lunes, 1 de febrero de 2010

Un tiempo de Ejercicios Espirituales

Cuando de niña, en algún momento estudié en algún centro religioso, se me acostumbró a una práctica que considero de mucho interés: la dedicación de un tiempo para los Ejercicios Espirituales. Esto consistía en tomarse unos días para el encuentro personal con Dios y con uno mismo.

He de decir que esos tiempos me vinieron muy bien por múltiples razones. Uno podia desconectar de todo y centrarse en esos temas profundos que, a la larga, nos van construyendo como personas, y a los que no solemos dar un lugar específico en nuestras vidas. A veces, la complejidad de los acontecimientos nos alejan de la solución, precisamente por no pararse a observar desde dentro de uno mismo, en vez de desde la vorágine de los sucesos.

Por esa razón, y debido a asuntos personales que también me reclaman, creo conveniente dar un tiempo de vacaciones a este blog que, si Dios quiere, volverá en el próximo mes de marzo.

Cuando miro el número de entradas publicadas, creo que hay lectura suficiente para un mes; así que os invito a releer aquellos textos que quedaron en el olvido o que simplemente no pudieron ser leídos en su día.


Me cuesta mucho interrumpir las entradas de este blog; de hecho ya tengo nuevas entradas preparadas, pero creo que es bueno concederse unos descansos de vez en cuando, y pienso que ahora es el momento más adecuado para hacerlo.


Deseo reemprender esta aventura con vuestra compañía y con la de muchos amigos más.

¡Gracias por vuestra presencia y por vuestro afecto que me llega de múltiples maneras.


¡¡¡¡Hasta prontito!!!!!


sábado, 23 de enero de 2010

La Ciencia-Ficción y la Religión


Nunca imaginé que la llamada
ciencia-ficción tuviera tanta riqueza de matices, no sólo a nivel científico sino ético, filosófico, religioso, e incluso moral. Ha sido mi marido quien me ha hecho valorar y conocer la profundidad de la buena ciencia-ficción, y por ello, y por muchas cosas más, tengo mucho que agradecerle.

Orson Scott Card es el creador de una serie de libros muy conocidos y casi de culto en este género, y que comenzaron con un libro titulado "El Juego de Ender". En estas navidades, leyendo una continuación de esta historia, me agradó mucho poder encontrar una explicación de tipo religioso que me parece muy acertada, y que me gustaría compartir con vosotros.

Se trata del extracto de una conversación entre un personaje femenino llamado Agnes O'Toole y un joven de nombre Zeck Morgan, hijo de un ministro puritano. He aquí el brevísimo texto que os presento para vuestra consideración.

- ¿Sabes qué escribió Dios en realidad? -preguntó Agnes.
- Usted cree que somos fundamentalistas. Pero no lo somos. Somos puritanos. Sabemos que Dios sólo puede enseñarnos lo que estemos preparados para comprender. La Biblia fue escrita por hombres y mujeres en tiempos pretéritos, y contiene todo cuanto eran capaces de comprender. Nosotros tenemos un mayor conocimiento de la ciencia, y por eso Dios se permite aclarar y decirnos más cosas. No sería un padre amoroso si insistiera en contarnos sólo lo que los humanos pudimos entender en la infancia de nuestra especie.
Me parece una excelente argumentación.

Orson Scott Card, "Guerra de Regalos", Ediciones B


jueves, 21 de enero de 2010

VIII - LA FUERZA

El Arcano VIII recibe el nombre de La Fuerza, aunque quizá fuera más adecuada su traducción como FORTALEZA. Porque de eso habla la carta; no de una fuerza aplicada de manera brava, ni mucho menos, sino la fuerza de la paciencia, de la dulzura, de la confianza, pero aplicada con constancia y tenacidad; en definitiva, la fortaleza.

En la carta podemos ver cómo una mujer con el símbolo del infinito sobre su cabeza abre las fauces del león sin violencia ni temor.

La mujer viste un delantal de flores que nos podrían sugerir el crecimiento de la vida gracias a la suavidad, no al ejercicio de la violencia sino de la constancia y el cuidado. Un cuidado que no es débil ni sensiblero, sino un cuidado atento, firme pero sutil a la vez.

Es de esa manera como la mujer (aparentemente más débil que el león en su fuerza física, pero no así en la mental y la emocional) puede vencer la pasión del león; una pasión que se refleja en su color rojo. El rojo nos estaría hablando, así pues, de energía y pasión muy fuertes y arrebatadoras. 
 
 

domingo, 17 de enero de 2010

Actuar como una estela en el mar



A la meditación se pueden llevar tantas cosas, tantas preguntas, tantos sentimientos, tanto de tanto... Y lo bonito es contemplar la respuesta. Puede que lleve un tiempo, pero cuando llega, uno puede comprobar que el tiempo mereció la pena.

En mi meditación expuse una pregunta o un sentimiento de pena e incluso de queja. ¿Por qué? ¿Por qué a veces uno parece tener tan poco éxito tras haber realizado su labor? ¿Por qué a veces parece que uno tiene tan poca repercusión e influencia a pesar de esforzarse en realizar un trabajo lo mejor hecho posible? ¿Por qué? Y entonces... vino la respuesta.

Tan sólo era una imagen, una imagen que necesitaba explicarse con la razón. La imagen era una estela marina; sí, la estela dejada por un barco. Si la estela se ve desde el barco, parece muy ancha al principio, para luego irse estrechando en la lejanía. Pero si se ve desde el aire, es precisamente lo contrario; lo que empieza con el tamaño del ancho del barco, se extiende por el mar ampliando el ángulo.

Así se influye en el mundo; cualquier acto que se haga, por pequeño que parezca, va repercutiendo en un ángulo cada vez más extenso.


lunes, 11 de enero de 2010

¿Lecturas para uno mismo?


Parece indiscutible que en el mundo del Tarot, existe una división entre los que consideran que el propio Tarotista puede hacerse lecturas a sí mismo y aquellos que opinan lo contrario. Digamos que entramos en un terreno con las características de los
debates usados para crear polémica tales como los que comienzan con premisas tipo Pena de Muerte Sí / Pena de Muerte No; o bien Vegetarinos Sí / Vegetarianos No; Fumadores Sí / Fumadores No, etc., etc.

Obviamente yo no tengo la solución a tal debate, pero sí mi propia opinión, así como mi propia decisión que aquí expongo por si pudiera ayudar a alguien.

Desde mi punto de vista, la persona que mejor se conoce, si realmente profundiza con ánimo de mejorar, es uno a sí mismo. Por tanto, una lectura personal, sincera, con una base profunda y unos conocimientos, no me parece en absoluto desacertada. Por supuesto, sin esos cimientos, la lectura hecha para uno mismo puede caer en muchos errores, tergiversaciones y autoengaños; pero uno debe sincerarse consigo mismo y darse cuenta de que al único que está engañando es precisamente a sí mismo si opta por hacerlo mal.

Para mí el Tarot es, en primer lugar, una herramienta para mi propio autoconocimiento y mejora personal, y por tanto lo valoro como un maravilloso regalo que puede aportarme mucho.

Por otra parte, no me veo capacitada para dar consejos a los demás si, en primer lugar, no sé dármelos a mí misma. No digo con esto que quienes no se hacen lecturas a sí mismos, no sepan aconsejar a los demás; lo que digo es yo no sé hacerlo, al menos no es la opción que elijo.

Considero el Tarot un regalo para mí; un regalo que me gusta compartir con los demás, pero que en principio es para mí, y así me ayudo con él para crecer, con dificultades, pero ir creciendo aunque sea poquito a poco.


Las lecturas hechas para uno mismo pueden ser muy difíciles -no digo lo contrario- pero no imposibles si se parte de un deseo sincero por aprender y mejorar.