
Nuestra figura se muestra entre la noche y el día. La noche que nos habla de aquello que está oculta pero que debe de salir a la luz para resolver la situación que pueda estar viviendo el consultante. El día nos muestra los sucesos ya iluminados; incluso las emociones representadas por el río consiguen salir a la luz y ser, por tanto, reconocidas.
Recuerda; no para quedarte anclado en tus recuerdos, sino para comprender las reacciones ante determinados sucesos y poder así seguir avanzando; sin rencores pero con una claridad de pensamiento y emoción que no impida el desarrollo al que todos estamos llamados.