
Fíjate en los tres elementos que aparecen en la escena. En primer plano destaca el actor leyendo su papel con gran convicción; pero no es el único que está en el escenario, sino que al fondo un soldado observa atentamente mientras permanece a la espera: ¿tendrá él algún papel que representar?, ¿alguna frase que decir? Y en tercer lugar, tenemos a los espectadores dispuestos a dejarse entretener y ofrecernos sus aplausos o, por el contrario, sus abucheos.
Todos interpretamos estos tres papeles en diferentes momentos. Como digo, el problema, más que ejercerlos, está en no ser conscientes de cuándo actuamos de una u otra manera. Como siempre, la consciencia es la clave para nuestra mejora personal; y al ser conscientes, eleminamos la necesidad de engañar o embaucar, y sencillamente optamos por "ser".