
No se trata de que te inquietes, pero has de saber que no siempre las cosas salen como uno desea, y por tanto es mejor aceptarlo y adoptar una postura más serena para tolerar lo que sucede y estar fuerte para encararlo.
Por más que muevas las rejas de tu aparente prisión, nada vas a conseguir excepto dañarte tú mismo. Pero confía en que el proceso que tanto te disgusta tiene un sentido que en algún momento descubrirás y puede incluso que llegues a comprenderlo y valorarlo como una gran enseñanza que se te ha brindado.
Ten el coraje de fortalecerte, tolerar y aguantar. Y a su debido tiempo, no lo dudes nunca, las puertas de la cárcel se abrirán y disfrutarás nuevamente de tu bien ganada libertad.