¡¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!!!

¡¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!!!
Mi detallista y cariñosa amiga, La Gata Coqueta, me ha regalado esta bonita Flor de Navidad que agradezco de todo corazón, y ella lo sabe. ¡Gracias, Gatita! Y aprovecho ahora para felicitaros a todos estas Navidades con todo cariño

jueves 9 de abril de 2009

El Maestro

(Aprovechando la celebración de esta Semana Santa del año 2009, vuelvo a publicar un texto escrito por mí que guarda mucha relación con los sucesos que se conmemoran en esta época del año).

Raquel estaba exultante; su alegría no conocía límites y por eso se puso a danzar al tiempo que golpeaba el pandero que en muchas ocasiones la acompañaba. Él había vuelto a actuar, y esta vez lo había hecho en su presencia. Una multitud se había reunido en la montaña para poderlo escuchar; a Raquel también le gustaba hacerlo y en muchas ocasiones su lugar favorito era colocarse a sus pies y mirarlo embelesada; Él entonces sonreía, con esa sonrisa amplia que provenía de la dulzura de su corazón; y, al mismo tiempo que lo hacía, seguía instruyendo a las gentes que acudían a oírlo. Hablaba con total confianza de su Padre, el Padre que decía ser de todos. A Raquel le gustaba el sonido de su voz, pero lo que más le entusiasmaba era saberse junto a alguien tan especial como Él, que podía curar enfermedades y dar de comer a sus amigos, como en aquel momento lo había hecho. Raquel no se preguntó cómo podía ser posible que los panes y los peces siguieran sobrando a pesar de todos los hombres y mujeres que allí estaban, sólo le interesaba constatar que estaban en buenas manos, que aquel en el que habían puesto su confianza era capaz de alimentarlos, y ella, Raquel, se encontraba entre sus amigos elegidos, ¡qué más podía pedir! El peligro ya no existía, pues Él siempre confiaba, el Maestro, Jesús, el hombre que amaba cuando hablaba.

Sin embargo, un día llegó el tormento. Raquel lo había visto en sus momentos de triunfo, aquellos en que las multitudes lo aclamaban y buscaban con desesperación. Ahora aquella búsqueda se había trocado en odio y Raquel no podía entender la razón. Seguro que no había de qué preocuparse; muchas veces les había instruido sobre el cuidado amoroso del Padre sobre sus criaturas, así que no había de qué preocuparse.

Pero no fue así. Lo maltrataron, lo llevaron por las calles, lo dañaron hasta el extremo de aflorar la sangre; y luego, luego la cruz. El grito de Raquel retumbó entre aquella muchedumbre que demostraba los más diversos estados de ánimo; los había desesperados, resignados, amedrentados, y una gran parte de ellos dejó mostrar el odio más escondido que en ellos anidaba, y lo dirigían hacia Él, hacia el hombre que les enseñaba con parábolas, hacia el hombre que curaba sus enfermedades, perdonaba sus pecados, hacia el hombre que los amaba como sólo Él podía hacerlo. El grito de Raquel seguía sonando. Y los ojos del Maestro se clavaron en los de ella; eran unos ojos compasivos aun en el dolor. ¿Por qué la miraba? En aquel momento le pareció a la niña que no sólo la miraba a ella, sino que contemplaba con el mismo amor personalizado a cada uno de los individuos que allí se encontraban asistiendo a su martirio. ¿Cómo podía amarlos a todos, si muchos de ellos habían sido la causa de semejante atrocidad? Pero así era el Maestro. En sus ojos vio la compasión por ellos: no sabían lo que hacían; y en sus ojos vio la compasión por ella: no podía comprender, pero algún día lo haría. ¡Confía!

Cuando terminó el tormento, Raquel se internó por las calles de Jerusalén; y entonces se dio cuenta del cambio: ahora tenía miedo. Mientras el Maestro estaba con ellos, Raquel se sentía cuidada y protegida; tenía un gran amigo; alguien que conocía cara a cara al Dios Padre al que los judíos no podían nombrar. Nadie podía hacerle daño; estaban en buenas manos. Pero ahora, todos eran enemigos. No quería que nadie la tocara; miraba al suelo asustada pues al cielo no quería dirigir sus ojos; ¿cómo podía ser posible que su Padre hubiera permitido todo aquello? ¿Por qué los había alimentado a ellos y no lo había salvado a Él? Los apretujones le desagradaban, no quería sentir la mano de nadie sobre ella, y cuando la tocaban, algo se retorcía de miedo en su interior. Estaba en territorio enemigo. Hasta que una mano la tocó, una mano suave que no la hizo retroceder sino que detuvo el horror por un momento. Alzó los ojos y lo vio: su mirada era la de siempre, llena de amor. Pero no podía ser, estaba muerto, venía del Calvario, allí lo había dejado ya muerto. ¡Confía! Volvió a decirle con los ojos, y se marchó.

Luego supo que otros lo habían visto, se contaban todo tipo de experiencias, pero para Raquel el tormento de la crucifixión había sido más fuerte que cualquier esperanza que pudieran darle. No lo había vuelto a ver; sólo había sido en aquel momento, y luego, nada. No entendía por qué su Padre querido lo había abandonado. ¿Cuál era la razón? Raquel perdió la alegría y perdió la juventud en un día.

* * *

En la isla griega era conocida por "la judía"; algunos la miraban con recelo por esa seriedad que manifestaba. Raquel no se integraba en ningún grupo, aunque acudía a las reuniones de muchos. Escuchaba en silencio, a veces hacía gestos con la cabeza, pero callaba. También allí se hababa del Maestro, y muchos seguían su doctrina. Muchos se atrevían a hablar de Él y de su pensamiento sin haberle conocido como ella lo había hecho.

Cuando miró a lo alto de la colina, divisó el templo de Apolo, y hacia él se encaminó. La colina del Gólgota seguía en su pensamiento; no podía librarse de aquella aterradora imagen. Ahora quería contrarrestarla con la visita al templo lleno de luz y color. Y entró. La figura del dios era hermosa. Apolo tenía todos los atributos de la belleza; no era un padre, pero al menos, nadie parecía quererlo torturar. Sería más fácil seguir aquellos caminos que los que le dictaba su corazón, pero entonces se dio cuenta. Apolo no era un hombre, mientras que su Maestro sí lo era, y aunque no pudiera entender aquel aparente abandono de Dios, su Padre, en aquel momento supo que nunca dejaría de amarlo, de reverenciarlo y de seguirlo. Recordó la mano sobre su hombro, pero no le dio crédito. Aun así supo que nunca abandonaría el amor a su Maestro, y aunque siguiera preguntándose una y otra vez ¿por qué?, seguiría estando a su lado

* * *

Los años pasaron para Raquel; ya vieja, recuperó su dulzura. Ahora le gustaba observar a los jovencitos como ella fuera tiempo atrás. Algunos le preguntaban si era verdad que lo había conocido, y ella decía que sí, y hablaban sobre Él, sobre lo que decía, y lo que hacía, sobre como miraba y sonreía, y por encima de todo, sobre como amaba.

Y Raquel en su vejez se atrevió a levantar los ojos al cielo y buscar la respuesta que tanto se empeñaba en aclarar. Volvía una y otra vez hacia ese Padre que no podía entender, y otra vez lo oyó. La palabra decía: "¡Confía, niña, confía!"

14 comentarios:

Hada Saltarina dijo...

Este texto nació como fruto de una meditación. Lo he publicado en otros lugares, pero hoy me apetecía hacerlo en éste mío propio. Si a alguien le sirve, será todo un placer haberlo compartido. Un abrazo

Soy la que soy dijo...

Madre mía Hada ... mi texto de hoy también es fruto de la meditación.

Me doy cuenta de que las huellas que dejó el maestro han servido de guía, y de qué forma.

Respeto lo que el resto del mundo piense al respecto, pero lo que si es cierto es que su energía es inconfundible, irrepetible para aquél que en ella se ha mezclado.

Mi post de hoy ha sido rescatado de un lugar en tiempos mancillado, pero no por ello voy a renegar de mis creencias. Es más, en los tiempos que corren me parece síntoma de valentía.

Hada, mi más sincero deseo de que tengas una buena Pascua ... de resurrección.

Besos.

Patricia dijo...

Me llego al alma, quizas es el sentimiento de aquellos que lo acompanharon con la Fe que llega en las palabras finales "Confia!"...confiemos juntas en todo cuanto anhelamos,
felices pascuas linda amiga,
besos,

Guillermo dijo...

Un abracito ¡Hada!

Que pases una feliz semana santa, que sé que para ti es una época importante

Cuidate guapa :)

SUSANA dijo...

Conmovedor Amiga. Sí, me ha servido y creo que lo necesitaba.

Me dejás cortita de palabras y sumergida en los pensamientos (siempre lográs ese efecto en mí)

Te abrazo, con mucho cariño!

Mi deseo de excelentes Pascuas, en paz y con el cariño de los tuyos.

Muchas, muchas Gracias!

Juan dijo...

Hada Saltarina

Qué maravilla, amiga. Creo que tú también lo viste a Él en la meditación. Tal vez te pusiste en el cuerpo de Raquel que fue la que te inspiró para escribir este texto.

Feliz Pascua de Resurrección.

Un abrazo.

Juan Antonio

desdemismontañas dijo...

Hola linda Hada!!

Leí tu texto hace varios días!!

Hoy también he leido los comentarios de tus amigos.

Hadita "Soy la que soy" nos dice:
*....lo que si es cierto es que su energía es inconfundible, irrepetible para aquél que en ella se ha mezclado.....*

No puedo evitar preguntarme: seré yo digna de hablar del conocimiento de esa ENERGÍA?

BESOS.

Hada Saltarina dijo...

SOY LA QUE SOY,

Leí tu texto y dejé mi comentario. ¡Felicidades!

A mí me gusta pensar que no sólo dejó huellas sino que Él sigue aquí y allí. Muchos besos y ¡¡¡Felices Pascuas!!!

PATRICIA,

Es que tuvo que ser tremendo ese cambio, esa frustración tan enorme; y ese confía sigue resonando para ver si lo aprendo. Muchísimos besos

GUILLERMO,

Muchísimas gracias por tu visita y tu felicitación. Ya prontito reanudo las visitas que he dejado aparcadas en esta semana, y que seguro que comprendes muy bien. Abrazos grandes!!!

SUSANA,

Me alegra producir ese efecto, qué quieres que te diga. Te aseguro que fue fruto de una meditación, y el grito de Raquel fue de lo más intenso. Felices Pascuas a ti también; estoy deseando visitarte pero hoy toca zafarrancho de combate tras las vacaciones. Muchos besos

JUAN,

Como siempre muy atinado. Te debo una visita (bueno, más), pero estas vacaciones eran una necesidad para mí y seguro que sabrás disculparme. Felices Pascuas, Juan, y montones de abrazos

DESDEMISMONTAÑAS,

Siempre me quedó algo que me dijeron: "No se trata de MERECIMIENTO, sino de VOLUNTAD". Tenemos la dignidad de ser humanos, lo cual ya es un regalo de Dios, ¿por qué nos empeñamos en minusvalorar tanto ese enorme regalo?
Te deseo muy Felices Pascuas, y ya pronto estoy contigo, pero como digo a las anteriores visitas, estas vacaciones han sido a tope y no he podido visitaros. Muchos besos

Cornelivs dijo...

Ya lo creo que me sirve, Hada Saltarina, creo que nos sirve a todos.

Yo tambien quiero felicitarte a ti.

Un enorme abrazo.

Sombras en el corazón dijo...

Un texto muy bonito y realmente inspirado.

Felicidades :0)

Un beso

Myr dijo...

Felicidades HADA,

Y si, gracias por compartir este texto.Sus enseñanzas son eternas y universles.

Beso grande con mucha, mucha FE.

Hada Saltarina dijo...

CORNELIVS,

Muchísimas gracias por esa afirmación. Besos

SOMBRAS EN EL CORAZÓN,

Qué alegría verte! Yo he estado algo despendolada por aquello de las vacaciones. Besitos y gracias

MYR,

Qué bonito eso que dices de la FE en mayúsculas. Muchos besos

Ignacio Bermejo dijo...

El camino hacia Dios está en tí y en tus semejantes. Abre los ojos y tu corazón y lo entenderás

Hada Saltarina dijo...

IGNACIO,

Abrir los ojos es fundamental; concuerdo absolutamente contigo. Un abrazo

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