero imprescindibles para una buena sesión. Los dos primeros pasos tratan de peticiones mientras que el último es una acción necesaria nuestra. Vamos a desarrollarlas una a una.

1º Ayuda:

En primer lugar necesitamos pedir. Nuestra petición de ayuda debe de ir enfocada hacia la Fuente Primordial de la que procedemos y que a mí me gusta llamar Divinidad. Soy consiciente de que muchas de las personas que se acercan a solicitar un consejo o una ayuda a través de visualizaciones o del I Ching o diversos Oráculos afirman no tener creencias; pero, independientemente de las creencias personales de cada uno, sería bueno entender que la vida es más grande que nosotros, pues si fuéramos dueños en su totalidad de nuestra vida, no tendríamos necesidad de consejo, pero lo pedimos porque nos damos cuenta de que nuestras fuerzas no son del todo poderosas. Por tanto, es necesario este acto de humildad para poder recibir el consejo que vaya más lejos de nuestra propia problemática.


2º Claridad

A la hora de practicar visualizaciones o bien indagar en el I Ching, Tarot y demás sistemas, es importante darnos cuenta de que el lenguaje utilizado es metafórico y, por tanto, requiere de una interpretación para la cual necesitamos ayuda para que podamos entender el mensaje con mayor claridad.

Nuestros miedos, nuestros deseos, y nuestro mucho desconocimiento nos llevan a malinterpretar muchas veces el mensaje y por eso es tan necesario pedir a la Fuente a la que hemos implorado al principio que nos siga ayudando permitiendo la mayor claridad posible a la hora de interpretar los mensajes. Unos mensajes que normalmente se van aclarando con el tiempo, pues necesitaremos meditar y trabajar en ellos, no sólo recibirlos en un determinado momento.


3º Gratitud

En realidad, nuestro agradecimiento es lo único que podemos dar, además del esfuerzo del intento. Pero la gratitud añade un acto de bondad, de humildad y de generosidad, así como de esperanza que cada vez considero más necesario en un mundo que sólo parece hablar de los derechos y silencia los deberes para no tener ni que esforzarse ni que dar las gracias al recibir aquello a lo que nos consideramos con derecho y que, querámoslo o no, se nos da gratuitamente. 

Dar las gracias previas demuestra nuestra buena voluntad, además de la confianza que tenemos en que recibiremos aquello para lo que estamos preparados. Y por supuesto, dar las gracias demuestra una elegancia y una humildad natural que todos deberíamos fomentar.

No olvides ni descuides estos tres pasos tan necesarios a la hora de hacer una consulta para ti o para otro; y no olvides, si la haces en presencia de otra persona, que ella siga también estos mismos pasos antes de realizar la consulta. Si estamos pidiendo ayuda, lo lógico es dirigirla a Quien creemos que puede dárnosla, así como agradecerla de antemano y, por supuesto, al finalizar la sesión.

Humildad y agradecimiento, dos virtudes no muy valoradas en nuestro mundo occidental pero que tan necesarias son para nuestras almas. Y por supuesto fe en un Principio que nos excede a todos, le demos los nombres que le demos dependiendo de nuestras culturas y creencias pero que no por eso es distinto para cada uno.


lunes, 2 de julio de 2012

23 - EL SUEÑO DE LA BELLA DURMIENTE

La carta de El Symbolon llamada El Sueño de la Bella Durmiente, también recibe el nombre de Inactividad.  Vamos a irla descubriendo poco a poco. 

Una mujer yace en un féretro de cristal a cielo abierto. Las rosas rodean su ataud y sobre ella, el cielo nos muestra numerosas estrellas y una luna menguante que anuncia oscuridad. Pero hay más en ese paisaje celestial, unas nubes de las que emergen dos manos; una más grande y protectora; la otra, más pequeña que pide auxilio. Y ahí está la clave de la carta. Nuestro personaje ha hecho aparentemente todo lo que podía, pero los resultados parecen no depender de sus esfuerzos; al menos, tal y como ella los concibe. Puede ocurrir que haya puesto sus deseos en un sueño inalcanzable o puede ser que sencillamente los resultados no dependan de ella, pero, cuando mira el paisaje, sólo ve un cielo negro que no augura nada bueno y, por tanto, cansada de la lucha sólo le queda dormir y dejarlo todo en las manos de Dios. 

En el sueño reparador puede que encuentre las respuestas. Si deja paso a la intuición en vez de al constante hacer, podrían desvelarse soluciones que en una fase de vigilia no fue capaz de encontrar. A veces, el sueño ayuda a quitar las telarañas de la mente, cuando decidimos dejarlo todo en manos de quien mejor conoce nuestro bien. Gracias a la oscuridad, también aprendemos a no dispersarnos en los múltiples colores de la vida, colores que pueden deslumbrarnos tanto que olvidemos la meta real de nuestro sentir.

Los acontecimientos no siempre suceden con rapidez y hay que permitirles que tomen su tiempo. Mientras esperamos, lanzamos plegarias de ayuda; pero no de manera desesperada sino confiada, pues si uno ya ha hecho su tarea, ¿qué puede temer? Al despertar descubriremos si nuestros anhelos eran sólo un sueño o una realidad que por fin se ha materializado con el tiempo.



jueves, 28 de junio de 2012

¡Eres lo mejor de mi vida!


¡¡¡Te amo!!!

¡Y doy gracias a Dios y a la Virgen por ti, 
y les pido que te bendigan por todo el amor que me das!


viernes, 22 de junio de 2012

Fricciones y uniones a la luz de la Meditación

Sentada, busco la tranquilidad de la meditación para obtener alguna respuesta. ¿Cuál es el problema hoy? ¿Qué deseo plantear en mi meditación? Porque sí, hoy deseo una respuesta concreta que me ayude a entender el porqué de las desuniones, de los desencuentros, de los conflictos. Necesito encontrar el para qué de los mismos. Y busco la respuesta a través de la meditación.

Para ello, primero me siento con calma, planteo la pregunta y espero que venga una respuesta. Hoy ésta llega en forma de imágenes.

Veo como cae la lluvia sobre la tierra. A causa de ella, la tierra se transforma en lodo. No entiendo el significado de lo que veo pero no me impaciento, y sigo esperando a ver qué sucede.

Al observar la escena con más detenimiento, me doy cuenta de que más que simple lodo, lo que se ve es la unión de la hierba con la tierra. Por efecto de la lluvia, desaparecen los límites de lo que era por un lado simple tierra y por el otro briznas de hierba, para mostrarse unidos los dos elementos; deja de haber fronteras.

Y es entonces cuando empiezo a entender.

Las emociones, las aparentes tristezas logran despertar el nexo de unión que se nos ocultaba. Las emociones permiten que surja una mezcla nueva que hay que saber ver y valorar, en vez de despreciar.

En la meditación parecen decirme cómo a veces las lágrimas pudieran servir para provocar la unión y despertar el amor adormecido. También me aclaran que sería preferible llegar a ese estado sin necesidad de esta profunda crisis interna, y a menudo externa al estar implicados más individuos; pero la condición humana parece exigir algunos de estos momentos por nuestra propia obcecación.

Si valoráramos la unión de forma constante, no habría necesidad de que las dificultades se presentaran  para recordarnos su existencia y belleza.


viernes, 15 de junio de 2012

22 - LA LIBERACIÓN

Aunque esta carta reciba el nombre de LA LIBERACIÓN, a mí me gusta más llamarla LA MADUREZ; veamos por qué.

La imagen nos muestra una mujer emergiendo de un huevo. Y es que, aunque estemos confortablemente creciendo dentro del cascarón, llega un momento en que necesitamos romper la cáscara y salir al exterior para continuar nuestro desarrollo. A veces duele mucho hacerlo y tratamos de demorar la decisión, pero entonces, es la misma cáscara la que empieza a resquebrajarse para obligar al inquilino a que cambie de lugar

¿Y qué se encuentra nuestro recién nacido? Un paisaje que en principio parece no ofrecerle demasiadas seguridades. El hielo lo invade todo, aunque cuando nuestro personaje se decida a mirar más hacia adelante, verá que hay hermosos árboles emergiendo de la tierra y aspirando al cielo. Un cielo invadido por pájaros que vuelan juntos, y una luna que empieza a crecer también. 

Pasado el miedo del comienzo, la figura aprenderá que ahora puede ser libre; que la libertad supone un esfuerzo, pero que éste merece la pena; y que por mucho miedo que tenga, será capaz de superarlo porque no puede evitar la ley del crecimiento.

Entonces, cuando se haya habituado a su nuevo hogar, percibirá su pasado con amor pero sin ataduras, pues ha conseguido liberarse de aquello que la tenia presa. 

Uno no puede seguir siendo niño siempre; tiene que aprender a caminar por sí mismo, llevando lo aprendido del pasado pero sabiendo a la vez desapegarse en cierto modo de él. El crecimiento lleva la semilla del pasado para dar origen a nuevos comienzos. Sólo falta valor para lograr culminar con éxito el proceso, porque en el fondo todos sabemos que la vida no tiene vuelta atrás, sino un continuo movimiento hacia más y más allá. Enriquecerlo con las experiencias del pasado es bueno, pero no bloquearlo porque entonces, ¿dónde quedaría la evolución a la que somos llamados desde el nacimiento?

sábado, 9 de junio de 2012

Abrahán: la fe y el amor

Supongo que es de todos conocida la historia de Abrahán y el desenlace sobre el sacrificio de su hijo Isaac. Mucho me ha dado que pensar esta historia y desde hace tiempo me pregunto qué habría sucedido si Abrahán no hubiera mostrado esa disposición a ejecutar el aparente mandato del Señor. Vamos a ver por partes tal y como yo entiendo esto. Por supuesto, no digo que no pueda estar equivocada, pero en la senda espiritual de cada uno, me parece bueno cuestionarse y valorar lo que para nosotros pueda o no tener relevancia y hacernos mejores personas y mejores seres espirituales.

Normalmente se considera que Abrahán superó con éxito una fuerte prueba de fe. Sí, Dios le había concedido aquel hijo que tanto deseaba y le había prometido que, a través de él, su descendencia sería tan numerosa como las estrellas del cielo y las arenas del mar. Y, de repente, el Señor le pide que sacrifique a aquél hijo. ¿Qué pensaría Abrahán de esta petición? No es mi labor explicar su pensamiento porque, entre otras cosas, pertenecía a una cultura de la antigüedad con otros puntos de vista diferentes a los nuestros; y, además, no puedo saberlo con seguridad. Pero sí puedo exponer mi propio pensamiento. En primer lugar, creo que me parecería terrible que el Dios en el que creo me pidiera algo que desde mi punto de vista actual es abominable; y eso me llevaría a dudar de que procediera de Dios esa petición, pues, gracias a la venida de Jesucristo, pudimos descubrir a un Dios Padre atento y compasivo, por tanto esta petición me resultaría muy difícil de aceptar porque iría en contra de la bondad de Dios.

Entiendo que Abrahán viera las cosas de otra manera y se sometiera ante su Creador pues su forma de verlo implicaba acatarlo; y además sabía que Dios tiene pleno poder y sabe por qué hace las cosas, así que no iba a ser él quien le contradijera aunque aquello le supusiera un gran dolor. Por otra parte, en su época se sacrificaban animales a la divinidad; y en otras culturas, me temo que había incluso sacrificios humanos, así que este mandato no sería tan abominable para él como para nosotros aunque le doliera profundamente.


Sobre las dudas con respecto a la herencia que tras la muerte de Isaac se veía bastante difícil, la fe de Abrahán le decía que Dios todo lo podía, así que probablemente ese fuera el menor de los problemas, aunque casi todos los estudios posteriores basen la prueba de su fe en esto más que en el sacrificio de su hijo como tal, sin tener en cuenta las consecuencias de tal final. ¡Qué pena que valoremos más las consecuencias dinásticas que el dolor por un ser único para un padre (y por tanto, único para Dios también)!


En la Biblia se nos dice cómo Dios envió un ángel para detener la mano de Abrahán cuando éste se disponía a ejecutar el sacrificio. Su fe había sido más que probada y había superado con creces el desafío. Pero yo sigo preguntándome, ¿qué hubiera pasado si Abrahán decidiera no obedecer? ¿Habría sido rechazado por su Creador? Estoy segura de que no. Creo que Dios habría visto la bondad en el corazón de Abrahán más que su desconfianza hacia su Creador. Habría comprendido que como ser humano que era no podía terminar con la vida de otro ser igual a él, otro ser procedente de la Divinidad. Habría visto ese amor hacia una criatura desvalida y, creo yo, que hubiera valorado muy ampliamente la decisión de Abrahán de no sacrificar a ese niño inocente y ponerse en peligro de ser desterrado de su Dios si lo hacía por amor; por supuesto, sólo si lo hacía por amor y no por la desconfianza sobre el cumplimiento o no de las promesas de un vasto linaje. 

El amor, no el egoísmo, creo yo que es lo que realmente conmueve el corazón de Dios. Y esto me lleva a pensar que, si Abrahán hubiera rechazado el mandato de Dios, Él no se lo habría tenido en cuento sino que incluso estimaría en alto grado el gran peligro al que se enfrentaba sólo por amor: la separación de su Creador antes que el sacrificio de una de sus criaturas. Al fin y al cabo, ¡quien ama a la criatura no puede más que amar profundamente a su Creador!

domingo, 3 de junio de 2012

Esa constante insatisfacción

Con las lecturas de Tarot, a menudo me doy cuenta de algo que nos afecta quizá más a los habitantes de un mundo bien surtido como el nuestro que a los que tienen la desgracia de carecer incluso de lo básico, y es lo siguiente: nuestra constante insatisfacción

Sí, con demasiada frecuencia parece faltarnos algo y, sin embargo, con la misma frecuencia o más olvidamos valorar lo que sí tenemos y que normalmente constituye mucho más que aquello que nos falta.

Un cierto grado de insatisfacción es bueno puesto que nos ayuda a progresar, nos motiva para seguir avanzando y alcanzar nuevas metas;  pero el problema está cuando alimentamos tanto ese sentimiento de frustración que termina por llevarnos a una excesiva decepción.

Es verdad que hay problemas, no podemos negarlo; es verdad que no lo tenemos todo al completo (además, ¿seríamos capaces de asimilarlo?); pero también es cierto que muchas más veces de las deseadas no sabemos apreciar lo que tenemos y nos buscamos más problemas de los que nos corresponden. Y cuando llego a este punto en mi pensamiento, me pregunto: ¿Será que no sabemos convivir con la felicidad?


miércoles, 30 de mayo de 2012

¡Hoy es nuestro santo!



¡Felicidades, papi!

¡Me gusta compartir tu nombre; 
para mí es todo un orgullo llevarlo!

miércoles, 23 de mayo de 2012

Siembra

Estudio de Jean-François Millet
Muchas veces hablo de la importancia de meditar. Y no quiero decir que haya de seguirse una práctica en particular o una disciplina demasiado complicada; nada de eso, de lo que hablo es de sentarse y dejar que la mente nos lleve a donde haya de llevarnos.

Y en una de esas ocasiones, vino la siguiente imagen con un mensaje muy claro.

Ante mí surgía una mujer que estaba sembrando un campo. Diligentemente esparcía las semillas en los surcos previamente trabajados. Para esparcirlas tenía que ir extrayéndolas de su cestillo y agachándose para permitir que las semillas cayeran donde pudieran germinar. 

La mujer, por tanto, trabajaba agachándose y muy concentrada. Tanto, que lo único que podía ver cuando levantaba la vista era el camino que aún le quedaba por hacer. Porque, curiosamente, casi nunca volvía la cabeza hacia atrás ya que confiaba en que el trabajo ya estaba hecho y que a su tiempo surgirían los frutos. Sólo muy de vez en vez, cuando se encontraba demasiado cansada, entonces sí se permitía girar la vista y ver el trabajo ya hecho; y así, de alguna manera, conseguía animarse y seguir avanzando para continuar la labor que aún quedaba por hacer. Sabía muy bien que si mirara atrás con demasiada frecuencia, en vez de hacerlo muy de vez en cuando, su trabajo se resentiría y no conseguiría avanzar bastante. 

Detrás de ella, lo supiera o no, lo sembrado iba creciendo de manera espectacular.

Dime, ¿todavía no te das cuenta de que todos somos esa mujer?

miércoles, 16 de mayo de 2012

21 - LA REINA DE HIELO

La Reina de Hielo es una imagen que nos transmite tristeza pero, esa tristeza, ¿a qué puede ser debida? Vamos a reflexionar sobre esta carta.

Nuestro personaje, a pesar de todos los lujos con los que cuenta, se siente desdichada. Al fondo, un hermoso palacio resplandece bajo el sol, pero ella permanece alejada de su hogar, mirando una flor congelada sobre su corazón y derramando una lágrima sobre ella. Bien; esa lágrima que derrama puede ser la solución que está buscando, pues al dar rienda suelta a sus sentimientos podría hacer resucitar la flor y liberarla del hielo.

Sí, la reina a veces ha pecado de un exceso de frialdad que ha convertido su corazón en un témpano de hielo; un hielo que contagia a todo el resto de su cuerpo, así como a quienes la rodean. Y luego se queja de su tristeza, pero no se ha parado aún a meditar sobre la posible responsabilidad que tenga ella en generar ese sentimiento.

La reina se ha aislado tanto para no sufrir, que ha terminado sufriendo. Si levantara su espejo y se viera en él, podría descubrir que la causa de su tristeza está en ella misma y en la frialdad de sus sentimientos. De eso trata el autoconocimiento; de ser capaces de mirar nuestro interior en nuestro espejo; y antes de echar la culpa al resto del mundo sobre nuestros males, ver si no hemos sido nosotros los verdaderos artífices de nuestras decepciones.

La Reina de Hielo nos trae el mensaje de que tenemos que despertar y ver que el mundo es más radiante de lo que imaginábamos. Además nos dice que de nada sirve protegerse del sufrimiento generado por los sentimientos, pues el dolor que nace de ellos nos da la medida de nuestro amor. La frialdad no aleja el sufrimiento, sólo lo disfraza y termina por hacerlo mucho mayor. La Reina, cuando se haya mirado al espejo descubrirá que tiene que llorar para poder abrir su corazón y así ¡resucitar!

domingo, 6 de mayo de 2012

Cuatro personalidades; cuatro lenguajes

La lectura ayuda mucho a pensar, y releyendo el libro de Andy Andrews, The Noticer, encontré un tema que me pareció muy interesante. El autor nos hace ver que no todos actuamos ni respondemos de la misma manera, y eso nos lleva a múltiples malentendidos, precisamente por desconocer el lenguaje que emplea la otra persona. Andrews nos habla de cuatro tipos de dialectos que usamos para comunicarnos; pero también dice que estos lenguajes pueden combinarse y crear otras variedades. Para explicar su punto de vista elige diferentes seres del mundo animal. ¿Te identificas con alguno en particular o bien con una combinación de dos o más? Incluso puedes imaginar otros animales que tengan características que te hagan reflexionar; pero vamos a ver los cuatro tipos que menciona este autor.

Vamos a empezar por el dialecto gatuno. Los gatos son animales muy especiales que, aunque les gusta conservar su independencia, eso no quiere decir que no disfruten del cariño de los que le rodean ni que no busquen la comunicación con su entorno; pero, ¿cómo lo hacen? Fundamentalmente por el tacto. Sí, cualquiera que tenga gatos lo sabe; les encanta ser acariciados; incluso lo hacen ellos entre sí o bien buscan humanos a los que lamer con delectación pidiéndoles asimismo arrumacos para ellos. Eso sí, sólo cuando ellos así lo desean; no se te ocurra acariciar a un gato que está en contemplación o jugando alegremente con su pelotita de papel de estaño, porque entonces rehuirá tus caricias. El gato da y recibe... cuando él quiere.

Pasamos al lenguaje canario. Para Andy Andrews los canarios piden de los demás, fundamentalmente tiempo para estar en su compañía. Según el autor, muchos seres utilizan este lenguaje en el que lo importante no es lo que uno pueda o no ofrecer en cuanto a palabras o cosas; no, lo importante es que estén con ellos, que les acompañen. No quieren estar solos en su jaula; necesitan fundamentalmente sertirse acompañados, aunque se haga de manera silenciosa; el mero hecho de tu presencia los hará felices, y, entonces, puede que incluso se lancen a cantar para agradecer tu compañía.


Los perros reaccionan a las palabras de aprobación. Cuando te diriges a un perro y le dices lo bien que hace algo, se llena de alegría y mueve su rabito así como sus orejas lleno de entusiasmo. También lo contrario; si te enfadas con ellos y les lanzas mensajes de recriminación, esconderán su colita antes tan alegre, y bajarán sus orejas como signo de tristeza. Lo que les dices, y el tono en el que se lo dices es fundamental para ellos; no lo olvides.

¿Y los peces?; ¿qué sucede, concretamente, con los peces de acuario? En un alarde de imaginación, el autor considera que los peces que tenemos encerrados en nuestros acuarios no pueden ni saben ni quieren ser tocados, ni alabados, ni siquiera necesitan nuestra compañía; pero sí requieren algo fundamental, nuestra dedicación hacia ellos cuidándoles con nuestras acciones en su beneficio. Esos actos y favores que realizamos para ellos les son totalmente necesarios: limpiarles la pecera, ofrecerles comida..; en definitiva, realizar para ellos aquello que precisan.

Parece que podemos combinar diversos lenguajes, pero está claro que si una persona domina uno determinado, además de expresarse él mismo en este lenguaje, sólo comprenderá su mismo dialecto, resultándole muy difícil la comprensión cuando le hablan en otro... Y ahí es donde pueden surgir los problemas de comunicación; no porque el otro no se esté comunicando con nosotros, sino porque no logramos entender su idioma pues utiliza una variedad desconocida o poco usada por nosotros. Abrirnos al conocimiento de otras formas de comunicación parece una tarea inmensamente provechosa. ¿No opinas tú lo mismo!


jueves, 3 de mayo de 2012

¡Felicidades, papi!



¡Gracias por engrandecer nuestro mundo!





Gracias por la respuesta del Cielo




(Cartas de Oráculo de los Arcángeles de Doreen Virtue)


lunes, 30 de abril de 2012

20 - MNEMOSYNE

Una gran tarea que tiene el ser humano y que parece olvidar con frecuencia o saltársela por resultar demasiado obvia, es conocerse a sí mismo. La carta llamada Mnemosyne, nos invita al recuerdo para conocernos; viajar a la profundidad de nuestros recuerdos y descubrir aspectos que teníamos muy bien ocultos. Por supuesto, recordar implica también recordar acontecimientos que afectan a otros, y, por tanto, nadar entre diferentes personalidades, pero sin olvidar que de lo que se trata es de traer a la memoria asuntos que puedan ayudar a resolver la actual situación.


Nuestra figura se muestra entre la noche y el día. La noche que nos habla de aquello que está oculta pero que debe de salir a la luz para resolver la situación que pueda estar viviendo el consultante. El día nos muestra los sucesos ya iluminados; incluso las emociones representadas por el río consiguen salir a la luz y ser, por tanto, reconocidas.


Recuerda; no para quedarte anclado en tus recuerdos, sino  para comprender las reacciones ante determinados sucesos y poder así seguir avanzando; sin rencores pero con una claridad de pensamiento y emoción que no impida el desarrollo al que todos estamos llamados.

lunes, 23 de abril de 2012

Las Voces de los Maestros

Desde hace tiempo entiendo que no todos tenemos iguales creencias, y, por tanto, no resulta fácil hacer comprender diversos mensajes a todos según las creencias que cada cual asuma; pero sí tengo muy clara una cosa; que, independientemente de dogmas o verdades aceptadas, existe una valoración hacia todo lo que me llega en base a algo que considero fundamental: saber si esa vía que se me abre me hace mejor o peor persona; y esa idea es la que intento seguir como un buen timón hacia lo correcto. Para mí, aquello que nos hace mejores no puede ser malo.

Toda esta reflexión la hago para poder transmitir algo que me ayuda, pero que muchas veces podría estar en contra de determinadas formas de entender la religión. 

Hace ya bastante tiempo, tuve la oportunidad de conocer a personas que decían comunicarse con los Maestros. Por Maestros entendí que se trataba de Seres Espirituales muy avanzados que, entre otras cosas, nos ayudan. Luego, buscando por Internet y por diversos libros y oráculos que me salían al paso, vi que existen los llamados Maestros Ascendidos, a los que varias personas les dan nombres determinados y concretos. 

¿Qué idea tengo yo sobre estas cosas? Me parece que los seres humanos vivos en un momento determinado del tiempo no son los únicos "habitantes" del Universo, ni mucho menos. Creo en un Dios creador que ha traído a la vida muy diferentes seres. Dependiendo de cada religión, esos seres se catalogan de una u otra manera; en el ambiente cristiano sabemos de ángeles,  por ejemplo, y de su diversidad: arcángeles, serafines, querubines, y un largo etc.

Además pienso que puede haber otro tipo de seres espirituales, bien porque fueron creados así, bien porque evolucionaron hasta alcanzar ese estado. Esos seres espirituales que son superiores pueden comunicarse, ¿por qué no? La cosa es detectar qué tipo de comunicación están ofreciendo y de dónde proviene. No sólo existe la comunicación verbal o visual, sino que a través de múltiples señales se puede establecer la comunicación. Así, por ejemplo, uno no tiene que escuchar de su pareja la expresión "te amo" para saber de ese amor si al abrir la puerta de casa se encuentra sonando la música que a uno le gusta y un bonito ramo de flores. 

A través de sentimientos, encuentros aparentemente casuales pero que son respuesta a una petición lanzada desde lo más recondito de nuestros corazones, pueden estar "hablándonos".

Como he dicho, me refiero a Seres Espirituales Avanzados, y que por eso son considerados Maestros; pues, además de haber conseguido un grado de sabiduría muy elevado, la enseñan a quienes se encuentra en otros estadios evolutivos.

Muchas veces no importa el nombre que tengan o poder determinar su aspecto, sino su mensaje; y la pregunta crucial que, a mi juicio, todos deberíamos hacernos es: ¿Lo que dicen me hace mejor y nos beneficia a todos o no? Si la respuesta a esta pregunta es afirmativa, creo que escucharlos puede abrirnos muchas puertas a nuestro crecimiento.

En el libro de Júlia García Cervera, titulado "Unas horas de Luz" y publicado por Editorial La Plana se ofrecen esos mensajes de los que hablo. Por eso recomiendo vivamente su lectura porque creo que, tras leerlos múltiples veces, y meditarlos en profundidad, podemos ser mucho mejores personas. Entonces ¡cómo no voy a animar a leerlo!



jueves, 19 de abril de 2012

Interrelacionados con el mundo

Solemos pensar que lo que hacemos sólo nos afecta a nosotros, sin darnos cuenta de que emitir una sonrisa o dejar de hacerlo puede tener una gran repercusión en quien está a nuestro lado. Tenemos una enorme responsabilidad que no deberíamos soslayar.

Las siguientes palabras de Alejandro Jodorowsky en este sentido creo que aportan gran claridad y merecen la pena ser leidas.

"Creyendo que la sangre que corre por sus venas es sólo suya, y no de la humanidad, la ensucia con toxinas y drogas. Miente para lograr egoístas placeres sexuales o notoriedad. Se siente un héroe de película porque sólo habla con frases hirientes y negativas. Envenena su mente con ideas locas... Autodestruirse significa tambén destruir el mundo, al otro. Lo que él se hace nos lo hace a nosotros. Lo que él se niega, nos lo niega. El mayor defecto de un ser humano es no elevar su nivel de Consciencia".

Alejandro Jodorowsky, Cabaret místico

domingo, 15 de abril de 2012

19 - EL ABORTO

La carta llamada El Aborto en El Symbolon nos habla de un duro sacrificio. Algo se sacrifica de manera injusta o algo debe de ser sacrificado.

Cuando hablamos de sacrificios hablamos también de inhibiciones, limitaciones, falta de libertad. Si nos fijamos en el bebé está envuelto en vendas, de tal manera que todo movimiento le es impedido. No puede hacer nada sino dejarse sacrificar.

Por otra parte, la mujer que realiza el sacrificio también ha suprimido su instinto maternal por la realización de un sacrificio que considera más necesario. ¿Pero realmente era necesario? Pudiera ser que crea obtener un bien mayor si realiza el sacrificio, pero ¿merece la pena?

Es verdad que el sacrificio forma parte de la vida, pero un sacrificio voluntario y con medida, no uno que anula el fondo profundo de lo humano.

Esta carta nos hace replantearnos muchas cosas. ¿Hemos sido sacrificados en aras de un bien mayor? ¿Hemos consentido el sacrificio? ¿Lo hemos llevado a efecto? Como en todas las cartas, no hay una única respuesta; sino que todo depende del momento. Ahí está el desafío del ser humano, saber entenderlo de la manera apropiada en el momento justo, pero ¿seremos capaces de hacerlo?


lunes, 9 de abril de 2012

La lluvia y la Semana Santa

Ya de vuelta de las vacaciones, me gustaría traer a la reflexión algo que ha sucedido en ellas. 

Llevamos mucho tiempo arrastrando una sequia que hace que, incluso aquellos que menos gustan de este fenómeno, lleguen a anhelarlo. Daba pena ver los campos secos y las cosechas perdidas, por no hablar de esa escasez de agua que afecta incluso al propio ánimo. Y entonces llega la época de Semana Santa; un tiempo en el que muchos desean disfrutar de unas vacaciones al sol e incluso dándose algún que otro chapuzón en la playa. También los hay que, siguiendo la tradición, esperan con ilusión ver salir el paso de Semana Santa de su devoción en las diversas procesiones que se celebran por toda España. Y ¿qué ocurre entonces? ¡Que llueve!

Por fin, tras meses de sequía, el cielo descarga agua por aquí y por allá, sin tener en cuenta la fiesta de muchos.... O quizá precisamente por eso. Sí, porque me pregunto si acaso no habremos sabido ver las bendiciones que aportó esta anhelada lluvia y nos quedamos sólo en los obstáculos para nuestra felicidad momentánea. Es verdad que si no hubiera llovido, quienes buscaron playa habrían disfrutado de muchos mejores baños de lo que realmente sucedió; también es cierto que sin lluvia muchas procesiones no se hubieran anulado y los lloros de muchos cofrades no habrían existido (al menos por esa razón, dando paso únicamente a los provocados por la emoción). Pero, ¿qué ocurre? ¿Estamos tan ciegos que preferimos sacrificar un beneficio a la larga por un placer momentáneo?

Creo que no supimos ver la bendición del cielo en forma de agua, y me pregunto si no sucederá eso mismo con la muerte de Cristo, que nos quedamos en el drama y no sabemos trascender sobre los beneficios; que nos quedamos en la Pasión y no sabemos contemplar y vivir la Resurrección. ¿No será hora de que aprendamos a hacerlo? ¿No aprenderemos nunca a desprendernos de la tristeza y de la queja del momento para vivir la plenitud de la vida bendecida por Dios?


miércoles, 28 de marzo de 2012

Los defensores de Jesús


Me llama la atención que en un mundo cristiano que pone en tela de juicio a Jesús, confundiendo a la persona con sus supuestos seguidores, sean diversos intelectuales de otras culturas los que parezcan empeñados en colocarlo en el lugar que se merece. Uno de estos autores es Deepak Chopra, médico y escritor indio de reconocido prestigio, no exento de polémica, pero eso es algo lógico ante cualquier personaje que suscite interés.

En su libro, El Tercer Jesús,  Chopra nos ayuda a reflexionar sobre la figura de Jesús y su aportación al mundo terrenal y espiritual, partiendo, por supuesto, de sus ideas orientales. No es que comparta en su totalidad el pensamiento de este autor y la forma de entender frases de Jesús, pero sí me emociona y me alegra que valore el encuentro personal con esas ideas, en vez del puramente dogmático, y que anime al lector a promover ese encuentro. ¿Qué puede estar diciéndonos a cada uno de nosotros aquellas frases pronunciadas hace más de dos mil años y que, sin embargo, no han perdido actualidad?

Son muchos los que no se acercarían a unas Evangelios que consideran lectura exclusiva para un determinado sector de la población, y que, sin embargo, sí están dispuestos a leerlo bajo otras denominaciones. Me parece una buena opción. Por supuesto, soy una enamorada del conocimiento, y, por tanto, creo que lo mejor sería imbuirse de una cultura que nos permita leer, por ejemplo, ambos libros, para poder extraer nuestras propias conclusiones; pero sea cual sea la decisión personal de cada uno, agradezco que personas aparentemente alejadas del Cristianismo lo den a conocer de una manera tan respetuosa.

Me gustaría citar un pequeñísimo extracto de este libro, que precisamente ando leyendo ahora. Creo que el autor ha estado muy acertado en estas explicaciones, como digo, fuera del dogmatismo y centrándonos en la problemática del hombre y su relación con la Divinidad.

Dice Deepak Chopra a propósito de la oración:

Opino que Jesús valora la oración como proceso de crecimiento interno. No dice que en lugar de confiar en Dios de manera implícita, debamos rezarle. Pero si entendemos a Jesús como un maestro de la iluminación, la oración sirve a ese propósito. Cuando rezamos a un Dios omnisciente, unimos nuestra conciencia a la conciencia pura. Esta conexión se vuelve más intema a medida que se progresa por el camino.
Al principio puedes ofrecerle amor a Dios porque sientes un amor genuino por Él, o quizá porque sabes que las oraciones deben contener amor. Ese amor menguará, como ocurre con cualquier relación, pero con el tiempo, ese amor se vuelve más profundo y revela misterios que antes no contemplabas. La oración es una manera de mantener vivo este proceso y monitorizarlo a medida que pasa.
Cuando nos expresamos en una relación, queremos obtener respuesta. El silencio implica que la relación está bloqueada; el silencio constante implica que la relación ha terminado. Por tanto, la oración también es un modo de comprobar, si Dios está escuchando, si tu relación con el espíritu sigue viva.
Añado yo. Sé que Dios está escuchando aunque a veces no seamos capaces de oírlo. ¿Estamos dispuestos a hacerlo? ¿Estamos dispuestos a entenderlo no sólo con el lenguaje sino con multitud de señales en forma de amigos, ayudas, supuestos enemigos? Dios habla de forma misteriosa, ¿sabemos dirigirnos a Él y hacerlo parte de nuestra vida? Porque, nos pongamos como nos pongamos, querámoslo o no... Él forma parte de nuestra vida pues es nuestro Creador.

¡Que esta Semana Santa nos traiga la Paz y el Amor que tanto predicó quien hubo de someterse hasta la muerte y luego resucitó: Jesús!

miércoles, 21 de marzo de 2012

18 - LA FAMILIA

La carta en la que nos vamos a fijar hoy recibe el nombre de LA FAMILIA en el Oráculo El Symbolon. Quizá este título y una mirada precipitada al diseño pudieran sugerir algo que realmente no correspode a todo lo que esta carta implica. Vamos a verla detenidamente.

No, yo no creo que se nos muestre una pareja felizmente unida y con un hijo que ambos comparten ilusionados. No, definitivamente no es eso de lo que nos habla. Si nos detenemos más en las posiciones de los personajes, es probable que nos vayamos dando cuenta de lo que realmente muestra esta carta.

La mujer está arrodillada frente al hombre, ofreciéndole su hijo. El hombre, arrodillado también, pero no ante ella, sino ante el niño, parece deseoso de recibirlo. La escena, además, nos dibuja un río para hacernos ver el sentido emocional de esta carta.

Bien pudiera ser que éste no sea el padre biológico del niño, sino que es alguien que desea tener un hijo y acepta el de una mujer que ha decidido deshacerse de él.

Así que las cosas no son tan bonitas como parecían al principio, ¿verdad? Entonces, ¿cuál podría ser el mensaje de esta carta?

Cuando dos seres se unen, ya sea en una relación amorosa, en una relación de amistad, o incluso en un asunto de negocios, hay que tener en cuenta que de los dos personajes que buscan esa relación surge ineludiblemente lo que los autores de este Oráculo llaman "una tercera fuerza", aquí representada en la figura de un niño.

¡Cuántas veces no tenemos en cuenta esto y valoramos todo de manera independiente, sin percatarnos de esa tercera fuerza de la que no podemos desentendernos!

La responsabilidad ante los vínculos que se crean y sus frutos, sean éstos del carácter que sean, es uno de los mensajes más evidentes de esta carta. Cuando dos seres se comunican, además del y del yo surge una tercera fuerza que es más que la suma de los dos, una tercera fuerza que debemos tener muy, pero que muy en cuenta, en vez de abandonarla en unas manos distintas de las nuestras.

viernes, 16 de marzo de 2012

Los árboles que no nos dejan ver el bosque

Problemas,  problemas y más problemas. Situaciones que nos llenan de ofuscación porque nos falta perspectiva para comprenderlas y dilucidar posibles soluciones. Es verdad aquello de que los árboles no nos dejan ver el bosque, algo que refleja muy bien la carta Diez de Bastos del Tarot Rider Waite.

A la hora de la meditación, me sereno y espero. En mi mente aparecen los problemas, pero, ¿por qué?, ¿por qué tanto revoltijo? Quiero respuestas y no sé obtenerlas por mí misma. Pero entonces, nuevamente me sereno y poco a poco la respuesta llega en forma de imágenes llenas de significado.


Veo las copas de los árboles de un frondoso bosque. Es curioso; veo las copas de esos árboles pero no consigo ver más que las copas a pesar de estar sobre ellos. Es absurdo; si estoy sobre los árboles, con sólo cambiar la perspectiva, podría obtener otra visión más amplia que abarcara un espacio mayor.

Entonces, alzo la mirada por fin y miro al cielo. Justo en ese momento un hermosísimo pájaro con sus alas extendidas me confirma que puedo ampliar mi horizonte.


Y así lo hago, como si fuera montada sobre este pájaro, o como si fuera otro pájaro igual a él,  observo cómo la imagen va alejándose y puedo ya contemplar, no sólo las copas de los árboles, sino mucho más allá: el paisaje en perspectiva.

Y es entonces cuando entiendo la lección:



Las preocupaciones, los problemas desaparecen 
cuando se enfocan con otra perspectiva.



lunes, 12 de marzo de 2012

Guerra de sexos

Resulta sorprendente que, en vez de buscar una unión y una comprensión, sean muchos los que se empeñen en establecer esta rivalidad entre los sexos que, por mucha liberación de la que se hable, parece enraizada en el interior de una gran mayoría.

Estudiosos de la psique humana han concluido muchas veces que todos, seamos del género que seamos, tenemos una parte de aquel con el que no nos mostramos. Es decir, los hombres tienen una parte femenina, y las mujeres albergan dentro de sí otra parte masculina. Por supuesto, no parecen estar en la misma proporción ambas partes, pero eso no puede hacernos olvidar que algo del otro sexo tenemos, y que, por supuesto, no está ahí para hacernos la vida imposible sino para ayudarnos en nuestro crecimiento. Entonces, ¿por qué odiarnos en vez de completarnos?

Me parece revelador este texto de Alejandro Jodorowsky que nos invita a la reflexión.

Una mujer que detesta a los hombres no se puede realizar porque, de manera inconsciente, odia la parte masculina de sí misma y no la puede integrar. Lo mismo le sucede al hombre que por un secreto odio a las mujeres rechaza su propia feminidad, no pudiendo completarse. Sólo alcanzamos la paz cuando nuestra mujer y nuestro hombre interiores se equilibran y manifiestan libremente.


martes, 6 de marzo de 2012

Las casualidades NO existen

Hace unos años tuve una experiencia que mucho me enseñó y que quisiera compartir aquí por la lección que pudiera aportar, así como me la aportó a mí. 

Una de mis amigas había decidido ir a pasar unos días con su hijo a la ciudad de Toledo y me invitó a disfrutar con ellos uno de esos días. Ni corta ni perezosa me metí en un tren de cercanías dispuesta a pasármelo muy bien ya que, entre otras cosas, esa ciudad tiene un encanto especial para mí.

Desgraciadamente, cuando el tren inició la marcha me di cuenta de que había elegido un asiento que iba en dirección contraria al sentido del tren; algo que me disgustaba bastante. Miré hacia atrás, y vi con alegría como uno de los asientos en la dirección adecuada según mi gusto estaba libre, así que rápidamente me cambié de lugar no fuera a adelantárseme alguien. 

Lo hice tan rápido que no me fijé en el hombre de unos 30 o 35 años que estaba sentado justo enfrente y me miraba con cara de sorpresa. Cuando me percaté de su presencia, y de su mirada, decidí que tenía que darle algún tipo de explicación, no fuera a creerse lo que no era. Así que le expliqué que no me gustaba el otro lugar porque iba en sentido contrario a la dirección. Sin dar palabra, aquel hombre joven me siguió mirando con cara de sorpresa, e incluso de cierta inocencia. Así que le repetí lo que sucedía, y él empezó a hablar de algo intrascendente. Fue de esta manera como pude detectar que no era español, y aunque hacía encomiables esfuerzos para hacese entender en mi idioma, lo cierto es que mucho éxito no tenía el hombre. Así que le pregunté si hablaba inglés, pero siguió con su perorata en lo que a su juicio era español (idea que yo no compartía). Como la comunicación se hacía difícil insistí y le pregunté de dónde era; y ahí sí tuve más suerte, porque me contestó que venía de Estados Unidos de América. Así que como, mientras no se demuestre lo contrario, en aquel país se habla principalmente inglés, decidí usar este idioma para entendernos algo mejor (mi inglés, aunque no bueno, era mejor que su español.

He de decir que su detalle al intentar hablar en el idioma del país en el que se encontraba le dio muchos puntos a su favor; pero tampoco hay que abusar y exigir un esfuerzo sobrehumano a quien está dispuesto a colaborar. Lo cierto es que mantuvimos una conversación muy animada y el viaje se pasó rápidamente.

Al llegar a la estación, nos despedimos dándonos una oportunidad de nuevo encuentro. Le dije que yo no podía obligar a mi amiga y a su hijo a compartir el día con él si ellos no lo deseaban; y, por otra parte, él también tenía que decidir si quería hacer la excursión turística solo o acompañado, así que después de sugerirle que fuera a ver el Alcázar de Toledo lleno de símbolos militares (algo que él me había dicho que le encantaba), le propuse que si se sentía con ganas de pasar el día con nosotros y si mis amigos no ponían objecciones, estaríamos a la hora de comer en un determinado punto de la ciudad. Si todos acudíamos, pasaríamos el día juntos; y si no, habríamos disfrutado de un viaje en tren muy divertido.

Mis amigos estuvieron de acuerdo, y, puesto que él acudió a la cita, se puede concluir que el visitante americano también consideró positivamente el encuentro. Fue divertido visitar Toledo todos juntos, y a la vuelta en tren, ya solos él y yo, nuevamente tuvimos oportunidad de dialogar bastante.

Y ahí surgió la gran pregunta. El hombre se había dado cuenta de que mi amiga y su hijo no eran precisamente de la misma raza, y eso le llevó a preguntar por dónde se encontraba el padre; a lo que yo contesté  lo que sabía, que estaba en su país de procedencia.

Aquel hombre se endignó mucho y exclamó: "¡Pero cómo un padre puede abandonar a su hijo!"

Viendo su sorpresa, decidí explicarle la situación tal y como la madre me la había contado. Y le dije: "Espera, estás presuponiendo cosas de las que desconoces el origen. Voy a explicártelo. Cuando nació su hijo, se vio claramente que el país que mejores posibilidades podía ofrecer a su hijo era el de la madre, y decidieron que la madre y el niño volverían a éste, mientras que él, por no verse capacitado para vivir en un país distinto, permitiría, por el bien del niño, alejarse de él".

Tras unos minutos de silencio me confesó que él también tenía un hijo con una mujer de una nacionalidad y raza distinta, y que por fín, tras una dura lucha, había conseguido que en pocos días su hijo pasara una temporada con él por primera vez. Hizo otra vez hincapié en que un padre no debe de abandonar a su hijo.

La conversación siguió hasta unas preguntas que le hice, no sé muy bien por qué. Le dije: "Sin entrar en vuestros problemas de pareja, ¿es ella una mala madre?". "No, por Dios, es muy buena madre", dijo él. "Entonces -seguí yo-, ¿por qué quieres quitarle a su hijo?". Y él contestó: "¡Porque es mío también!"

Por supuesto no le faltaba razón pero había que ahondar más en la situación y le pregunté si conocía el idioma de su hijo; me contestó que apenas; y entonces se me ocurrió algo: "¿Por qué le exiges a tu hijo que se acerque a ti, y tú no haces el esfuerzo de acercarte tú a él sin desarraigarle?"

No sé si fue adecuado o no el consejo, pero lo que pretendía mostrar era la importancia de que ambos, en vez de pensar en ellos mismos y en lo que deseaban, pensaran algo más en las necesidades y gustos de su hijo, y buscaran una solución desde él y no desde cada postura particular.

Cuando llegamos a la estación de vuelta de nuestro día de viaje, él me dijo: "¿Sabes? Ha sido un día muy afortunado. Mis compañeros no querían salir y mezclarse con los "nativos" (y eso que una de mis compañeras de trabajo es española), pero yo decidí salir y mezclarme con el pueblo; y resulta que me encuentro a una "indígena" que me habla en mi idioma y con acento americano en lugar de británico; además me muestra un museo de soldaditos que me apasiona, y por último encuentro a una madre y a un hijo que reflejan la situción que vivo... ¿Sabes? Esta noche voy a tener que pensar mucho, pero que mucho, en todo esto y consultarlo con la almohada".

Pero él no era el unico que tenía que aprender una lección; yo también tenía varias gracias a esta experiencia, y, sin duda alguna, una muy fundamental que se me ha quedado grabada y da título a esta entrada es que:

Las casualidades NO existen.