
Incluso muchas personas, buscando el origen a sus problemas deciden pensar que alguien les ha echado mal de ojo o practicado cualquier tipo de brujería. Todo antes que admitir que en muchas ocasiones somos cada uno de nosotros los que nos buscamos los aparentes desastres. Sí, desastres que provienen de nuestras malas decisiones, de la poca cabeza que utilizamos, de malas actuaciones. Y por supuesto, otras veces no son males dirigidos contra nosotros con inquina sino sencillamente situaciones que suceden en la vida.
No estaría mal que en vez de buscar maldiciones donde no las hay, busquemos más en qué estamos fallando para atraer cosas malas si ése es el caso. Y si no lo es, dejar de pensar que el destino nos ha elegido como diana para "divertirse" sino que todo se debe al propio desarrollo de la Vida; no sólo la de cada uno, sino la Vida en su totalidad.