
Como puede comprobarse, el paralelismo con el Arcano Dos, La Suma Sacerdotisa, resulta muy evidente. Pero no podemos olvidar que al tratarse de un hombre, hace alusión a una parte activa más que a un aspecto receptivo de la personalidad.
El Papa es alguien con autoridad dentro del campo de la espiritualidad. Se trata de alguien que tiene una fuerte base espiritual pero a la que decide dar forma práctica dentro de un grupo o de una institución. Es decir, sigue una determinada línea con órdenes y normas bien definidas y claramente establecidas. Es una carta que nos habla de pertenencia a un grupo aunque se pueda ostentar autoridad en él.
Tampoco podemos olvidar las dos figuras que aparecen en la parte baja. Podría tratarse de discípulos recibiendo instrucción o bien esperando ser ordenados como sacerdotes.
Esta carta se considera protectora. Se entiende como una carta favorable pues nos viene a decir que la persona a la que hace referencia cuenta con la protección del cielo. Cuando aparece, normalmente nos está diciendo que la persona que consulta está bien aconsejada y bien dispuesta. Tiene una solución que integra en un grupo.
Resulta sorprente que el V de los Arcanos Mayores en la b

¿Qué nos está diciendo esta carta? En la baraja Rider veíamos un Sumo Sacerdote; así que podemos entender que se trata de alguien con una base espiritual, pero pudiera ocurrir que en ese camino espiritual se perdiera un poco saboreando las mieles de la autoridad. Aquí, sin embargo, partimos de la nada, por tanto, no hay ambición. Aquí se nos dice que somos un lienzo en blanco (aunque en este caso el diseño sea negro) sobre el que hay que ir pintando. Estamos libres de prejuicios, libres de ambiciones; estamos listos para emprender el verdadero camino sin vicios ocultos. No hay señales que nos indiquen cuál es la mejor dirección; la decisión es nuestra. ¿Estás dispuesto a aceptar el reto?
A la hora de buscar paralelismos entre el Arcano V y la baraja Symbolon, me decido por dos cartas que me parecen muy interesantes para tratar aquí.

El Predicador tiene la palabra justa para sus fieles. Ha recibido instrucción sobre la respuesta que debe darse en cada caso, pero ¿es capaz de aplicárse esos consejos a sí mismo? A lo mejor, el hecho de repetir y repetir frases le ha alejado de su propia verdad y es hora de recuperarla. No se trata de representar un papel; ni siquiera de creerlo por obligación; sino que debe vivirlo en verdad. Para ser maestro de otros, debe ser maestro de sí mismo con honestidad sincera y verdadera.

Esta carta nos podría muy bien estar hablando de que para ser maestro, primero hay que saber ser un buen discípulo. Pero además, nos dice que, incluso cuando uno alcanza la sabiduría que le hace maestro, nunca debe olvidar que no puede serlo en todo momento, sino que la vida le irá mostrando cuándo ser discípulo y cuándo maestro.
Uno nunca termina por saberlo todo, y debe tener la suficiente humildad para reconocerlo y así seguir creciendo.
Asimismo, cuando se ha conseguido una cierta sabiduría, no debe esconderse de los otros sino mostrarla para el beneficio de todos.