
Yo no necesito gratitud,
pero tú necesitas desarrollar tu mermada capacidad
de estar agradecido, o no podrás apreciar a Dios.
Él no necesita que lo aprecies, pero tú sí.
No se puede amar lo que no se aprecia,
pues el miedo hace que sea imposible apreciar nada.
pues el miedo hace que sea imposible apreciar nada.
Cuando tienes miedo de lo que eres, no lo aprecias,
y, por lo tanto, lo rechazas.
Como resultado de ello, enseñas rechazo.
y, por lo tanto, lo rechazas.
Como resultado de ello, enseñas rechazo.
Extraído de Un Curso de Milagros