
El primer punto a tener en cuenta sería esa división de papeles entre el hombre rico y los dos pobres que reciben sus dádivas; es decir, entre quien da y quien recibe; y de eso precisamente trata esta carta: de dar y de recibir. Pero ¿es correcto que uno siempre dé o siempre reciba?; ¿no sería más lógico actuar unas veces dando y otras recibiendo? Y ahí es donde habría que señalar la importancia de la balanza.
La balanza podría sugerirnos dos puntos muy importantes. En primer lugar, y enlazando con lo esbozado anteriormente, la balanza nos podría estar hablando de ese equilibrio necesario entre dar y recibir. Este equilibrio es fundamental; es bueno aprender que es tan importante lo uno como lo otro, y que, por lo tanto, ambas actitudes deben practicarse por igual.
Por otra parte, la balanza también podría sugerirnos el dar de manera sabia y controlada, y ¡por qué no! también recibir de igual manera. A veces damos tanto o recibimos tanto que caemos en la injusticia. Hay que saber administrar los recursos de la mejor manera posible para que no se echen a perder.

Pudiera estar hablando de muchas cosas, entre ellas de la inocencia. El niño, al ofrecer las flores a la niña, lo hace por puro afecto; no hay ninguna segunda intención, sencillamente le sale del alma compartir y regalar. La niña a su vez mira con devoción a su amigo; confía en él, se siente segura. Los dos están en su pueblo, rodeados de casas de vecinos que los conocen y los quieren; entre las casas también están las suyas propias: no hay nada que temer.
La nostalgia del hogar. La nostalgia de la inocencia en nuestras vidas. La nostalgia de la seguridad. ¿Es necesario recuperar ese sentimiento en ti? O por el contrario, ¿vives demasiado en la inocencia de "cualquier tiempo pasado fue mejor"? Ése es tu trabajo: descubrir qué podrían estar sugiriéndote a ti estas imágenes para tu mejora personal y, por tanto, la mejora del entorno en el que te encuentras.